<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138</id><updated>2011-08-29T08:58:01.392+01:00</updated><title type='text'>Jaque al Rey</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116350643009605929</id><published>2006-11-14T12:12:00.000Z</published><updated>2006-11-14T12:13:52.273Z</updated><title type='text'>Treinta y dos (FIN)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Paseando arriba y abajo en su pequeño piso de Londres, el Escorpión lanzaba furtivas miradas al reloj de pared que había en el salón. Esperaba una llamada importante, una llamada desde Euskadi, mediante la cual le notificarían el resultado del consejo de guerra al que se le había sometido. En su organización era normal hacer ese tipo de juicios sin la presencia del acusado, ya que éstos solían ser traidores, desertores o colaboracionistas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El Escorpión y su komando habían permanecido encerrados en su piso durante todo el fin de semana del intento de golpe de estado, pegados a la pantalla del televisor, siguiendo con angustia los acontecimientos primero, y sus consecuencias después. En los siguientes días habían reanudado los contactos con el hogar, pensando que su propio papel en aquel drama habría quedado minimizado por la gravedad que había adquirido el conjunto. Mientras el tiempo pasaba en el piso londinense, se repetían los debates y discusiones sobre lo sucedido, y más aún sobre el futuro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mientras Tono y Aitana opinaban que todo seguía igual si no peor para los intereses vascos, el Escorpión se empeñaba en ver lo ocurrido como una oportunidad para reanudar la lucha allí donde la habían dejado, e incluso aprovecharlo en su beneficio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿No lo entendéis? Con lo que sucedió ese día nuestra gente se dio cuenta de que los vascos somos la víctima, que es el odio de los españoles lo que nos obliga, lo que siempre nos obligó a defendernos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Pero es que no todos los españoles fueron a Bilbao, ¿sabes? – Le contestó Tono, que pese a idolatrar a su líder empezaba a estar cansado de sus argumentos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Pero a todos les habría gustado ir. Por otro lado – cambió rápidamente de tema el cabecilla – hemos demostrado que seguimos siendo una organización fuerte, un ejército capaz de enfrentarse con otro ejército, de igual a igual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿De igual a igual? ¡Murieron muchos de los nuestros es aquella acción!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Y muchos más de los suyos! Pero los que cayeron nos dieron un ejemplo a todos, murieron defendiendo Euskal Herria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Eso es lo que quieres tú? ¿Morir? – Le espetó entonces Aitana con acritud, sin mirarlo a los ojos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No. – Contestó despreciativo su amante – Lo que quiero es luchar. Y no estoy sólo en eso. Ya lo escuchasteis el otro día, muchos quieren apuntarse ahora, ¡quieren venganza!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Yo no escuché eso, Escorpión. – Replicó de nuevo Tono, aunque temía estar pasando el límite - Muchos ayudaron cuando los fachas estaban tomando la ciudad, eso sí fue defenderse de un ataque. Pero no creo que demasiados de esos chavales quieran seguir luchando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Pero qué coño os pasa ahora a vosotros dos? – Empezó a gritar de pronto el Escorpión, perdiendo los nervios - ¿Queréis una silla en la puta mesa de negociación? ¿Es eso? ¿Queréis que vaya a sacaros un par de billetes de vuelta a casa?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Las conversaciones solían acabar así, en discusiones, y el ambiente se había ido enrareciendo cada día más. Cuando volvieron a contactar con sus superiores se les notificó que iban a ser sometidos a un consejo de guerra, y aquello acabó de minar sus ánimos. No es que les sorprendiera realmente, eso era lo que habían esperado cuando tomaron la decisión de ejecutar al rey español, pero lo sucedido en Bilbao les había dado cierta esperanza de redención. Finalmente iban a recibir el veredicto por teléfono, y por una extraña casualidad, o quizá con toda la intención del mundo, en casa habían escogido para hacerlo el mismo día en que el Príncipe iba a ser coronado en solemne ceremonia. La televisión mostraba en ese momento imágenes de las Cortes, en las que el nuevo Rey de España iba a prestar juramento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Según comentaba el locutor, la decisión de coronar al Príncipe podía parecer un poco precipitada dada la todavía cercana muerte de su padre, pero las circunstancias sociales y políticas habían recomendado adelantar dicho proceso, y el país entero parecía entusiasmado con ello. Si en algún momento se dijo que los españoles era juancarlistas más que monárquicos, estaba claro que ahora eran felipistas entusiastas, y no hacía falta un referéndum para certificar que la inmensa mayoría de ciudadanos quería y confiaba en el nuevo y joven monarca. Incluso los republicanos manifiestos, como en su día hicieran con su padre, manifestaron su apoyo al Príncipe Felipe y respaldaron las diferentes iniciativas que se habían realizado para homenajearlo por su actuación durante la crisis de Bilbao.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El Escorpión seguía paseando arriba y abajo del salón, el teléfono en la mano, ignorando el televisor, que ya antes había sido silenciado. Los otros dos sí miraban la pantalla, más por aburrimiento que por curiosidad, aunque compartían los nervios y excitación de su líder. Los tres sabían que el Escorpión sería el principal afectado por un resultado condenatorio del consejo de guerra, pero ninguno se libraría de las consecuencias de lo que habían hecho. Además, el sentimiento de compañerismo y fraternidad que les unía, por no hablar del amor que Aitana sentía por su hombre, hacía que todos supieran perfectamente que lo que le ocurriera a uno le ocurriría a todos. Finalmente, el teléfono sonó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí. – Contestó el Escorpión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Cuando las hojas esconden las sendas trazadas en la tierra…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;…es tiempo de mirar el camino que muestran las estrellas. – Interrumpió el Escorpión sin paciencia para poéticas contraseñas. – Sí, soy yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No respetas nada, Escorpión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Al contrario, respeto demasiado, respeto lo más importante: respeto nuestra lucha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No discutiré contigo, hoy no, no tengo ganas para eso. – Suspiraron al otro lado de la línea, que de vez en cuando parecía chisporrotear suavemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt; Yo tampoco quiero discutir, amigo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Amigo? Amigo… lo que tú quieras… - La voz parecía realmente cansada, y el Escorpión empezó a interpretar las señales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ya tenéis un veredicto. Dímelo y acabemos con esto. – Exigió intentando mantener la compostura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí, Escorpión, ya tenemos el veredicto. Están todos aquí, conmigo, y te están escuchando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Entiendo. – El Escorpión pensó en las personas que habría formado parte del extraño tribunal. Podía imaginar cada cara, podía recordar la marca de tabaco que fumaba cada uno, podía ver como uno jugaba nervioso con un llavero, otro haciendo dibujos con su bolígrafo en una hoja de papel. También sabía la expresión que mostraría el rostro de su portavoz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No, Escorpión, tú nunca llegaste a entender. Y ahora es tarde. Sólo quiero que entiendas una cosa: cuando decidiste actuar por tu cuenta dejaste de ser un soldado para pasar a ser un vulgar asesino. Tus manos están manchadas con la sangre tus propios hermanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ahórrate los discursos. Son vuestras las manos que se mancharán con la sangre de nuestra tierra: vais a entregársela a nuestros enemigos. Vais a rendir lo que otros defendieron. – Y haciendo una pausa, preguntó - Entonces, ¿no puedo volver?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No, Escorpión, no puedes volver. Ni tampoco los miembros de tu comando. – El cabecilla miró a los dos que estudiaban cada gesto de su rostro desde el sofá, y al instante comprendieron lo que esa mirada implicaba. – Pero eso no es todo, Escorpión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿No? ¿Qué más me tenéis reservado? – Preguntó con ironía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sabes, amigo – Y esta vez fue el otro el que pronunció la palabra con evidente ironía -, hay algo que debo admitir que sí aprendimos de ti. No fueron tus ideas, sino más bien tus métodos, o al menos uno de ellos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿De qué me estás hablando?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Como tú mismo me dijiste una vez, en ocasiones el condenado ni siquiera merece ver la cara de su  verdugo. – Y tras decir esto, colgó el teléfono.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El Escorpión se quedó con el teléfono pegado a la oreja, procesando lentamente lo que acaba de escuchar. Se giró hacia la ventana, despacio, muy despacio, y finalmente bajó el brazo que sostenía el teléfono y cerró los ojos, sacando el aire poco a poco, resignado. Sus amigos le miraban sin entender nada cuando de repente el cristal de la ventana pareció estallar y una bala disparada desde más de un centenar de metros de distancia, un disparo preciso y certero, atravesó la frente del terrorista saliendo por el otro lado e incrustándose todavía con fuerza en la pared. &lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116350643009605929?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116350643009605929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116350643009605929' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116350643009605929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116350643009605929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/treinta-y-dos-fin.html' title='Treinta y dos (FIN)'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116350556697006557</id><published>2006-11-14T11:57:00.000Z</published><updated>2006-11-14T11:59:28.706Z</updated><title type='text'>Treinta y uno</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Hay tantas cosas que no entiendo! – Exclamó Álex, todavía frotándose los ojos por el cansancio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Se hallaba en una espaciosa sala ubicada en una de las calles más prestigiosas de Madrid, y trataba de ordenar en su cabeza los montones de información que había ido digiriendo más que asimilando en las últimas horas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Tras la aparición del Príncipe en Bilbao las cosas habían ocurrido muy deprisa. Los manifestantes habían empezado a entregar las armas de forma pacífica, al creer que la actuación de los militares se correspondía con los planes que todos más o menos conocían. No fue hasta que empezaron las detenciones, una vez desarmados, cuando algunos intentaron resistirse, pero fueron rápidamente sofocados por la actitud amenazadora de los soldados. El Príncipe y el Presidente se fueron poco después, y Álex se quedó allí en medio, con su cámara sin batería, sin saber qué hacer. Se sentía desorientado, agotado por la tensión acumulada a lo largo del día, y no podía más que mirar a su alrededor, sin moverse, sin hablar con nadie. De vez en cuando algún grupo de soldados le miraba al pasar, pero ninguno llegó a decirle nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Nos vamos, Álex? – Oyó que al fin le preguntaba alguien, y al darse la vuelta sólo llegó a ver la enorme sonrisa que Ana le dedicaba antes de sentir que las lágrimas le anegaban los ojos. Ana se arrojó a sus brazos y los dos se dieron un fuerte abrazo, sin decir nada más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Fueron dando un largo paseo hacia las oficinas de la SER, y por el camino hablaron de todo y de nada, pero por supuesto sin mencionar lo que había ocurrido. Ana le invitó a tomar unos pinchos cuando salieran de la oficina, y por fin Álex replicó con una de sus bromas sobre las ocultas intenciones de la mujer. Sin embargo, no llegaron a probar esos pinchos: nada más llegar se encontraron con el personal en pleno de la emisora, más todos los especialistas venidos de la capital, que dedicaron una larga y sincera ovación al aprendiz de periodista. Álex abría la boca y trataba de decir algo, pero la emoción no le permitía más que balbucear palabras inconexas. Después de aquel homenaje, los dos fueron convocados a las oficinas del jefe, donde se les informó de que debían volar inmediatamente a Madrid para hablar con los directivos de la cadena y participar en los especiales que iban a grabarse en los próximos días. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Así, sin siquiera cambiarse de ropa, la cabeza dolorida por el golpe de porra que le había dado un segurata, el estómago rugiendo de hambre y los nervios a flor de piel, Álex subió a un avión junto a Ana rumbo a la capital. Los esperaba un coche con chofer, que les llevó directamente a un hotel de cinco estrellas donde tenían dos habitaciones reservadas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Para qué queremos la otra habitación? – Preguntó Álex guiñando el ojo a su compañera, pero lo único que compartieron aquella noche fue una copiosa cena regada con mucho vino, todo a cargo de la empresa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Al día siguiente, pese a ser domingo, como no paraba de recordar Álex, les llamaron a las ocho de la mañana y les anunciaron que alguien pasaría a recogerlos en una hora. Así que todavía no eran las diez de la mañana cuando los dos se encontraban en una luminosa sala de reuniones con vistas a la ciudad en presencia de la flor y nata del grupo de comunicación para el que trabajaban. Frente a ellos, el mismísimo presidente, Don Jesús de P.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Es normal que no lo entiendas todo, muchacho. – Le contestó el poderoso hombre. – A pesar de haber sido un testigo de excepción, sólo has visto una parte de la historia. Quizá la más espectacular, pero no necesariamente la más importante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Si el gobierno conocía las intenciones de los golpistas, por qué no actuaron antes? ¿Cómo dejaron que llegaran tan lejos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Bueno, ya sabes que los absolutos no existen. El gobierno sabía que una reducida aunque poderosa minoría soñaba desde hacía tiempo con influir en el futuro de España, pero de ahí a tener pruebas sobre las que poder actuar, dista un mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Pero nosotros avisamos de lo de la manifestación! – Exclamó Álex buscando con la mirada el apoyo de su compañera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Cierto, muchacho, y eso os lo debemos a vosotros. ¿Pero cómo ponderar la magnitud de algo así? La verdad es que ahí metieron todos la pata, tanto en Madrid como en Bilbao, y nadie fue capaz de prever hasta donde podía llegar la ultraderecha en España. Y aún tuvimos suerte, porque me he enterado de que pensaban repetirlo en Barcelona, ¡extendiendo la convocatoria a toda Europa!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Cuántos muertos hubo al final?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Las cifras oficiales hablan de treinta y dos muertos y medio centenar de heridos, y ahí van incluidos manifestantes, policías y militares.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Ah, sí! ¡El asalto a los tanques! ¿Quién hizo eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Bueno, está claro que fueron los de ETA. Ahora es tarea de analistas y políticos juzgar como encaja una actuación de ese tipo con su famosa tregua. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Al menos ya sabemos que dirán los del PP. – Replicó Álex con una sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Los del PP no dirán nada, eso te lo puedo asegurar. No dirán nada durante una temporadita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Treinta y dos muertos. – Comentó Ana en voz alta, que no dejaba de pensar en tan terrible cifra. – Es horroroso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí que lo es, y yo estoy convencido de que hubo más. Las imágenes de Álex mostraban como cada vez que caía un manifestante sus compañeros se lo llevaban, y es probable que más de uno haya escapado del recuento. Por otro lado están los de ETA. No sabemos si tuvieron bajas en el ataque, aunque es más que probable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Y está lo de esos que secuestraron. – Apuntó uno de los hombres presentes en la sala de reuniones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Secuestro?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí, alguien secuestró a los miembros de uno de los grupos de asalto de lo ultraderechistas. Hubo un tiroteo y sabemos que al menos uno de los secuestradores fue herido o muerto, aunque no se haya presentado parte en ningún hospital.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Y los secuestrados? – Preguntó Álex con curiosidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Los encontraron atados a un árbol delate del mismísimo Gughenheim… en pelotas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿En pelotas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí, bueno – Y el hombre no pudo evitar una risilla nerviosa. – Les habían atado las manos a los pies, con lo que habían quedado, digamos que con el culo en pompa…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Y a su lado había un cartel que decía: Introduzcan una moneda en la ranura para escuchar el himno de España. – Concluyó Jesús de P. con una impúdica carcajada, que pronto todos corearon con ganas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Me pregunto si alguien llegó a intentarlo… meter una moneda, quiero decir. – Añadió otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No, ¡ya sabes que los nacionalistas no darían ni un duro para España! – Le contestaron, y las bromas se alargaron por un rato, diluyendo así la gravedad de las circunstancias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Después pasaron a explicarle a Álex, aunque serviría para todos los demás a modo de resumen de la situación, como había sido la Casa Real la que había solicitado al gobierno una intervención rápida al empezar los tumultos en Bilbao. Sin embargo en ese mismo momento en Moncloa se daban cuenta de que era todo un plan perfectamente organizado, un puzzle en el que iban a encajar todas las piezas, incluida la del golpe militar. El propio Z contactó con el Príncipe para explicarle lo que estaba sucediendo, le recordó la importancia que tuvo la intervención de su padre, el difunto Rey, en el último intento de golpe de estado, y no hizo falta que añadiera nada más: el Príncipe se ofreció para lo que hiciera falta, y al poco rato empezaban las reuniones al más alto nivel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;También se habló de la participación de los partidos de la oposición y de los acuerdos a los que se había llegado sin que sus detalles trascendieran a la opinión pública, e incluso se comentó entre bromas como un autobús repleto de líderes de Esquerra Republicana había salido de Barcelona con destino desconocido y no habían vuelto a aparecer hasta que las cosas se calmaron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Bueno, confieso que yo también estaba algo asustado. Todos sabemos que existe una lista negra, y algunos tenemos claro que nuestro nombre está ahí en letras grandes y doradas. – Admitió el magnate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Pero entonces, ¿quién está detrás de todo esto? ¿Quién pagará por esas muertes? – Preguntó Álex, sin dirigir la cuestión a nadie en concreto. Muchos le miraron con sonrisas compasivas, y el joven entendió que había pecado de inocente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ésas son dos preguntas muy distintas. Te responderé primero a la segunda. – Se adelantó de nuevo Jesús de P. – Por el lado militar, pagará, pero poco, el General Cóllar. Como todo el mundo pudo ver en la televisión fue muy lento en acatar la orden del Príncipe, así que dentro poco “le dimitirán” sin honores. El otro mando que se sublevó, el General Cena, va a participar en tantas misiones de paz de ahora en adelante que no creo que pise España el tiempo suficiente ni para ir a mear. – Y todos rieron la ocurrencia. – También algunos de los detenidos en la manifestación son miembros del ejército o de las fuerzas de seguridad del estado, soldados rasos y guardias civiles en su mayoría, y esos sí que pringarán. En lo que se refiere a los civiles, hay casi un centenar de detenidos acusados de diversos cargos. La ertaintza tiene toneladas de cintas de video en las que se les muestra en diferentes fases de su fiesta, y eso bastará para que les caigan algunos años de cárcel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Pero ellos no organizaron la manifestación! – Empezó a protestar Álex.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No, ellos sólo asesinaron a policías, de forma premeditada. – Le acalló el otro – Pero tienes razón, ellos no eran el cerebro de la operación, sólo la fuerza bruta. Y adivina: ese cerebro, o cerebros, se han librado. Como siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Hay un detenido. – Dijo alguien desde un lado de la mesa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí, han detenido a un tipo aquí en Madrid. Adolfo nosequé. Le acusan de haberlo organizado todo porque se siguió el rastro de las llamadas y mensajes que convocaban a la manifestación y llegaron a la oficina en la que él trabajaba. Es un tipo listo, con abogados importantes, pero está claro que es un don nadie, un chivo expiatorio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Sabe usted quién lo organizó todo realmente? ¿Sabe quiénes son? – Preguntó Álex tímidamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Los sospechosos habituales, muchacho, los sospechosos habituales. – Le contestó el otro con una sonrisa cargada de sarcasmo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Después de eso acabó la ronda de explicaciones y el equipo directivo planteó finalmente un conjunto de propuestas profesionales para la pareja de periodistas. Ninguno de los dos pudo reprimir una enorme sonrisa de satisfacción a medida que extendían su futuro ante sus ojos, cargado de trabajo, pero también de compensaciones que habrían entusiasmado a cualquier periodista del país. En total la reunión duró casi tres horas, y antes de salir Jesús de P. les dio la tarjeta de un prestigioso restaurante de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenéis una mesa reservada. Pensé en llevaros conmigo, pero mi mujer, que sabe mucho de esas cosas, me hizo ver que quizá preferiríais ir vosotros dos solos.  Huelga decir que los gastos corren a mi cuenta, pero no os acostumbréis, ¿de acuerdo? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cuando salieron a la calle el sol invitaba a pasear, o como indicó Álex, a tomar una cerveza helada en una de las famosas terracitas de la ciudad, así que empezaron a caminaron sin prisa ni dirección fija. Al cabo de un rato, Ana se colgó del brazo de su compañero, y cuando éste se la quedó mirando sorprendido ella le respondió con una sonrisa pícara y un guiño del ojo. Siguieron andando entre risas, hasta que, tras cruzar un semáforo, Álex se quedó clavado en medio de la calle, sin siquiera pestañear.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué ocurre ahora? – Le preguntó Ana pensando que se trataba de una broma. Pero Álex no sonreía, de hecho, su rostro se había quedado blanco, y sus ojos estaban abiertos, reflejando el terror que sentía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Frente a él, apoyado en un árbol mientras simulaba leer el periódico, un hombre le miraba fijamente, con una sonrisa amenazante dibujada en los labios. Álex había reconocido en aquel hombre al líder del grupo de asalto que le había llevado hasta la manifestación el día antes, el autor de los disparos que habían iniciado el baño de sangre. Así permanecieron durante un largo minuto, sin que Ana llegara a adivinar lo que estaba ocurriendo. Finalmente el hombre dobló el periódico, señaló al periodista simulando una pistola con la mano, y sin perder la siniestra sonrisa, se alejó tranquilamente de la pareja.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116350556697006557?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116350556697006557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116350556697006557' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116350556697006557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116350556697006557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/treinta-y-uno.html' title='Treinta y uno'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116341640505329474</id><published>2006-11-13T11:09:00.000Z</published><updated>2006-11-13T11:13:25.930Z</updated><title type='text'>Treinta</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Todos los Chinook estaban por fin en el aire y se disponían a dirigirse de vuelta a la base, ya que su autonomía de vuelo no les permitía volar más que unas pocas horas. En caso de que fueran necesarios se les volvería a llamar, aunque ateniéndose a los planes las tropas conjuntas de los dos generales tomarían la ciudad de Bilbao durante los siguientes días. Sin embargo, el cielo no quedó libre de helicópteros porque, como si de juego de relevos se tratara, cuando los enormes aparatos de doble hélice abandonaban la zona los Cougar llegaban reduciendo la velocidad y demorándose por un momento encima de las belicosas calles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Apenas nadie se había movido de sus posiciones en los últimos minutos. Los manifestantes seguían reunidos en el centro de la calle Cortes, aguardando instrucciones del coche central, que a su vez estaba en contacto con Madrid en espera de instrucciones. Los militares se mantenían en sus posiciones, tanto en las calles como en los puntos elevados desde los que controlaban cualquier movimiento, y sus armas seguían preparadas y apuntando. Los únicos que se movían era los policías, que primero se habían agrupado en la calle Miribilla, frente al hotel Cantábrico, y ahora, tras recibir instrucciones de sus mandos, empezaban a volver a sus vehículos para desalojar la zona. El ejército había tomado el control de la situación y había exigido a los ertzainas que abandonaran la zona para evitar provocar a los manifestantes. Al escuchar eso el Intendente Etxebarría tuvo que contenerse para no contestar un improperio a los engalonados generales que tenía en frente. Se retiró momentáneamente, y tras consultarlo por teléfono con el director del cuerpo armado, finalmente dio la orden de retirarse de forma definitiva. Al parecer las instrucciones venían desde lo más alto, y el jefe le garantizó personalmente que todo iba a salir bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los Cougar, como antes habían hecho los Chinook, fueron aterrizando uno a uno en la plaza Sarategui, dónde paraban el tiempo justo para que sus ocupantes desembarcaran. No era un grupo tan numeroso como el del General Cena, pero sí llevaban idéntico equipo y armamento, el de las Fuerzas Especiales. Sin embargo estas tropas no se dispersaron, sino que formaron una doble fila tras un grupo formado por tres mandos perfectamente uniformados, con medallas y todo, y junto a ellos un civil con traje negro que bajó del último helicóptero y se sujetó la corbata con una mano mientras éste volvía a levantar el vuelo, provocando el característico estruendo y ventolera. Antes de que nadie pensara siquiera en qué hacer, de la línea de escolta que acompañaba a los mandos y al civil se separaron tres parejas de soldados que corrieron en diferentes direcciones, seguidas por las miradas de todo el mundo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Ante la sorpresa de propios y extraños, los soldados se acercaron a los periodistas que habían ido apareciendo en la última media hora, y tras un intercambio de palabras, los dirigían hacia el grupo de recién llegados. Una de aquellas parejas se acercó a la marquesina en la que Álex y el otro cámara recogían todo lo que ocurría. La pequeña filmadora de Álex llevaba un rato con el icono de falta de batería parpadeando, pero él seguía ahí, dispuesto a aguantar tanto como fuera posible. Los soldados les ordenaron con voz tajante que bajaran de la parada de autobús y se dirigieran, con el resto de periodistas, a donde aguarda el grupo de mandatarios. Mientras intentaba bajarse sin dejar de filmar, el joven periodista pudo ver que los dos comandantes, los que habían llegado con los taques y la primera oleada de helicópteros, acudían también a la cita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No entiendo nada. ¿Quién coño son esos? ¿Y quién es ese civil? – Preguntaba en voz alta el General Cóllar, todavía demasiado lejos para distinguir a los recién llegados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Veámoslo por la parte positiva. – Le contestó el General Cena – Si no me equivoco son tres altos mandos, lo que sumado a nosotros dos ya empieza a ser un grupo interesante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Y el civil? – Insistió el suspicaz militar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No lo sé, será algún amigo de Don Ramón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cuando la media docena de periodistas, entre cámaras y locutores, llegó lo suficientemente cerca como para reconocer a los recién llegados, la sorpresa fue mayúscula. La mayoría de ellos se detuvo allí mismo, las bocas tan o más abiertas que los ojos, y se miraron los unos a los otros como si buscaran confirmación a lo que estaban viendo. Álex se adelantó un paso y volvió a mirar al grupo de tres militares y un civil que les aguardaban todavía unos metros más adelante. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Pero qué coño…? – Escuchó que alguien decía a su derecha, y cuando giró la cabeza en esa dirección vio que el que había farfullado era el militar que comandaba los tanques.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los periodistas corrieron a coger posiciones y todas las cámaras se encendieron, tratando de meter en un mismo plano a los dos mandos que caminaban ahora más deprisa, seguidos de algunos de sus ayudantes y soldados, y los que les esperaban, respaldados por la doble hilera de miembros de las Fuerzas Especiales. Los pechos de los militares que esperaban estaban repletos de condecoraciones, y uno de ellos, llamativamente más alto que los demás, lucía las cinco estrellas bajo corona del Capitán General y Comandante en Jefe de las fuerzas armadas españolas. A su lado, nada más y nada menos que el Jefe del Estado Mayor de la Defensa y el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra. Y sin embargo, el que más destacaba era el primero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Es Él? – Preguntó en un susurro el General Cena - ¿Es el Príncipe?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Ante ellos, ya sólo a unos pasos, el Príncipe de España los esperaba en posición de firmes, el ceño fruncido, un crespón negro atado al brazo en señal de duelo por la todavía reciente muerte de su padre. El rostro de los otros dos militares, los más altos cargos en el ejército de tierra después del Rey, compartían las mismas expresiones graves, e incluso en uno podía adivinarse la tensión apenas contenida en el blanco de sus nudillos, los puños apretados tras la espalda. Un paso por detrás de ellos parecía esconderse el civil, que en ese momento guardaba un teléfono móvil con el que había estado hablando y ocupaba su sitio junto al Príncipe y los militares. Una mirada les bastó a todos para descubrir en él al Presidente del Gobierno. Todos guardaban silencio, y los periodistas, micrófono en mano, aguantaban la respiración. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cuando los dos generales alcanzaron al grupo hubo un intercambio de saludos militares, rápidos pero solemnes, y en cada rostro se reflejaban distintas emociones, todas ellas igualmente intensas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Señores. – Saludó el Príncipe a los otros dos con su voz grave y clara. – Hace poco más de una hora se ha reunido en Madrid el Consejo de Defensa Nacional, y he tenido el honor de ser nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, en relevo de mi difunto padre, el Rey. Al mismo tiempo el Gobierno – y diciendo eso lanzó una mirada al Presidente, que confirmó sus palabras con un leve asentimiento de cabeza – ha decretado el estado de excepción en todo el país, con una especial atención a la provincia de Vizcaya en la que nos encontramos. No hace falta que le cuente a nadie la gravedad de las circunstancias. – El Príncipe hizo una pausa, dejando que sus palabras calaran hondo en los dos militares insurrectos, pero también en los golpistas potenciales que estarían siguiendo las noticias en espera de tomar partido, e incluso en los millones de españoles que en ese momento atendían con el corazón en un puño a las pantallas de sus televisores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Así pues, como Comandante en Jefe les ordeno que sometan de inmediato el mando de sus tropas y renueven con ello, aquí y ahora, su juramento de fidelidad hacia España, la Monarquía y la Constitución.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Les está dejando escapar! ¡Les da la oportunidad de que salgan impunes de esto! – Masculló uno de los periodistas por lo bajo, de forma que sólo sus compañeros más cercanos lo oyeran.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Señor: – se adelantó el General Cena, sin perder su carácter oportunista,  plenamente consciente de la presencia de las cámaras. – Mis tropas y yo mismo hemos sido siempre fieles a España, y repetiré con orgullo mi juramento tantas veces como sea necesario. Espero sus órdenes, Señor. – Y diciendo esto repitió el saludo militar, esta vez con gran energía, acompañando el movimiento con todo el cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;A su lado, los ojos del General Cóllar bailaban en todas direcciones, mientras sus pensamientos trataban de encontrar una salida a todo aquello. ¡Nadie le había avisado de que el maldito Príncipe tomaría cartas en el asunto! De hecho ni siquiera habían pensado en él, o al menos él no lo había hecho. Sólo era un niño mimado, sin experiencia, sin carácter, y tenían reservado para él el mismo papel simbólico que la monarquía había tenido en España durante décadas. ¡Y ahora estaba ahí, exigiendo su rendición! Pero apenas había traído a hombres consigo, sólo a ese politicucho de izquierdas y a dos militares lameculos que jamás se atreverían a decir lo que de verdad sentían en su corazón. Quizá no fuera más que un farol. Quizá, si aguantaba, otros se unirían al levantamiento. Incluso podría usar todo aquello en su favor. Tenía delante al Príncipe y al Presidente del gobierno, podría, no sé, retenerlos, usarlos. Una idea empezaba a tomar forma en su cabeza mientras todos esperaban su respuesta, su mente funcionaba a toda velocidad: contactaría con Don Ramón, le pediría que hablara con los políticos de derechas, los de confianza, y les ofrecería un trato, llevar juntos las riendas del país, volver a tomar la dirección correcta, recuperar los valores de antaño que sus padres defendieran.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El teléfono móvil del Presidente del Gobierno vibró sin sonido en su bolsillo, pero todos lo escucharon y por un momento se distrajo la atención que pesaba sobre el General Cóllar. El político se excusó para intercambiar unas palabras al teléfono y después de dar instrucciones a un soldado hizo una señal afirmativa al Príncipe con la cabeza. Unos instantes después un todo terreno de la Guardia Civil llegó a la plaza y se acercó al grupo, hasta detenerse a unos metros de distancia. Todas las cámaras apuntaron al vehículo, cuyas puertas se abrieron para dejar bajar a un hombre vestido con traje oscuro y corbata a rayas, azules y negras. El líder de la oposición, MR, se acercó con paso lento hacia ellos, y colocándose a la izquierda de su oponente político, saludó a todos con gravedad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Majestad. – Empezó, realizando una leve pero respetuosa inclinación de cabeza. – Presidente. – Y ahora el gesto de cabeza fue apenas insinuado. – Caballeros. – Y miró a los demás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No dijo nada más, pero colocándose junto al Presidente, ligeramente por detrás de él, mostraba a los militares y al mundo su respaldo absoluto al Gobierno y a la democracia. Frente él, el general Cóllar sintió como sus últimas esperanzas se desmoronaban bajo sus pies, y realizando un deliberadamente lento saludo militar ante el Príncipe, dijo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;A sus órdenes, Señor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;General Cóllar, saque a los tanques de la ciudad. – Le contestó rápidamente el Príncipe, sin dejarle tiempo a repensarse su respuesta y pasando a exponer el plan que habían improvisado en el rápido viaje en helicóptero. – Pero usted quédese al mando del resto de efectivos blindados, quiero que presten soporte a la infantería. General Cena, usted estará al mando de esa infantería, quiero que limpie las calles ahora mismo: detenga de inmediato a cualquiera que lleve un arma, y use la contundencia que sea necesaria en caso de resistencia. Y General, – añadió cuando el otro ya se disponía a alejarse – le hago directamente responsable de que ni uno sólo de los autores de esta pesadilla logre escapar de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En ese preciso instante la cámara de Álex se quedó sin batería, aunque en ese momento ya nada le importaba, y se quedó inmóvil en el mismo lugar, asistiendo con los demás al fin de los acontecimientos. El Príncipe se volvió hacia los dos políticos, aunque sus palabras habían sido ensayadas y se dirigían sobre todo a las cámaras que no se perdían ni uno solo de sus movimientos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Caballeros, suya es ahora la responsabilidad de devolver el orden y la justicia a este país.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116341640505329474?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116341640505329474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116341640505329474' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116341640505329474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116341640505329474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/treinta.html' title='Treinta'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116325286042102276</id><published>2006-11-11T13:46:00.000Z</published><updated>2006-11-11T13:47:41.460Z</updated><title type='text'>Veintinueve</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Aunque las cifras no se harían públicas hasta algunos días más adelante, en ese mismo instante veinticinco millones de espectadores en España, y algunos más en el resto del mundo, contemplaban en sus hogares las temblorosas imágenes que Álex transmitía desde su posición en lo alto de la parada de autobús. Ya no habían vuelto a pinchar su voz en directo, aunque sí se grababa, y más adelante serviría para montar extensos reportajes, e incluso quizá un documental sobre los hechos de aquel sábado fatídico. Y es que Álex no lograba callar, e incansable, retransmitía todo lo que veía, escuchaba o sentía, con todo lujo de detalles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Desde que le habían cortado el sonido, la cámara del joven periodista había ido mostrando el terrible enfrentamiento entre poco menos que un millar de manifestantes y los cientos de policías que intentaban detenerlos. Lamentablemente, gran parte de lo que sucedía allí abajo escapaba de su objetivo, ya que los manifestantes se habían ido disgregando y la lucha se desarrollaba en varias calles a la redonda, pero el principal frente se mantenía frente a sus ojos, donde las tanquetas de agua, las dos inutilizadas desde hacía rato, servían de barrera y protección a los miembros de la ertzaintza. Ya raramente se llegaba al cuerpo a cuerpo, y en lugar de eso, como si de un ritmo macabro se tratara, cada pocos segundos se escuchaba alguna explosión, disparos, destrozos. En la calzada, en la zona neutral que separaba ambos bandos, había zapatos abandonados, manchas de sangre, restos de pancartas. A pesar de los numerosos muertos, no había ningún cadáver, ya que cada vez que alguien caía, fuera policía o manifestante, sus compañeros lo retiraban rápidamente. Álex se preguntaba en voz alta dónde iban a parar todos esos cuerpos: desde su posición, él había contado once policías y al menos otros tantos manifestantes, y podía imaginar que eso no era más que una parte del recuento total de muertes. Las sirenas de las ambulancias iban y venían incansables, pero era evidente que acudían más al lado de las fuerzas del orden, quizá porque una de las que pretendía asistir a los manifestantes había sido atacada y ahora humeaba volcada de lado en una de las calles limítrofes con el campo de batalla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Aunque Álex intentaba no levantar demasiado la cabeza para no recibir alguna de las balas que a veces escuchaba atravesar el aire cerca de su posición, si pudo comprobar que los manifestantes se habían hecho fuertes en tres posiciones principales, Mientras la policía cubría completamente el cruce de las calles Olano, Miribilla y Arechaga, en lo que constituía el acceso oeste a la plaza Sarategi, sus opositores dominaban ya la esquina de Cortes con Conde Mirasol, a menos de cien metros un bando del otro, así como los accesos por los dos lados de la calle Cantalojas y una especie de isleta en el centro de la calle Cortes, formada por dos coches atravesados y unos pocos contenedores ardiendo a su alrededor, que contribuían al caos con su humo negro y apestoso. Desde esa última posición partían los ataques más duros, con el tableteo esporádico de algún tipo de ametralladora pesada que mantenía a los policías a ralla cada vez que éstos intentaban cambiar de posición.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;En el último intento de avance por parte de los ertzainas los tiros habían abatido de golpe a cinco de sus miembros, aunque Álex pudo ver que varios de ellos sólo estaban heridos. Después de eso no lo habían vuelto a intentar, y más allá de la constante lluvia de botes de humo que lanzaban contra los otros, parecían estar aguardando algo. ¿Pero quién llegaría antes? Preguntaba Álex en voz alta a una audiencia que por el momento no le oía: ¿Los refuerzos de la policía, o los de los manifestantes? Por el momento el estado de tablas en que se encontraban ambos bandos parecía ir decantándose lentamente a favor de los miembros de la ertzaintza, ya que nuevos efectivos iban uniéndose a ellos a cada minuto, y aunque el periodista no lo sabía, un grupo numeroso se estaba concentrando en la plaza del Doctor Fleming para intentar cerrar la retaguardia de los manifestantes. Fue entonces cuando ocurrió lo inesperado, aunque Álex en cierto modo ya lo había augurado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Como la tantas veces mencionada calma que precede a la tempestad, de repente un silencio se adueñó de las calles y el aire pareció condensarse a su alrededor a causa de ello. Pero el silencio se convirtió en murmullos, cientos de voces que hablaban a la vez, hasta que Álex creyó escuchar unas risas, también gritos, pero ningún disparo. La cámara del periodista barría el campo de batalla en busca del motivo de toda aquella expectación sin encontrar nada, cuando al final llegó el sonido antes que la imagen. Era un chirriar mecánico, ruidoso, que empezaba a llegar a él desde algún punto tras la barrera formada por los policías. Y sin embargo, cuando su atención se concentraba allí, un griterío llegó desde el otro lado, y la cámara giró veloz en esa dirección para mostrar al fin una gran tanqueta pintada con colores de camuflaje que aparecía por la calle Conde Mirasol y se detenía atravesándose en medio de la calzada, seguida por otra tanqueta idéntica que adoptaba la misma posición. Los manifestantes gritaban y saltaban de alegría, levantando sus armas y pancartas, como si su salvador hubiera llegado. Un instante después otras tanquetas llegaban por el lado norte de la calle Cantalejas y tras unos minutos también los accesos sur a la calle Cortes quedaban bloqueados por esas tanquetas militares. A su llegada los antes dispersos manifestantes habían vuelto a reagruparse en esa calle central, sin preocuparse ahora de una policía que no se atrevía a hacer ningún movimiento, esperando órdenes de sus mandos. Antes de que esas órdenes llegaran, el origen del estrépito metálico que no había cesado se materializó ante los ojos de todos los allí reunidos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Lo primero que se vio fue el inmenso cañón, seguido del amenazante cuerpo del tanque, que llegaba desde algún lugar tras los policías. Un soldado sobresalía en lo alto de la torreta, las manos a los mandos de una potente ametralladora, la cara oculta por el casco y las gafas de combate. Tras el tanque llegaron otros, y a su paso los policías se apartaban desconcertados, hasta que al final tuvieron que amontonarse todos contra las fachadas de los edificios a fin de dejar paso a los tres blindados que lograron encajarse, lado a lado, en el cruce que antes ocupara la ertzaintza. A su retaguardia, una increíble columna de vehículos militares había ocupado los jardines de la calle Olano, dejando libre, sin embargo, la plaza Sarategui. Finalmente la tensión se desgarró al son de unos silbatos, que rápidamente fueron seguidos por las órdenes gritadas con la agresividad castrense habitual, y los soldados que hasta entonces se habían apiñado en los camiones de transporte saltaron al suelo y corrieron a ocupar las posiciones que se les había asignado. La cámara de Álex recogía todo aquel espectáculo como un testigo mudo, ya que entonces ni siquiera el periodista se sentía con ánimos de decir nada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La incógnita atenazaba su lengua, ya que si bien por un lado la presencia del ejército le alegraba en cierto modo, como garantía última de que cesaría el baño de sangre, sus premoniciones y la alegría de los manifestantes le hacían temer lo peor. Entonces pudo ver como un grupo nutrido de soldados avanzaba escoltando al que Álex imaginó sería el comandante de aquel poderoso ejército. En dirección contraria media docena de policías, casi todos ellos en su uniforme normal, sin protecciones, avanzaba para encontrarse con los militares. Van a parlamentar, se dijo Álex, o a negociar, o qué sé yo. La cámara hizo zoom hacia ambos grupos cuando se encontraban, aunque logró poco más que hacer temblar la imagen, sin que llegaran a verse con claridad los rostros de los allí reunidos. El comandante del ejército estaba hablando con dos ertzainas, y sus soldados se habían desplegado en semicírculo a su espalda, las armas apuntando al suelo, pero no por ello menos amenazantes. La imagen mostró lo que parecía una discusión, los ertzainas protestaban, y los gestos del comandante eran más que expresivos, tajantes. De repente los soldados levantaron sus armas y apuntaron directamente a los policías que tenían enfrente, y por un momento Álex temió lo peor. Tras unos momentos de duda, en los que soldados y policías se apuntaron unos y otros peligrosamente, los mandos policiales depusieron su actitud conscientes de que poco podían hacer contra los militares, claramente superiores en número y armamento. Justo en ese momento, una nueva e inesperada imagen se sumó a la escena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Álex levantó la cámara lentamente, quizá intentando dar aún más dramatismo a todo aquello, quizá porque su confusión ya era superior a cualquier otra cosa. Recortados contra el azul del cielo, unos gigantes de doble aspa se acercaron lentamente hasta detenerse completamente a unos cincuenta metros por encima de sus cabezas, haciendo un ruido ensordecedor y levantando corrientes de aire que hacían bailar las hojas de los árboles y sacudieron banderas y pancartas como si se tratara de un huracán. Todas las miradas se volvieron al cielo, y aunque nadie lo vio, los dos generales al mando del mortífero circo sonreían henchidos por la satisfacción.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Uno de los helicópteros descendió aún un poco más, hasta donde los edificios le permitieron, y unas largas cuerdas cayeron desde su interior, golpeando el suelo con fuerza en medio de la calle. Como en una película de Hollywood, una docena de soldados completamente equipados y con las caras pintadas se deslizaron a gran velocidad hasta tocar el suelo y se desplegaron en círculo apuntando en todas direcciones, ante la alegría y admiración de los cientos de manifestantes que les rodeaban. El helicóptero se movió lentamente y dos grupos más repitieron la escena a lo largo de la calle, y luego otro Chinook relevó al primero y volvió a repetir todo el procedimiento. Mientras tanto, en medio de la plaza Sarategui, los otros cuatro aparatos descargaban rápidamente su contenido de tropas y equipo, y los diferentes comandos corrían a toda prisa, esquivando a policías y manifestantes, para ocupar sus posiciones en portales, tejados y demás puntos estratégicos. En apenas quince minutos el ejército había tomado absoluto control de la situación, aunque eso se debía en gran parte al entusiasta sometimiento de los manifestantes y a la frustrante rendición que los policías tuvieron que aceptar para evitar el desastre. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;El periodista no pudo evitar que una fugaz imagen en la que uno de los bandos no hubiera depuesto las armas se formara en su imaginación. Pudo ver con los ojos cerrados a los terribles tanques atronando en las calles de Bilbao, las docenas de soldados que ahora había por todas partes disparando sin cesar, los muertos, la sangre. Sacudió la cabeza para quitarse la imagen de la cabeza y se preguntó que más podía ocurrir a partir de ese momento. Algo llamó la atención, y al darse la vuelta vio que alguien se encaramaba a la marquesina de autobús que había ocupado en todo ese tiempo. Para su sorpresa, un hombre en tejanos y camiseta se plantó a su lado con una gran cámara al hombro y empezó a filmarlo todo sin decir palabra. Álex iba a protestar cuando vio que a cierta distancia una locutora empezaba a hablar de cara a otra cámara junto a un grupo de soldados que todavía permanecían alertas, apuntando con sus armas hacia el frente. Aquí y allá, los periodistas habían tomado sus propias posiciones, y Álex fue incapaz de adivinar cuánto llevaban allí, en qué momento había perdido la exclusiva de todo aquello. Peor aún, por un momento se preguntó quién les habría convocado. A su lado, el cámara hacia un perfecto barrido del ya tranquilo campo de batalla, y en momento sus miradas se cruzaran, lanzándole el avezado profesional un guiño cómplice.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116325286042102276?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116325286042102276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116325286042102276' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116325286042102276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116325286042102276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/veintinueve.html' title='Veintinueve'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116317450483801496</id><published>2006-11-10T16:00:00.000Z</published><updated>2006-11-10T16:01:46.273Z</updated><title type='text'>Veintiocho</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los seis helicópteros Chinook sobrevolaban ya la provincia de Guipúzcoa cuando el General de Brigada José Antonio Cena se enteró de los enfrentamientos entre los tanques del General Cóllar y un grupo de rebeldes. Al parecer habían sufrido numerosas bajas, sobretodo en las tropas, pero finalmente habían logrado superar la emboscada y avanzaban decididamente hacia la ciudad. Al final lo más probable es que llegaran ambos al mismo tiempo, lo cual podía ser realmente contundente, pero también peligroso. Al menos para él. El General Cóllar no le tenía especial simpatía, eso lo sabía, y el viejo soldado ansiaba para él todo el protagonismo de aquella rebelión, deseaba ser el único héroe, aunque eso supusiera enemistarse con los demás, incluso por quienes habían planificado todo aquello.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los Chinook superaban los doscientos kilómetros por hora en su velocidad de crucero, e incluso podían llegar a trescientos en caso de necesidad, pero el General de Brigada no se atrevía a apremiarlos. Llegarían en menos de quince minutos, y sacarle cinco minutos de ventaja a su rival no tenía por qué ser algo positivo. Quizá incluso fuera mejor esperar un poco, verlas llegar. A bordo de sus descomunales helicópteros, un centenar de soldados, lo mejor del Mando de Operaciones Especiales, esperaba preparado para todo. No habían recibido instrucciones concretas, todavía no, pero eran hombres que sabían obedecer, y mejor aún, sabían actuar. Llegado el momento, el joven comandante sabía que era mejor tener a esos hombres a su lado que a un puñado de tanques incapaces de desenvolverse cómodamente en una ciudad repleta de civiles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El ayudante del general reclamó su atención con unos ligeros golpecitos en su brazo y después señaló claramente hacia abajo, al otro lado de la ventanilla. La ciudad de Bilbao se desplegaba a sus pies, y todavía podían verse con claridad varias columnas de humo elevándose hacia el cielo, como si la ciudad hubiese sufrido recientemente un ataque aéreo. Al parecer los comandos mixtos habían cumplido con su misión, aunque el militar no podía tener la completa seguridad ya que se había prohibido a todas las unidades de tierra, civiles y militares, contactar bajo ningún concepto con los oficiales del Ejército. Cualquier comunicación debía hacerse con el centro de operaciones de Madrid, formado por civiles, quienes a su vez ya contactarían, si fuera necesario, con ellos. El General Cena había interpretado el silencio como buenas noticias, y las columnas de humo reafirmaban esa impresión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Su ayudante volvió a insistir en sus gestos con el dedo extendido, al ver que su jefe paseaba la mirada por el conjunto de la ciudad. Entonces ambos centraron su vista en el mismo punto y el general finalmente vio lo que el otro señalaba: una columna de tanques avanzaba lentamente por una carretera que corría paralela a la autovía, separándose de ésta poco antes de llegar al río y adentrarse en la ciudad. La columna de blindados resultaba imponente vista desde las alturas, pero tras contarlos uno a uno pudo ver que faltaban varios vehículos, incluso le pareció que había un tanque menos de lo esperado. Activando los aparatosos auriculares que llevaba en la cabeza, el general habló con los pilotos al mando del helicóptero:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Puedo contactar con la columna de tanques que tenemos a nuestros pies?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo intentaremos, general. – El personal de los helicópteros no solían ser hombres de su agrado, pensó entonces el militar, demasiado independientes, demasiada confianza en sí mismos, pero debía reconocer que habían obedecido sus órdenes sin obstáculos ni preguntas, y eso era todo cuánto pedía de ellos. – Señor, le paso al General Cóllar, comandante de la columna. – Anunció finalmente el piloto tras unos minutos de espera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Cena?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;General Cóllar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cena, veo sus pájaros desde aquí, van ustedes adelantados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nosotros también les vemos, General, y creo que ustedes van retrasados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hemos tenido problemas. – Refunfuñó el viejo general.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Eso me ha parecido al ver sus efectivos. ¿Bajas? – Se interesó el otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Demasiadas. – Aceptó a regañadientes - Tres VECs destruidos con toda su tripulación, una veintena de soldados muertos o heridos graves…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y un tanque?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí. Un tanque averiado. Hemos tenido que dejarlo atrás con un VEC y una docena de hombres protegiéndolo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Quién les ha atacado, señor? ¿Quién ha podido inflingirles unos daños tan graves? – La pregunta reflejaba una preocupación sincera, porque no esperaban encontrar ninguna oposición seria, pero el general Cóllar la interpretó como un cuestionamiento de su actuación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Tenían armamento pesado! ¡Un fallo en sus planes, en sus previsiones, diría yo! Contamos más de un centenar de hombres, desplegados perfectamente para la batalla. Profesionales, sin duda, pero no sé quienes eran. Si no le estuviera viendo ahora mismo en el aire, habría jurado que eran sus chicos de Operaciones Especiales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;General, tomaré eso como una chanza. – Contestó él ofendido, pero también amenazante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Claro, claro. Maldita sea, he perdido a un montón de buenos hombres aquí abajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo lamento, General, cualquier baja es dolorosa para un buen comandante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cierto, cierto. – Y tras unos segundos de silencio, Cóllar preguntó - ¿Sus helicópteros van a aterrizar ya?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Señor? – Le contestó sin responder realmente a la pregunta, inseguro todavía sobre qué debía hacer &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Puede ser peligroso. Esos hijos de puta pueden estar esperándoles, y sus pájaros son más vulnerables que mis tanques.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Es cierto, señor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hagamos una cosa: hagan una pasada a ver qué hay allí abajo. Mientras nosotros acabaremos de entrar y tomaremos posiciones. Cuando esté todo tranquilo usted baja y sus chicos acaban de asegurar la zona.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El General Cena sonrió discretamente ante la transparencia del viejo militar, pero evitó hacer ningún comentario al respecto. Al fin y al cabo, tenía parte de razón, y alguien que podía averiar un tanque de sesenta toneladas también podía derribar un puñado de helicópteros por grandes que fueran, o al menos uno de ellos, así que aceptó la propuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los enormes aparatos sobrevolaron la ciudad a baja altura, causando una inmensa impresión en sus ya bastante asustados habitantes, hasta llegar a la costa, y una vez en el mar trazaron un amplio círculo dando tiempo a los tanques a adentrarse por las calles. Desde arriba, el general no pudo evitar compararlos con alguien que intenta meter un cuerpo demasiado grueso en una ropa demasiado estrecha, y hasta habría dudado de si alcanzarían su objetivo, si no fuera porque aquel detalle, como tantos otros, ya habían sido planificados de antemano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En la ciudad, la columna blindada avanzaba con terrible lentitud, y aún así era como una manada de elefantes entrando a la carrera en una cristalería. Los ciudadanos se echaban en masa a las ventanas y balcones, pero nadie abría la boca, quizá dudando sobre si debían celebrar o temer la presencia de esos tanques en su querida urbe. Los tanques bordeaban el río Nervión por su orilla izquierda y cogieron la tranquila calle Zamácola, acercándose a la zona más conflictiva. Varias tanquetas ligeras encabezaban la marcha, asegurando el avance, pero no encontraron ningún obstáculo, más allá de algún coche que huía asustado ante la presencia de los impresionantes vehículos militares.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La flotilla del General Cena daba una segunda pasada sobre la ciudad cuando se escucho el leve crujido de la comunicación abierta y de inmediato se escuchó de nuevo la voz del piloto:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;General, tenemos visita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;A las cuatro en punto, parecen Cougars.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Cougars?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Helicópteros, señor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Sé lo que es un maldito Cougar, teniente! ¡Lo que no sé es que hacen aquí unos Cougars!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Difíciles de distinguir para alguien menos experimentado que el piloto, cuatro helicópteros de asalto y transporte AS-532AC Cougar se dirigían hacia ellos a gran velocidad, aunque todavía estaban a mucha distancia. A pesar de su considerable tamaño, los Cougar eran más pequeños que los descomunales aparatos de doble aspa en los que ellos viajaban, pero también eran más ágiles y mortíferos. En su momento el General Cena había dudado sobre cuál de los dos modelos usar para su asalto a Bilbao, pero finalmente se había decantado por la vistosidad de los Chinook, que quedarían más impresionantes ante las cámaras. Al parecer, alguien tenía gustos distintos, o quizá se habían tenido que conformar con lo que él había dejado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ponme con el General Cóllar, ¡rápido! – Unos instantes después se escuchaba la voz del militar por los auriculares.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Llegamos en unos minutos, Cena, no sea impaciente: mis hombres ya se están preparando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No estamos solos, General.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Cómo? ¿Ha visto algo? ¿Enemigos? – Preguntó preocupado desde su todo terreno el General.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No lo creo, señor, más bien parece que alguien ha querido unirse a la fiesta, aunque no le hayamos invitado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿De qué me está hablando, Cena, maldita sea?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Helicópteros. Vienen pitando hacia aquí. Como no acelere llegarán incluso antes que usted.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Helicópteros? ¿Quién ha mandado más helicópteros? Si acaso harán falta tropas para asegurar todas las posiciones, no helicópteros. ¡Esto es absurdo!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Quizá no, general, creo que no vienen a ayudar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué quiere decir?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Vienen a salir en la foto! Parece que los de Madrid han convencido a alguno de nuestros colegas reticentes, y éste habrá buscado la forma más rápida de llegar a la ciudad para salir en la foto y llevarse parte del mérito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Mierda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Estoy de acuerdo, General. Será mejor que empecemos ya el espectáculo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ahora mismo me avisan de que tenemos enfrente la plaza Sarategui. Baje ya, Cena, si tengo que compartir esto con alguien, al menos que sea con alguien que ha demostrado su valor desde el principio, no un aprovechado de última hora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Nos vemos abajo, General.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116317450483801496?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116317450483801496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116317450483801496' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116317450483801496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116317450483801496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/veintiocho.html' title='Veintiocho'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116306341219400192</id><published>2006-11-09T08:49:00.000Z</published><updated>2006-11-09T09:10:13.083Z</updated><title type='text'>Veintisiete</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La caravana del General Cóllar alcanzó finalmente el escenario de la reciente batalla entre su avanzadilla y un enemigo incierto. No fue fácil alcanzarla, ya que en los últimos kilómetros habían encontrado una larga caravana de vehículos detenidos a los que hubo apartar de la carretera uno a uno, a veces no sin resistencia. En un momento de tensión, un tanque trató de empujar a un coche que se resistía, pero las orugas cogieron tracción rápidamente y el tanque pasó por encima del automóvil, que por suerte estaba vació. Al menos el incidente sirvió para que los demás conductores se apresuraran a apartarse a un lado de la carretera, dejando el espacio suficiente para las enormes blindados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Finalmente vieron a la primera tanqueta, que curiosamente estaba vuelta en dirección hacia ellos. No fue difícil reconocerla como la unidad que había mandado el aviso, es decir, la que debería haber escapado del incidente. En lugar de ello, una gruesa columna de humo salía de su parte trasera, oculto desde su posición. La columna se detuvo a medio kilómetro de la tanqueta destruida, y rápidamente el General ordenó una formación de ataque. Tres tanques se situaron en línea, los cañones apuntando al frente pero en diferentes ángulos en forma de abanico, mientras las potentes ametralladoras se movían de un lado a otro en busca de un objetivo al que disparar. Para poder situarse en sus posiciones, uno de los tanques se situó en el centro de la calzada, mientras que los otros apenas mantenían una de sus orugas en el asfalto, la otra en el arcén, dejándolos algo escorados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mientras esos tanques avanzaban muy lentamente, seguidos a cierta distancia por el resto de la columna, dos tanquetas más fueran enviadas por delante. Debían inspeccionar los vehículos destruidos en busca de supervivientes, además de hacer un reconocimiento de la zona. El General estaba convencido que aquel había sido un ataque a la desesperada, un intento de frenarlos, o incluso de minar su moral, y estaba caso que habían logrado ambos objetivos. Probablemente el enemigo habría buscado ya refugio lo más lejos posible de ellos, incapaz de intentar algo contra su columna blindada. Y a pesar de todo, los nervios del General seguían tensos como cuerdas de guitarra, e instaba a todos y cada uno de sus hombres a mantenerse alerta. Desde su coche de mando, justo detrás de los tres tanques en línea, no tenían ninguna visión de lo que ocurría delante, así que dependían de la radio para saber cómo iban las cosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sherpa uno, aquí Mando, ¿qué ocurre? – Preguntó su operador de radio desde el asiento de atrás, adelantándose a la orden del General.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Tenemos delante el primer VEC. Nos situamos a su lado. Le han dado por detrás, con un lanzagranadas o algo así. Lo han reventado. – Las frases llegaban como si fuera un telegrama, sólo faltaban los típicos STOP entre cada afirmación. El General reconoció y apreció la concisión de la información como algo típicamente castrense. – El soldado Sanjuán va a bajar a hacer el reconocimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Ven algo ahí fuera? – Volvió a preguntar el operador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Negativo. No hay movimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Manténgase alerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sanjuán vuelve. No… no hay supervivientes. – Una pausa – Están destrozados. – Otra pausa - ¿Qué hacemos con los cuerpos, señor? – El operador consultó al General con la mirada, y éste le pidió el micro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Déjenlos y sigan la inspección, Sherpa uno. Nosotros nos haremos cargo cuando todo esté limpio. Sherpa dos, ¿me escucha?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sherpa dos a la escucha, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Intenten apartar el VEC a un lado para que podamos avanzar. No pierdan el tiempo pero sigan atentos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Maniobrando lentamente, las dos tanquetas de exploración lograron empujar el vehículo destrozado hasta sacarlo de la carretera. La operación fue algo lenta, porque las ruedas traseras habían quedado muy dañadas por la explosión y se arrastraban sobre el asfalto actuando a modo de enorme freno. Finalmente, con cuidado pensando en los compañeros muertos entre los hierros, dejaron al VEC siniestrado a un lado y volvieron a colocarse en posición. La línea de tanques ya casi les había alcanzado cuando continuaron su avance.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Vemos los otros dos VEC, están cerca, parece que les dieron a los dos a la vez. Nos acercamos. Sí. El primero pisó una mina: hay un boquete en el suelo y tiene las tripas destrozadas. Al otro lo han descabezado, un lanzagranadas, supongo. Ha sido un buen ataque, señor, si me permite decirlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nos estaban esperando. – Afirmó en su todoterreno el General, preguntándose si alguien le habría traicionado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Supervivientes?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sanjuán va a mirarlo, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Con cuidado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El soldado Sanjuán saltó del vehículo y, cerrando la puerta, apoyó la espalda contra el acero recalentado de su VEC. A su derecha, el morro metido en la cuneta, el blindado al que le habían reventado la torreta superior descansaba inmóvil. Como una tumba, pensó el soldado, y aferrándose a su fusil de asalto, se acercó a él con una carrera. Aunque en el interior ya no había fuego, todavía humeaba, y al olor a plástico se le sumaba el inconfundible hedor de la carne quemada. Sanjuán se subió al blindado de un salto y se asomó al interior desde su techo abierto. Pocos restos podrán sacar de ahí dentro, volvió a decirse a si mismo. Cerrando los ojos y respirando hondo un par de veces, saltó al suelo y empezó a avanzar lentamente hacia el primer vehículo de asalto, que descansaba casi todo él directamente sobre el asfalto, cuatro de sus seis ruedas desaparecidas. A su espalda, sus compañeros hicieron avanzar también sus VECS, mientras escuchaba como las torretas giraban a un lado y a otro cubriendo sus pasos con sus intimidatorios cañones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Parece que no tampoco queda nadie con vida en el segundo VEC, señor. – Y la voz sonaba ahora algo más arrastrada, menos segura, a través de la radio. – Sanjuán avanza hacia el último. Hay algo raro, Sanjuán también lo ha visto: la puerta trasera del VEC está abierta, aunque puede haber sido por la explosión. Está claro que pisó la mina con la parte de atrás. Sanjuán avanza con cuidado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cúbranle. – Dijo el General, aunque la orden era innecesaria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sanjuán está junto al VEC. Ahora mira adentro, rápido, no ve nada raro. Vuelve a mirar. Va a entrar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué ocurre?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No lo sé, tarda mucho, señor. ¡Ahí está! ¡Está sacando a alguien! ¡Hay alguien vivo, señor! – Y alejando la boca del micrófono, se pudo escuchar como daba órdenes rápidamente – Baja a ayudarlo, rápido. Pedro, cúbreles bien. Sherpa dos, cúbrenos la espalda, puede ser una trampa. ¡Atención! ¡A la derecha! – De repente la voz se interrumpió y se escuchó el poderoso retronar de la ametralladora del VEC, gritos de fondo y finalmente el silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sherpa uno, ¿qué ocurre? ¿Qué coño está pasando? – Finalmente recuperaron la voz al otro lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Un enemigo, señor. Justo al lado del VEC reventado. Estaba oculto en la cuenta y se ha levantado justo cuando Sanjuán y Ped… y el cabo Soler trasladaban hacia aquí al herido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Están todos bien?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí señor, Sherpa dos ha sido rápido, señor. Gracias chicos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Un hijo puta menos. – Se escuchó que contestaban desde la segunda tanqueta. – Con perdón, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sanjuán ha dejado al herido un momento y se acerca a inspeccionar al enemigo. No creo que quede mucho de él con la ráfaga que le hemos metido desde tan cerca. Ya vuelven.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mientras hablaban, la columna del General Collar había alcanzado a las tanquetas de exploración y se mantenían a una leve distancia de seguridad. Los tres tanques seguían vigilando las inmediaciones, pero la mayoría de ojos estaban fijos en los soldados que entraban en el VEC llevando a cuestas a un compañero herido. Tras cerrar la puerta, los dos vehículos ligeros arrancaron y avanzaron muy lentamente, volviendo a maniobrar para apartar las tanquetas destruidas. El vehículo de mando volvió a recibir comunicación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ehm, señor…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué ocurre? ¿Están bien? ¿Quién es el herido? – Preguntó el General, con la remota esperanza de que su amigo el sargento Rojas se pudiera haber salvado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Está malherido, señor, pido permiso para trasladarlo al camión con el equipo de enfermería.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Claro, llévenlo para allá y vuelvan a su posición.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Señor…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué ocurre?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;El enemigo al que hemos disparado, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Quién era ese hijo de puta? ¿Un policía? ¿Un…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No, señor. Era, ¡oh, mierda! Señor, era de los nuestros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Era el sargento, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El General trataba de digerir la noticia cuando ante sus propios ojos el tanque que cubría el flanco izquierdo se sacudió como un flan al pisar una mina oculta en el arcén, y al instante las llamas empezaban a brotar de su interior, causando un humo oscuro y denso. Un instante después escuchó el tableteo de ametralladoras ligeras a su espalda, y pensó en los camiones llenos de tropas, detenidos en medio de la carretera, indefensos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;- ¡Avanzad! ¡Avanzad todos! – Gritó el general. – Los VEC a los flancos, encontrad a esos tiradores y acabad con ellos. ¡Adelante!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116306341219400192?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116306341219400192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116306341219400192' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116306341219400192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116306341219400192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/veintisiete.html' title='Veintisiete'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116298172439918792</id><published>2006-11-08T10:26:00.000Z</published><updated>2006-11-08T10:30:54.990Z</updated><title type='text'>Veintiséis</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;MR, presidente del principal partido de la oposición, observaba abstraído las paredes acolchadas del lujoso jet privado en el que viajaban. Las luces tenues del interior hacían juegos de sombras al enfrentarse con el sol que se colaba por las ventanillas. El hilo musical apenas se escuchaba, y ninguna conversación enturbiaba el ambiente de concentración que reinaba en el interior de la pequeña pero espaciosa cabina. Fijó la mirada en el asiento de delante, vacío: una enorme butaca de piel color salmón, confortable, reclinable, extensible, giratoria. El asiento llevado a su máximo exponente. A su lado alguien carraspeó, y MR giró la cabeza lentamente, a regañadientes, resistiéndose a volver al mundo de los vivos. Sin embargo había sido sólo un carraspeo espontáneo, y MA, un peso pesado dentro de su partido, eterno candidato a ocupar su puesto, le devolvió una mirada tan cansada como la suya. También leyó en sus ojos derrota, preocupación, inquietud.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;¿Se habían equivocado? Era la pregunta que todos se hacían, y aunque algunos se quedaban allí, la mayoría pasaba inmediatamente a la siguiente interrogación: ¿Cómo va a afectarnos todo esto? Lo curioso es que para muchos la preocupación se limitaba a los términos políticos, a las consecuencias para el partido, quizá también para sus propios puestos, su carrera, pero casi nadie pensaba en las consecuencias que todo aquello podía tener para el país. Así somos los políticos, pensó MR por un momento, pensamos que lo que nos preocupa a nosotros le preocupa al país, y lo que no nos afecta, tampoco tiene que afectarles a los demás. Somos unos egocéntricos.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;Lo que más le llamaba la atención era que nadie dentro del partido parecía haberse planteado en ningún momento que los golpistas pudieran tener éxito. ¡Eso era parte de la historia de España, no de su presente! Cuatro soldados sin luces no podían volver a controlar el destino del país, no en el siglo XXI. Y sin embargo, había ya varios muertos; acababan de informarle de algún tipo de enfrentamiento entre una avanzadilla de los golpistas y una fuerza desconocida, quizá de la policía autonómica; los tanques estaban a punto de llegar a Bilbao y al parecer un escuadrón de helicópteros podía estar también implicado en todo aquello. Los datos e informaciones no paraban de llegar, pero todo era confuso y su gente parecía haber sido superada por la situación, incapaz de asimilar y reaccionar a todos aquellos acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;Se volvió a mirar por la ventanilla y vio reflejado su propio rastro, el ceño fruncido, mientras empezaba a recordar la entrevista privada que había tenido con el Presidente del gobierno justo antes de salir hacia el aeropuerto. Había tenido que acudir a su llamada a toda velocidad, porque si una cosa estaba clara era que a nadie le sobraba el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Os tenemos cogidos por las pelotas. – Fue el saludo del socialista cuando se encontraron solos en la elegante pero sobriamente decorada sala en la que iban a conversar. MR no contestó. – Todos sabemos cómo funciona esto: decidisteis arriesgar y habéis perdido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;¿Qué quieres? – Le preguntó MR con una familiaridad que sólo se permitía en la más absoluta intimidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Antes de hablar de eso, quiero preguntarte una cosa, y contéstame con sinceridad – MR arqueó una ceja -: ¿Crees que debemos preocuparnos? – Y el líder de la oposición entendió inmediatamente que en la pregunta no había trampa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;He pensado en ello, ¿sabes? Al principio ni se me había pasado por la cabeza que pudieran lograr algo, pero…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;¿Pero?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;No es sólo el ejército.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Lo sé. Lo sabemos. Por una vez el CESID ha hecho los deberes. Estábamos informados antes de que actuaran, incluso antes de que los periodistas se enteraran. Sabemos quién está detrás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;¿Lo sabíais?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;No, no todo. Sabíamos que se estaban preparando, pero no teníamos ni idea de cómo ni cuándo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;¡Pero podríais haber hecho algo! – Replicó MR, mientras su cerebro empezaba a maquinar cómo podría usar eso en contra del gobierno. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Lo hemos hecho, M, lo hemos hecho.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;El socialista no le dio todos los detalles, pero sí le hizo una propuesta. De hecho era más bien un chantaje, pero uno de ésos imposibles de rechazar. Ellos ofrecían no crucificar al grupo popular por la forma en que había llevado todo el asunto, e incluso les ofrecían la oportunidad de jugar un pequeño papel en la resolución del mismo, pero a cambio... Lo que pedían a cambio le había enfrentado a la cúpula de su propio partido, y aunque les había convencido, sabía que también había entregado su cabeza en una bandeja de plata. Antes del próximo congreso dimitiría como presidente y candidato e intentaría retirarse con cierta dignidad, pero primero debería cumplir con su parte del trato con los socialistas: debería reconocer y elogiar la forma en que el gobierno había manejado toda la crisis. Nada grave, pensaría un profano, pero era algo que echaba por tierra toda la estrategia de su partido en la última década: jamás reconocer un error, jamás elogiar al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;A sus pies, centenares de metros por debajo del avión, el mapa de España se deslizaba bajo su vista, con las repetitivas formas geométricas de los campos, los cada vez más escasos y pequeños bosques, la geografía ondulada e incluso abrupta de los montes, surcada por ocasionales ríos. Él amaba a su país, y le habría gustado gobernarlo, pero quedaba claro que ya jamás lo haría. A su lado había alguien que quizá llegara a ello, y no pudo evitar echarle un vistazo, observarlo mientras leía unos papeles. Era un hombre metódico, trabajador y eficiente. Y era listo, probablemente más listo que él, pero también más extremado, más agresivo, y eso ya era mucho decir. MA era el principal representante de la línea dura del partido, el acosador de los socialistas, y aún más de los nacionalistas. Él sería el futuro del partido, aunque a MR no acabara de convencerle ese futuro. Cuando se despedía del Presidente del gobierno, éste se acercó algo más a él, y casi le susurró:&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Sé que no es cosa mía, y que no soy nadie para darte consejos, pero quizá deberías preguntarte quién hace más por dividir España, si vosotros o ellos.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;MR no contestó, e incluso enrojeció de rabia al escuchar la acusación, pero la expresión del socialista era seria, y aunque político al fin y al cabo, algo en Z transmitía cierta sinceridad. En el coche, camino del aeropuerto, no podía sacarse la idea de la cabeza. Todos y cada uno de los miembros de su partido era firmes defensores de la unidad de España. Creían en un país unido, fuerte, cohesionado. ¿Pero habían avanzado algo en aquella dirección? ¿Lo habían logrado cuando gobernaban, o ahora, desde la oposición? Los nacionalistas seguían más o menos igual de fuertes, igual de radicales; España seguía siendo, como decía Serrat, muchas, pequeñas y cabreadas; y su partido usaba eso, consciente y deliberadamente, para encauzar el voto españolista hacia sus filas. ¿Por qué no atacar a catalanes y vascos si de allí nunca sacarían más votos de los que ya tenían? ¿Por qué no aprovechar el rencor de muchos españoles hacía el hermano rebelde e insolidario? Pues quizá por que con ello estaban dividiendo al país. La idea, absurda, falsa, le reconcomía, y cada vez que se descubría pensando en ello MR se justificaba en el cansancio, el estrés y la preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;- Dentro de quince minutos aterrizaremos en el aeropuerto de Bilbao. Por favor, ocupen sus asientos y abróchense los cinturones. – Dijo la voz del capitán por el sistema de megafonía, mientras la azafata pedía lo mismo a dos hombres que estaban tomando una copa en el minibar del avión.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116298172439918792?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116298172439918792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116298172439918792' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116298172439918792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116298172439918792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/veintisis.html' title='Veintiséis'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116263535633241183</id><published>2006-11-04T10:14:00.000Z</published><updated>2006-11-04T10:15:57.083Z</updated><title type='text'>Veinticinco</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Desde que se iniciaron los disparos Álex pudo casi sentir físicamente como las ruedas que formaban parte del complejo mecanismo que movía todo aquello empezaban a girar, imparables. Durante unos minutos se dedicó únicamente a filmar como ambos bandos se replegaban momentáneamente sobre sí mismos, mientras sus pensamientos sobrevolaban todo aquello tratando de coger cierta perspectiva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Las piezas iban encajando lentamente, aunque la gravedad y complejidad del resultado le dejaban tan atónito que no sabía ni si él mismo podía creerlo. ¿Pero quién habría creído unas pocas semanas antes, cuando el Rey todavía vivía, que Bilbao viviría un enfrentamiento a tiros entre extremistas españolistas y la ertzaintza? De hecho, si le hubieran preguntado a él, ni siquiera habría imaginado que había tantos fachas en España, ni mucho menos que alguien fuera capaz de agruparlos y dirigirlos como estaban haciendo. Era como si una mano oculta hubiese estado agazapada entre las sombras, esperando su oportunidad. Pero oportunidad para qué, ¿qué objetivo final podía tener todo aquellos? ¿Para qué todos aquellos asaltos en las calles de Bilbao, aquella manifestación, los disparos? Bueno, lo de los disparos era lo que menos entendía de todo aquel violento absurdo. ¿Por qué la policía habría disparado hacia unos manifestantes que no les atacaban, sino que huían? Al menos la casualidad había querido que sólo uno de los alcanzados fuera una víctima real, ya que el otro, como bien había observado Álex, era el facha que ya estaba muerto. El otro era el de la porra desplegable, hacia el que el periodista había sentido una antipatía inmediata tras sufrir sus miradas turbios y extrañamente agresivas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Claro! ¡Dispararon ellos mismos! – Volvió a gritar de forma inconsciente, mordiéndose el labio como castigo un segundo después.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Por suerte la central había cortado el sonido desde hacía rato, y sólo la imagen aparecía en una esquina de las pantallas, mientras locutores y comentaristas analizaban lo que estaba ocurriendo en espera de novedades. Pero eso Álex no lo sabía, y se maldijo a sí mismo por estar acabando con su futuro profesional a base de meter la pata. De pronto el teléfono móvil vibró en su bolsillo: llamaban de la central.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Sí? – Dijo en voz muy bajita.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Ahora hablas flojo? No paras de meternos sustos con tus gritos, ¿y ahora hablas flojo? – Le dijo la voz que antes había identificado como perteneciente a un jefe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo siento, lo siento mucho, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No pasa nada, esta vez no tenías el sonido pinchado. ¿Qué es eso de que dispararon ellos mimos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No, nada, sólo una idea que… lo siento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No sientas nada y cuéntame tu idea. Y no dejes de grabar ni te despistes: si ocurre algo, cuelgas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;De acuerdo. Sí. Bueno, pues se me ha ocurrido que los disparos, los primeros, los que han dado a dos manifestantes…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Sí?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No los ha hecho la policía. Quiero decir que no han disparado ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Entonces quién?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Han sido los propios fachas! Tiene que haber sido el que me ha dado las instrucciones: ha desaparecido antes que los demás, y estaba claro que era el que mandaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y por qué iba a disparar contra sus propios hombres?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Primero, porque no eran sus hombres. Recuerde que le conté que había dos grupos, y los dos que han caído al suelo eran del segundo grupo, el que nos encontramos por el camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Pero eso no es motivo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No, claro que no, pero todo ayuda. La otra cosa es que uno de los que cayeron al suelo era el que estaba muerto, y el otro era el que mandaba en el segundo grupo, es decir, el que había disparado en el bar. ¿Entiende?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Creo que sí, continúa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Pues eso, por una parte se quitan de encima al muerto y al asesino, así, de un plumazo, y encima consiguen cargarles los dos fiambres a la ertzaintza. Lo que yo filmé está borrado, así que no hay pruebas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hay un testigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Un testigo? – Y entonces Álex se quedó callado, la boca abierta. ¿Un testigo? ¡Claro! ¡Él! - ¡Soy un testigo!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Y si como tú dices están limpiando pruebas…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Joder!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Escucha, muchacho, tienes que saber algo más. Creo que la cosa es incluso más complicada de lo que tú crees. Parece que tenemos un intento de golpe de estado entre manos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Un golpe de estado? ¿Esta gente?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No, bueno, sí. Lo que tienes delante es una parte del show. La otra es el ejército.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡No jodas!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí. Quizá todo lo que has visto hoy en Bilbao no sea más que la tapadera, la excusa, incluso. Haciendo creer que la policía disparaba contra los manifestantes consiguen un motivo para sacar al ejército a la calle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Pero si sólo han sido un par de tiros! Y ni siquiera…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;De pronto una detonación hizo vibrar la marquesina sobre la que estaba subido Álex, y éste se echó de rodillas sobre el techo de plástico, sosteniendo la cámara en alto y el teléfono pegado a la oreja. Las imágenes mostraban una tanqueta envuelta en fuego, la boca de la manguera que arrojaba agua destrozada pero el resto del vehículo aparentemente indemne. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Eso no ha sido un Molotov! – Exclamó haciendo zoom sobre las llamas. La portezuela del blindado se abrió y un par de agentes saltaron a la carrera alejándose del peligro. Álex siguió explicando por teléfono lo que veía, sin darse cuenta de que ya no había nadie al otro lado. En lugar de eso, alguien había decidido pinchar el sonido de su cámara y España entera le estaba escuchando. Su voz sonaba nerviosa y acelerada, añadiendo aún mas emoción a las terribles imágenes– No sé qué ha sido, algo fuerte, pero no ha podido con el blindaje de la tanqueta. Parece que los de dentro están bien. Algunos agentes corren para ayudarlos y la otra tanqueta se ha acercado y está rociándolo todo con agua, quieren apagar las llamas. ¡Cuidado! ¡Están lanzando cosas desde la manifestación! ¡Oh, Dios! – Y la cámara mostró a un hombre que se acercaba a la carrera y, con un gesto ágil lanzaba un objeto de forma redondeada contra el grupo de policías que intentaba refugiarse tras las tanquetas. El lanzamiento quedó algo corto, pero la explosión hizo vibrar de nuevo al periodista, y la imagen sólo pudo mostrar de forma temblorosa como la onda expansiva de la granada lanzaba por los aires a varios uniformados, no sin antes destrozarles el cuerpo con la metralla. - ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! – Repetía una y otra vez, los ojos atados al magnetismo de su cámara. El país se acongojaba con él desde las salas de estar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Aquello pareció la gota que colmaba el vaso. Quizá alguien diera la orden, quizá sólo fuera el instinto, la indignación o la rabia, pero mientras una docena de policías corría para intentar auxiliar a sus compañeros masacrados, unos pocos se adelantaron y arrodillándose lentamente sacaron sus armas reglamentarias y apuntaron hacia la manifestación. Ninguno abrió fuego, pero poco a poco muchos de sus compañeros se unieron a ellos. En un par de minutos veinte o treinta agentes habían tomado posiciones, arrodillados o de pie, con las piernas abiertas, apuntando con decisión hacia los manifestantes. Éstos les miraban desde la distancia, y por el momento nadie se atrevió a adelantarse para lanzar nada. Incluso os insultos se silenciaron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mientras los refuerzos habían llegado, y una verdadera oleada de agentes empezaba a tomar las calles que accedían a la manifestación, reforzando especialmente la retaguardia de la recién formada barrera de hombres armados. Se cruzaron furgonetas y coches policiales en las calles Conde Mirasol y Arechaga, y Álex pudo filmar de cerca como no menos de veinte agentes bajaban de dos furgones en la calle Olano y se acababan de colocar los chalecos antibalas mientras corrían. Muchos de ellos llevaban ya las armas desenfundadas apuntando en alto, los rostros ocultos tras los pasamontañas oscuros. Las noticias volaban, y todos sabían ya que varios de sus compañeros estaban muertos. Tras de ellos, un ertzaina que no llevaba el uniforme antidisturbios ni cubría su rostro, con los galones de comisario en la camisa se quedó mirando a Álex encaramado a la marquesina. Por un momento el periodista creyó que le harían bajar de inmediato, quizá incluso le confiscaran la cámara, pero en lugar de eso el policía esbozó un saludo militar y siguió a sus hombres sin decir nada. Había recibido sus órdenes, y los mandos querían que aquella cámara no dejara de emitir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No me ha dicho nada. – Explicaba Álex en voz alta, sin siquiera darse cuenta de que llevaba rato hablando solo, sin recibir respuesta. Ni siquiera aguantaba ya el móvil en alto, aunque no soltara la cámara ni un instante. – Parece un duelo, un duelo del oeste. A un lado tengo a los policías con las pistolas en alto, están quietos, como congelados, pero me apostaría lo que fuera a que no dudarán en disparar si los provocan. Al otro lado está la manifestación. Por lo que se ve desde aquí me atrevería a jurar que ya no son tantos como antes, la parte de atrás parece deshacerse como la cola de un cometa, pero delante todavía hay muchos, y no se van. Ése es el coche de mando – añadió enfocando a uno de los coches que todavía estaba en el centro -, desde ahí han ido dirigiendo todo lo que ha ocurrido hasta ahora, y probablemente lo que quede por ocurrir. Pero por ahora no hay movimiento, estamos, estamos en tablas, diría. ¡Claro! ¡Esperan la caballería! ¡Esperan al ejército!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Y en ese momento los mismos que habían decidido conectar el sonido de su voz a los televisores de todos los telespectadores decidieron ahora cortar esa transmisión. Los presentadores recuperaron el protagonismo en la comodidad de sus estudios y necesitaron unos segundos para situarse y tratar de continuar donde aquel chico lo había dejado, en las ensangrentadas calles de Bilbao. Huelga decir que nadie, en ninguna ciudad, pensaba ya en manifestarse, y más de uno se preguntaba ya a dónde iría todo a parar. El&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mundo entero estaba volviendo su atención hacia aquel rincón de España, y las imágenes captadas por Álex se empeñaban en llegar cada vez más lejos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116263535633241183?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116263535633241183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116263535633241183' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116263535633241183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116263535633241183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/veinticinco.html' title='Veinticinco'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116255478635522559</id><published>2006-11-03T11:51:00.000Z</published><updated>2006-11-03T11:53:08.173Z</updated><title type='text'>Veinticuatro</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Una vieja furgoneta mercedes lucía sus cuatro intermitentes detenida a un lado de la carretera, a la salida del municipio de Trespaderne, a casi ochenta kilómetros de Bilbao. Arrodillado a su lado, un hombre algo entrado en carnes bregaba con una rueda probablemente pinchada, el chaleco reflectante debidamente puesto y un triángulo rojo colocado unos metros a su espalda, advirtiendo de su presencia a los conductores. Nada especial si no fuera porque aquel tipo llevaba más de media hora arrodillado, y la rueda se encontraba en perfectas condiciones, dentro de lo que cabría esperar en una furgoneta que había visto tiempos mejores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La carretera, sin ser de las más concurridas, gozaba de un tráfico fluido y constante que se dirigía hacia la capital de Vizcaya, a pesar de que la mayor parte de radios estuvieran emitiendo las siniestras noticias sobre la violencia que dominaba la ciudad. De pronto, el ruido de fondo que emitía aquel flujo de coches y sobre todo camiones de todos los tipos cambió de forma progresiva, imperceptible al principio, cada vez más fuerte después. El hombre del chaleco amarillo echó un vistazo atrás por encima de su hombro y ahí se quedó, helado, sorprendido quizá, al ver aparecer tras una curva de la carretera a quinientos metros de su posición a un pequeño grupo de vehículos del ejército.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los observó mientras se acercaban a él. Eran como pequeños tanques, más compactos, altos, montados sobre seis enormes neumáticos en lugar de las habituales cadenas, pero con el esperado cañón apuntando al frente en actitud amenazante. Comparados con los coches que los adelantaban despacio para después acelerar una vez satisfecha la curiosidad, los vehículos militares parecían lentos y pesados. Sin embargo cuando finalmente alcanzaron la furgoneta averiada y la pasaron de largo, el flequillo del hombre &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;bailó sacudido por el viento que las tanquetas habían levantado. Iban deprisa, quizá demasiado deprisa. Todavía estaban dentro de su campo visual cuando el tipo se incorporó y echó un vistazo hacia atrás aguardando por si llegaba alguien más. Tras unos instantes rodeó la furgoneta y se refugió al otro lado, sacando un móvil del bolsillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Acaban de pasar. – Dijo levantando la voz por encima del ruido del tráfico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Cuántos? – Preguntaron desde el otro lado de la línea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sólo tres, blindados ligeros de los que salen siempre en las noticias, de esos con ruedas grandes como de tractor. Iban muy rápido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y los demás?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No lo sé, supongo que estos son una avanzadilla o algo así, los demás vendrán detrás, pero seguro que no pueden ir tan rápido como éstos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Avísame en cuanto los veas llegar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué haréis con éstos tres?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Aún no lo sé, tenemos que discutirlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En las afueras de Artziniega, a unos cincuenta kilómetros de la furgoneta averiada y a una distancia aún menor de Bilbao, un centenar de hombres y mujeres se afanaban por ocupar sus posiciones según las instrucciones recibidas por los responsables de la operación. No llevaban uniformes, y su armamento era demasiado heterogéneo para tratarse de fuerzas militares o policiales convencionales. Sin embargo a la mayoría de ellos no les faltaba entrenamiento, y unos cuantos incluso tenían experiencia en combate, aunque fuera de tipo guerrillero o, como lo llamarían otros, terrorista. A su espalda la villa se levantaba sobre una suave colina, como las muchas que dominaban el paisaje, verde y húmedo, apenas manchado por grupos aislados de árboles y arbustos bajos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y bien? ¿Qué hacemos? – Preguntó Maitechu a su espalda, tras escuchar el resumen de la conversación con el vigía de la furgoneta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No lo sé. Podemos atacar a esa avanzadilla, probablemente hasta podríamos eliminarlos, pero nos quedaríamos sin factor sorpresa y la columna de tanques nos barrería como polvo en el camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Muy poético. – Ironizó Goiko. - ¿Alternativas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Dejamos pasar a las tres tanquetas, que por sí solas son relativamente inofensivas, y cargamos contra el grueso de los militares. – Explicó la Gata.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Olvidas el detalle de que son un montón de tanques enormes y armados hasta los dientes, y que nosotros apenas tenemos un puñado de armas que puedan hacerles cosquillas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y entonces?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No lo sé, estamos jodidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué te pasa? – Le preguntó Maitechu, alzando la voz. - ¿Te estás acojonando? ¿Te da miedo enfrentarte a esos soldaditos? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Nosotros también somos soldados! – La secundó Goiko – Y nuestra causa…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Iros a la mierda los dos. – Les cortó tajante, pero con voz calmada. - Si tuvierais el mando no daría un duro por todos esos chicos que tenemos ahí, así que calmaos y usad la cabeza, que las armas ya las usaremos después. – Y viendo que la mujer le lanzaba una mirada cargada de rencor y quizá también de amenaza, añadió. – Y antes de volver a cuestionar mi valor, recuerda que cuando tú jugabas a muñecas en tu casita de Donosti yo aprendía a montar bombas lapa, y que mis manos están tan llenas de sangre como las tuyas, si no más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Será mejor que nos decidamos ya, esas tanquetas llegarán de un momento a otro. – Zanjó finalmente Goiko la discusión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Apostados a ambos lados de la carretera, uno frente al otro pero apuntando ambos hacia un lado formando una uve para evitar herirse mutuamente en caso de fuego cruzado, dos pequeños grupos acababan de ocultarse aprovechando algunas irregularidades del terreno. En toda esa zona la carretera tenía un solo carril en cada sentido, y no había sido difícil pasar una fina cuerda de alpinismo de forma que cruzara la calzada. En un extremo, a casi cincuenta metros de distancia y escondido tras unas grandes piedras pintadas de verde por el musgo, un chico de menos de veinte años sostenía la cuerda con una mano y una radio de campaña con la otra. En el otro extremo, dos minas antitanque estaban atadas y listas para ser arrastradas al centro del asfalto. Cada uno de los dos grupos apostados a los lados de la carretera tenía a su vez un lanzagranadas RPG-7, gastado más por el tiempo que por el uso, que un tirador sostenía apretado contra el hombro, estirado en el suelo para afinar la puntería. Junto a él, cuatro hombres por grupo esperaban armados con subfusiles y armas cortas, e incluso a un centenar de metros de allí, oculto en una pendiente sembrada de arbustos, un francotirador aguardaba su oportunidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Finalmente habían decidido atacar a la avanzadilla del ejército invasor, como lo llamaban entre ellos. El plan era usar las minas para anular el primer vehículo, y disparar los RPG contra los otros dos. Si todo iba bien, con eso no sólo acabarían con ellos, sino que obstaculizarían el paso del resto de la caravana militar, obligándoles a salirse de la carretera y reducir la velocidad y por tanto haciéndoles más vulnerables al siguiente ataque. Cuando esta primera escaramuza hubiera terminado, pondrían algunas minas más en la zona para intentar cazar a los tanques, y los lanzagranadas cambiarían de posición, apartándose aún más de la carretera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Había dos factores que preocupaban a los ideadores de aquel plan. Por un lado, la puntería y efectividad de sus propios hombres contra unos vehículos blindados que circulaban a casi ochenta kilómetros por hora. Por otro, que si bien podrían cortar la carretera en dirección Burgos en cuanto las tanquetas se acercaran, existía el riesgo de que junto a ellas circulara algún vehículo civil que no sólo se viera afectado en la refriega, sino que entorpeciera el ataque.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Pero no hubo tiempo para nada más. Una docena de hombres y mujeres esperaban en sus puestos listos para el combate, mientras los demás aguardaban ocultos al desenlace de aquella primera prueba de fuego. Se les había ordenado ser invisibles, para evitar que la avanzadilla pudiera advertir a los tanques del tamaño real de sus fuerzas, así que se habían ocultado tras una de las numerosas colinas, reprimiendo el nerviosismo y la curiosidad a base de cigarrillos y murmullos. Finalmente llegaron las tanquetas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El grupo del sargento Rojas avanzaba a toda velocidad, pero tanto los conductores como los vigías se mantenían atentos a la carretera y sus alrededores. El sol arrancaba destellos de cualquier lado, y los augurios del sargento les habían puesto algo nerviosos. Cuando las casas del pequeño pueblo de Artziniega aparecieron frente a ellos, no pudieron dejar de admirar la belleza del paisaje. En comparación con las aldeas y ciudades semidestruidas de Bosnia o la miseria sucia e inmutable de Afganistán, mantener una actitud de combate en ese entorno casi bucólico era algo extraño, surrealista, pensaba el conductor del primer VEC. A su lado, el sargento había abandonado el puesto de observación para atender una vez más a una llamada del General Cóllar. De pronto, un sexto sentido le indicó que algo iba mal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sargento. – Murmuró, y Rojas entendió sin que hiciera falta más, dejando la radio inmediatamente y volviendo a su posición mientras el cañonero se tensaba en su sitio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué has visto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No lo sé, señor – Pero nadie cuestiona la intuición de un soldado en combate, y todos se mantuvieron expectantes. Entonces el conductor cayó en la cuenta de qué era lo que había cambiado, cuál era el origen de su sospecha. - ¡No hay coches! ¡No vienen coches de frente! ¡Han cortado la carretera!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Mierda! – Fue lo único que atinó a contestar el otro cuando un movimiento apenas perceptible llamó su atención desde un lado y vio una línea de color oscuro que no debía estar allí, cruzando la carretera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El blindado frenó y dio un volantazo un segundo después de que tras las rocas, el chico que sostenía el extremo de la cuerda recibiera la orden de tirar de la cuerda. Todo fue muy rápido, pero la maniobra brusca del conductor logró que las ruedas delanteras e intermedias del vehículo esquivaran las minas, no así las de atrás. Cuando el enorme neumático trasero pisó la mina, ésta estalló inmediatamente, levantando el culo de aquel mastodonte de catorce toneladas hasta ponerlo haciendo el pino con el cañón a unos centímetros del suelo, pero sin llegar a volcarlo completamente. La explosión arrancó de cuajo cuatro de los seis neumáticos y destrozó su vientre de acero, de modo que cuando volvió a caer su tripulación casi se encontró con el destrozado asfalto bajo los pies. En el salto el cañonero había salido despedido, destrozándose el cráneo contra una esquina acerada y muriendo al instante. El conductor se empotró contra el volante, todavía los brazos cruzados en la maniobra de evasión que había intentado realizar, y sintió como las costillas se le quebraban como si fueran un puñadito de frágiles mondadientes. El sargento también salió disparado de su asiento, golpeándose contra el frontal y soltando un inevitable alarido cuando la clavícula se rompió y astillo hasta atravesar la carne y asomar bajo la ropa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Detrás de ellos, la onda expansiva afectó al segundo VEC, que había intentado frenar al ver la repentina maniobra del vehículo líder, empujando al pesado vehículo hacia la cuneta. Los duros neumáticos apenas derraparon sobre el asfalto, por lo que el frenazo fue terrible, haciendo que sólo el cañonero, el único que llevaba el cinturón anclado, se librara del golpe. El tercer blindado, que había quedado un poco rezagado, pudo frenar antes de colisionar con los otros dos, y de inmediato sus tres tripulantes iniciaron una maniobra defensiva, mientras uno de ellos establecía comunicación con la caravana de tanques. De repente una llamarada surgió de algún lugar a su derecha y un instante después la torreta del segundo vehículo estallaba bajo el impacto de un cohete, arrancando el cañón de cuajo y acabando con cualquier aliento de vida en el interior del VEC.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El sargento escuchó la explosión y cerró los ojos, imaginando que probablemente en algún lugar estarían lanzando ya una segunda granada. Casi pudo ver el dedo sobre el gatillo, las toberas anulando el retroceso de un arma tan potente, el primer estallido alejando unos metros el proyectil antes de que su combustible ardiera enviándolo al corazón de su objetivo. Pero lo que escuchó fue el rugir del motor de un VEC, y justo después la temida explosión. Sabiendo que si se quedaba allí tenía los minutos contados, el sargento apretó los dientes con rabia y se acercó al conductor entre los hierros retorcidos, pensando en cómo diablos saldrían de allí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;A menos de trescientos metros, alguien maldijo en vasco mientras observaba la situación con unos prismáticos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Joder! ¡Han fallado el tiro!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En la carretera, el tercer VEC huía marcha atrás tan rápido como podía, la carretera violada por un gran cráter justo delante suyo, allí donde la última granada había impactado. Un fragmento de asfalto lanzado a gran velocidad había logrado reventar la ventanilla blindada del conductor, y éste sentía como los ojos le escocían por el humo, en el que creyó intuir el olor de carne quemada. A su lado, el cabo Jiménez describía la situación por radio con tanta rapidez como podía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Dos VECs destruidos! No creo que haya supervivientes, señor. Nos han lanzado cohetes, pero no veo tropas, ¡no sabemos a quién nos enfrentamos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No escucharon el disparo, lanzado desde una gran distancia con un fusil de precisión, pero la bala penetró por la ventanilla destrozada sin llegar a acertar al conductor. En lugar de eso rebotó en un lateral de acero, abollándose la punta y saliendo disparada hacia el techo, volvió a rebotar en uno de los mandos de la torreta del cañón y acabó hundiéndose en el pecho del operador de radio, quien nunca llegó a comprender lo que había pasado. El conductor, en un gesto reflejo hundió la cabeza en los hombros al escuchar los estallidos metálicos de la bala rebotando, pero ni así pudo evitar que un segundo disparo le alcanzara de pleno en la mejilla, abriéndole un boquete al salir por la parte occipital del cráneo. Desde su posición en la torreta, el cañonero vio el sol reflejándose en un montón de arbustos a más de un centenar de metros de distancia y sin pensarlo dos veces disparó el cañón de veinticinco milímetros en aquella dirección.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116255478635522559?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116255478635522559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116255478635522559' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116255478635522559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116255478635522559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/veinticuatro.html' title='Veinticuatro'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116237426606472946</id><published>2006-11-01T09:43:00.000Z</published><updated>2006-11-01T09:44:26.086Z</updated><title type='text'>Veintitrés</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La caravana avanzaba pesadamente en dirección a Bilbao, sorprendiendo a los conductores que la adelantaban con las caras pegadas a las ventanillas. Diez tanques Leopard E2, un escuadrón completo de vehículos acorazados ligeros y cuatro camiones cargados de tropas seguían al land rover de mando, que encabezaba la comitiva. Apenas era una pequeña parte de la División Mecanizada Brunete, pero habría sido imposible reunir más efectivos en los acuartelamientos de Burgos, normalmente poco más que un cuartel general, sin llamar la atención. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En los últimos días se había llamado a una parte del Regimiento de Caballería Ligero Acorazado "Farnesio" desde su base en Valladolid, con la excusa de unas maniobras, y eran sus efectivos los que ahora circulaban en dirección a Bilbao. Los setenta kilómetros por hora que alcanzaban los poderosos Leopard puestos a toda potencia marcaban la velocidad del grupo, excepto tres VEC, los vehículos acorazados ligeros, que se habían adelantado a casi cien kilómetros por hora para explorar el camino y guiar a los demás. Los otros trece vehículos ligeros se intercalaban entre el todo-terreno de mando, los tanques y los camiones de transporte, cerrando tres de ellos la marcha.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Todos los integrantes de aquel pequeño ejército sabían a lo que iban, aunque a ninguno de ellos se le había pedido su opinión. La mayoría de aquellos hombres, todos ellos entre los veinte y los cuarenta años, tenían experiencia de combate, o al menos en las famosas “misiones de paz” de Kosovo y Afganistán, pero entre aquello y meter los tanques en una ciudad española, aunque fuera Bilbao, había un mundo, y muchos de ellos se sentían inquietos y preocupados, pensando que, ocurriera lo que ocurriera, las consecuencias no podían ser buenas. Sin embargo nadie se atrevía a expresar sus opiniones, ninguno de aquellos soldados estaba dispuesto a abandonar al equipo, y como mucho algunas miradas furtivas se cruzaban de vez en cuando entre los bancos de los camiones, o en el interior de los vehículos acorazados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En el coche de mando, el General de División Miguel Ángel Cóllar Ahuso mantenía la mirada fija en el asfalto, que desaparecía con desesperante lentitud por debajo del morro de su vehículo, mientras permanecía atento a la emisora de radio que su conductor había sintonizado y que retransmitía las noticias de los sucesos de Bilbao. El locutor casi gritaba sobre el estruendo de fondo, y a pesar de que sus explicaciones no llegaban a ser del todo coherentes, bastaban para imaginar a grandes rasgos lo que allí estaba ocurriendo. Los primeros disparos se habían escuchado lejanos, probablemente porque el periodista no estaba cerca del autor de los mismos o sencillamente porque el micrófono no apuntaba en la dirección correcta, pero el General los reconoció sin dificultad: una automática, calibre medio. El periodista pareció enloquecer, hablaba a toda velocidad, explicando que parecía haber muertos entre los miembros de la manifestación, que los disparos procedían de algún lugar del lado de los ertzaintzas, que el asalto que hasta el momento estaba describiendo se había detenido. Y en esas explicaciones estaba cuando sonaron nuevos disparos, esta vez mucho más fuertes, cercanos, y el periodista dio un grito y se escucharon golpes y ruidos, hasta que el asustado hombre explicó que se había arrojado al suelo como casi todo el mundo ante el riesgo de que una bala perdida pudiera herir a alguien. Después retransmitió con dramatismo como la barrera policial se retiraba llevándose consigo a dos agentes heridos o quizá muertos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En su asiento, el General Cóllar Ahuso apretó inconscientemente el pie contra el suelo, como si así pudiera acelerar la marcha de su convoy militar. Sabía que a partir de ese momento el tiempo sería crucial. En la manifestación de Bilbao había muchos hombres valientes, pero no podrían resistir demasiado si la policía vasca decidía poner toda la carne en el asador. Por un lado les interesaba que la violencia creciera, cuanto más mejor, pero por otro no podían permitirse llegar tarde. Debían hacer su aparición en el momento álgido, cuando todo pareciera perdido y los ciudadanos rezaran en sus casas por una aparición divina que acabara con todo aquello. Él sería esa aparición divina, y sus hombres ángeles justicieros dispuestos a liberar España de terroristas y separatistas deseosos de destruir la patria. Miró el reloj y vio que todavía les quedaba una hora para llegar. Una hora que se haría eterna, en la carretera y en la ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Cómo vamos? – Preguntó después de levantar el micrófono de la radio de campaña que lo comunicaba inmediatamente con el hombre al cargo del primer Leopard.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;De maravilla señor. Todas las unidades respondiendo perfectamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Podemos ir más rápido?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Vamos casi al máximo, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;O sea que podemos ir más rápido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Es peligroso forzar las máquinas, señor, no durante tanto rato.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Vamos a acelerar un poco. Aprieten hasta donde sea posible y nosotros nos adecuaremos a su velocidad. Si hay cualquier problema, reduciremos de nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;A sus órdenes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Volvió a mirar el reloj, nervioso. Lo peor de la espera es que los nervios se alían con la imaginación y ni el más experto combatiente puede evitar intentar hacer predicciones sobre lo que va a ocurrir. Él había pensado mucho en ello, había intentado imaginar, prever, todos los escenarios posibles, pero los años de servicio le habían enseñado que todo plan puede fallar. El hombre hace planes y Dios se ríe, había leído en algún lugar, y se recordaba a menudo esa frase a sí mismo para evitar caer en el exceso de confianza de un plan meticulosamente elaborado. Y lo que era peor, todo aquello no era precisamente un plan meticuloso. Habían tenido que improvisar, en base a unas ideas discutidas durante muchos años, sí, pero adaptándose a las circunstancias lo mejor que habían podido. E incluso eso acababan de cambiarlo, haciéndole salir a la carretera antes de lo provisto. Pero al parecer, habían acertado, y ahora desearía estar ya en la ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Según sus previsiones, no encontrarían resistencia hasta llegar a Bilbao. Aunque el secreto no era en modo alguno garantizable, contaban con que nadie sabría nada hasta que sus tropas estuvieran ya en movimiento, por lo que cualquier tipo de respuesta llegaría tarde o sería insuficiente. Cualquier decisión militar debía contar primero con la aprobación del gobierno, y los políticos no estaban acostumbrados a tomar decisiones bajo estrés, y menos en circunstancias tan graves. Tampoco es que hubiera muchos efectivos que pudieran ofrecer resistencia a sus Leopard, pero nadie deseaba un enfrentamiento entre soldados españoles, hermano contra hermano. Por otro lado, el gobierno vasco apenas tendría nada que enfrentar a los blindados de la Brunete, en el hipotético caso de que se decidiera a hacerlo. Tenían sus propios vehículos pesados, incluso helicópteros, pero su armamento era ligero y en ningún caso una amenaza para el General.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Así pues, esperaban llegar a Bilbao sin más contratiempos, seguros de que su entrada sería recogida por los medios de comunicación, que era lo más importante. Los tanques apenas jugarían un papel real en todo aquello, más allá de lo que podría considerarse guerra psicológica, pero los VEC y los casi doscientos soldados que los acompañaban deberían acabar con el enfrentamiento en las calles de la ciudad y tomar los objetivos asignados con anterioridad. Esperaban que para entonces las reticencias que hasta el momento habían mantenido algunos de sus compañeros del Ejército acabaran por desmoronarse y se unieran al golpe, especialmente en algunos puntos clave que podían inclinar la balanza a un lado u otro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Si todo iba según lo previsto, unidades especiales combinadas del ejército, la guardia civil e incluso la policía nacional que sólo esperaban la orden se ocuparían de controlar el complejo entramado civil del poder, llevando a cabo detenciones, sometiendo medios de comunicación, organismos públicos, e incluso instituciones financieras. La mayor parte de aquel plan se le escapa al General, pero sabía que mentes más especializadas que la suya se habían ocupado de todo aquello. Lo que más le preocupaba era su propia área, la militar. Tenía claro que él era una pieza crucial para el éxito del golpe, pero también sabía que no era el favorito para encabezarla. José Antonio Cena, un enchufado con ambiciones, podía acabar llevándose toda la gloria que por derecho a él le correspondía, y esa idea espoleaba sus prisas por llegar a Bilbao aún más que la preocupación por el enfrentamiento que allí estaba sucediendo. Cena tenía helicópteros, que no sólo podían llegar a ser tan impresionantes como sus tanques, sino que además eran mucho más rápidos. No es que aquel aprendiz de Teniente General pudiera ocuparse de todo él solo, pero sí podía ser el primero, y por tanto hacer el papel de héroe que Cóllar ambicionaba para si.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Dónde estáis? – Preguntó de nuevo con el micrófono en mano, tras contactar con el sargento que comandaba al grupo de vehículos ligeros que había sido enviado a explorar. El sargento Rojas y él habían estado juntos muchos años, y existía cierta camaradería entre ambos. Rojas había sido de los pocos a los que había pedido la opinión sobre todo aquello, y su respuesta había sido satisfactoria: exactamente lo que se esperaba de él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;A menos de cincuenta kilómetros, señor. Avanzamos despacio por precaución.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Déjate de precauciones, Rojas, que no estamos en Afganistán, joder. – Le amonestó el General. – Quiero que lleguéis hasta las mismas puertas de la ciudad, hasta donde haga falta, y os aseguréis de que Cena no entra con sus helicópteros antes que yo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Señor? ¿Cómo quiere que…?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Yo qué sé, Rojas! Tú llega allí cagando leches y toma posiciones: ¡quiero que la Brunete sea la primera en llegar!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Entendido, señor, iremos tan rápido como podamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No es suficiente, Rojas. Si hace falta bájate del VEC y empújalo. - Sabía que no era justo descargar su nerviosismo en un viejo amigo, pero en el fondo, para eso están los amigos, ¿no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El sargento Rojas dio instrucciones al piloto del VEC para que acelerara al máximo, al tiempo que avisaba a los demás vehículos para que hicieran otro tanto. Al sargento nunca le habían gustado las prisas, y menos cuando las vidas de sus hombres y la suya propia estaban en juego. Sin embargo entendía el porqué de todo aquello, y él también había estado escuchando la radio, como todos los demás. A diferencia de al General, a él si le preocupaba que la violencia pudiera crecer en Bilbao antes de que ellos llegaran. Tenía una visión idealizada de su misión en todo aquel embrollo, perfectamente coherente con su imagen del ejército español, “profesionales de la paz”. A eso iban a Bilbao: a devolver la paz al País Vasco y a toda España. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Recordó cuando estando en su primera misión en Bosnia le llegaron noticias de un atentado de ETA en Madrid: mientras dirigía una patrulla por las calles solitarias de un pueblecillo enfrentado consigo mismo, se preguntó por qué estaba él luchando por la paz tan lejos de casa cuando en su país quizá hiciera aún más falta su esfuerzo. Ahora tenía esa oportunidad. Y a pesar de todo, al sargento no le gustaban las prisas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Pisad hasta el fondo, chicos, pero tened todos los sentidos alerta, no sabemos con qué nos podemos encontrar. – Dijo por radio a los otros dos acorazados, de forma que en el suyo propio todos pudieron escucharlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué cree que puede haber ahí fuera, sargento? – Le preguntó el cañonero de su VEC.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Quien sabe, podrían tener minas, lanzagranadas, cualquier cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Quién? – Preguntó el conductor, que hasta ese momento ni siquiera había imaginado que pudieran enfrentarse a alguien armado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Y yo qué sé! – Contestó malhumorado el sargento – Pero abrid bien los putos ojos, por si acaso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116237426606472946?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116237426606472946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116237426606472946' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116237426606472946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116237426606472946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/11/veintitrs.html' title='Veintitrés'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116229216354008512</id><published>2006-10-31T10:54:00.000Z</published><updated>2006-10-31T10:56:03.556Z</updated><title type='text'>Veintidós</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;De pie encima de la marquesina de autobús, Álex podía ver el grueso de la manifestación, que se removía como el cuerpo inquieto de una monstruosa serpiente. No era precisamente una concentración masiva, y durante la última media hora parecía que sus componentes se habían ido juntando en grupos más reducidos, los cuales, sin perder cierta coherencia de conjunto, se movían y actuaban con autonomía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Así, antes de empezar a emitir desde su pequeña cámara compacta, el periodista había podido diferenciar hasta cinco partes distintas dentro de la manifestación. Un grupo formado por alrededor de un centenar de personas, la mayor parte a cara descubierta pero equipados de un modo u otro para la lucha urbana, se enfrentaba de forma incansable a la barrera policial que atravesaba la calle de un extremo a otro en forma de U abierta. Este grupo era de baja densidad, muy activo, avanzando y retrocediendo según las necesidades del enfrentamiento. A sus flancos y por detrás de ellos, dos columnas de tres o cuatro hombres de espesor, muy apretados los unos contra los otros, aseguraban la tranquilidad del grueso de aquella manifestación, actuando a modo de cordón, aunque claramente más dirigido a rechazar posibles agresiones externas que a contener las internas. Así, de vez en cuando salía por encima de esos hombres alguna piedra lanzada con fuerza, o incluso pequeños grupos atravesaban de repente el cordón para lanzar un ataque fugaz contra una patrulla de ertzaintzas, volcar un coche o cualquier otra maniobra similar. Cerrando la manifestación, aunque demasiado lejos para que Álex pudiera verlos con claridad, una barrera similar a la de los flancos se mantenía firme y hermética, seguida a cierta a distancia por un par de furgonetas de la policía vasca y un número indeterminado de agentes protegidos por cascos y escudos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Sin embargo el más curioso era el quinto grupo, el más numeroso y que conformaba el cuerpo central de la manifestación. Más de un millar de personas se removían ahí, acercándose de forma aparentemente casual e indistinta a los laterales o al frontal de la manifestación, pero que raramente permanecía quieta. En medio de aquel gentío, un par de coches se situaban estratégicamente, y tras un rato de observación Álex entendió que de aquellos coches salían los cócteles Molotov lanzados intermitentemente, y lo que era más importante, las instrucciones que dirigían al conjunto de la manifestación. Sólo en los últimos minutos el periodista había visto a tres mensajeros, como los denominó él, que se acercaban al coche y después partían en diferentes direcciones para repartir instrucciones, que inevitablemente desembocaban en un ataque con piedras a un coche policial subido a la acera, el relevo de un grupo de asaltantes del frente derecho o el inicio de una lluvia de insultos y amenazas dirigidas a un balcón en el que colgaba una ikurriña.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex todavía estaba mirando aquellos coches cuando recibió la señal de empezar a emitir. No estaba seguro de sentirse cómodo en su papel: en la minúscula pantalla de su cámara apenas podía ver la calidad de lo que estaba filmando, y le preocupaba su reputación como profesional. Además, le habían dado instrucciones claras de que no dijera nada, estaba allí sólo como cámara, a pesar de que él fuera periodista, o aprendiz de periodista, como le recordaron desde la central. Por otro lado, sabía que iba a ocurrir algo, algo grave, y le preocupaba tanto la posibilidad de que se le escapara, como que pudiera afectarlo de algún modo. A pesar de todo, Álex pulsó el botón de grabar y empezó con un plano abierto del grueso de la manifestación, imaginando que alguien en los estudios de Madrid estaría comentando sus imágenes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Hizo un barrido lento por aquel conglomerado rugiente y agresivo, que se convulsionaba a sus pies. La cámara se dirigió lentamente hacia la cabecera de la manifestación, tal y como le habían instruido los fachas que le habían guiado hasta allí, y allí dedicó unos segundos a mostrar la gruesa barrera policial, que resistía inmutable los embates de los manifestantes, como un rompeolas ante el mar embravecido. Hasta el momento los ertzaintzas apenas habían respondido a las provocaciones, y sólo había un puñado de detenidos de entre los grupos que salían desde los flancos de la manifestación. Tras los escudos y cascos, escopetas y porras, las tanquetas de agua aguardan la orden para volver a refrescar los ánimos más encendidos. Álex estaba haciendo un zoom lento hacia cuatro hombres vestidos con cazadoras oscuras que desde primera línea se acercaban a los policías para escupirles o arrojarles objetos cuando un ruido creciente le hizo separar la mirada de la pantalla por un instante. Al momento se dio cuenta del error y rogó porque esa distracción no se hubiera notado demasiado en la imagen. Casi como para justificarse, abrió plano para abarcar tanto a la barrera de seguridad como el frente de la manifestación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Entonces se dio cuenta: algo estaba pasando. Un grupo de no menos de cincuenta hombres, bastante jóvenes en su mayoría pero todos vestidos con idéntico atuendo skin –cazadora, tejanos y botas- avanzaba a paso ligero desde el centro de la manifestación hacia su parte delantera. En el centro, ocho de ellos llevaban a cuestas un gran banco de hierro forjado que debían haber arrancado de algún lado, mientras los demás los envolvían protectoramente. La manifestación se separaba a su paso como en una coreografía ensayada, y Álex pensó que la policía no los vería llegar hasta que fuera demasiado tarde. Sin embargo con un movimiento de cámara demasiado brusco el chico mostró como la barrera formada por varias hileras de policías se apretujaba aún más y se reforzaba en la parte norte, hacia donde el grupo con su improvisado ariete parecía dirigirse. Del mismo modo, las dos tanquetas empezaron a lanzar sus potentes chorros de agua en esa dirección, como si prepararan el camino. Era evidente que él no era el único que observaba la manifestación desde las alturas, y Álex casi murmuró en voz alta la pregunta de cuántos observadores más habría en los balcones, y a quién informaría cada uno de ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;A pesar de los chorros de agua, el choque del ariete contra los escudos fue terrible. Unos metros antes, el grupo de skins se abrió como un abanico en la parte delantera para cerrarse y empujar desde detrás a toda velocidad, gritando mientras corrían tanto como podían. Cuando el hierro forjado chocó contra los escudos de plástico se escucharon los chasquidos por encima del griterío, y Álex supuso que los brazos que sostenían esos escudos se habrían quebrado con la misma facilidad que el plástico reforzado, si no más. El banco atravesó dos, tres hileras de policías y ahí se quedó, como una lanza en el cuerpo de un gigante, mientras skins y policías se lanzaban a la brecha y se enzarzaban en una pelea de resultado incierto. La cámara se mantenía inmóvil, hechizada por esa muestra de sorprendente violencia, hasta que un movimiento captado por el rabillo del ojo llamó la atención de Álex. Intentando seguir enfocando la batalla campal, Álex vio como cuatro hombres se colaban por el desprotegido extremo sur de la barrera policial y empezaba a correr en dirección al grueso de la manifestación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Nada de caras.- Recordó que le había exigido el amenazante líder del grupo de asalto que había preparado todo aquello. – Que se les vea de espaldas, desde lejos, que se vea como desaparecen entre los demás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex volvió a abrir el plano. Al fondo se veía a varios skins tumbados en el suelo, casi todos revolviéndose bajo los chorros de agua, mientras brazos armados con porras y palos por igual no paraban de subir y bajar a un ritmo trepidante. El grueso de la manifestación parecía haberse retraído como si esperara expectante, y en primer término, aunque algo desenfocado, un pequeño grupo corría alejándose de la cámara en dirección al centro de la imagen. Y entonces ocurrió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El primer disparo cogió a Álex desprevenido. Ni siquiera movió la cámara, no entendió qué había ocurrido, y sin embargo pareció como si su cuerpo se encogiera, y lo mismo lo ocurría a muchos de los que había a su alrededor. El segundo disparo hizo que casi todos ellos se agacharan o incluso se arrodillaran, manifestantes y policías, mientras en el centro de la imagen dos componentes del grupo que corría caían al suelo abatidos por los tiros. En un acto reflejo e inconsciente, Álex volvió la cámara hacia la dirección en que creía haber escuchado los disparos, y la imagen de su cámara mostró desenfocado a un grupo numeroso de ertzaintzas, algunos de ellos también agachados. Sin pensarlo, Álex exclamó: ¡Joder, no pueden haber sido ellos! Y al instante esa frase se escuchó en millones de hogares de toda España, mientras los presentadores y responsables de las cadenas de televisión que estaban emitiendo en directo se encogían en sus sillas, sin saber si era peor el taco o la velada acusación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex no tuvo tiempo de decir más. Al parecer la manifestación había pensado lo mismo que él, aunque allí no habían dudado de la autoría de aquellos disparos. El griterío creció hasta un volumen ensordecedor. Una parte importante de los manifestantes huían hacia atrás, tratando de evitar lo que se avecinaba, pero aquí y allá algunos grupos mantenían el tipo, encogidos y asustados, pero insultando y amenazando más que nunca a los asesinos que acababan de disparar. Los cincuenta skins, o lo que quedaba de ellos, se retiró a la carrera perseguidos por los casi incansables chorros de agua, pero los flancos de la manifestación todavía mantenían su formación. Entonces se escucharon nuevos disparos, pero esta vez venían desde el otro lado de la imagen, y Álex no pudo reprimir un nuevo taco cuando se tiraba al suelo para estirarse tan largo era sobre el tejado de la parada de autobús, sin dejar nunca de filmar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los disparos alcanzaron el centro de la formación policial y dos agentes cayeron hacia delante, quizá muertos. Rápidamente algunos compañeros los cogieron por los brazos y tiraron de ellos mientras toda la barrera retrocedía como podía, los escudos todavía en alto como si pudieran servir de algo. Un instante después las dos tanquetas avanzaron lentamente hasta situarse de través entre policías y manifestantes, a la vez una nueva ráfaga de tiros atronaba en la atestada calle, sin que esta vez la cámara llegara a registrar si habían alcanzado a alguien. En lugar de eso, Álex oscilaba entre manifestantes y policías, tratando de centrarse unos segundos en cada grupo, temiendo perderse el siguiente drama, temiendo formar parte de él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Durante unos minutos se impuso un silencio extraño, mientras ambos bandos recogían a sus heridos y muertos y quizá planificaban los respectivos contraataques. Álex levantó la cámara y mostró algunos rostros asustados mirando desde ventanas y balcones, persianas que caían rápidamente como si pudieran proteger a los inocentes del peligro de una bala perdida, plantas y flores que mostraban su colorido impasibles ante el drama que allí abajo acontecía. El ruido de las sirenas, que había ensuciado la atmósfera de Bilbao durante toda la mañana, pareció intensificarse cuando ambulancias y refuerzos policiales empezaron a acercarse tan rápido como podían al escenario del horror.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116229216354008512?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116229216354008512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116229216354008512' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116229216354008512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116229216354008512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/veintids.html' title='Veintidós'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116211171337117286</id><published>2006-10-29T09:47:00.000Z</published><updated>2006-10-29T09:48:33.383Z</updated><title type='text'>Veintiuno</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;En su sede central de la calle Génova, la dirección del principal partido de la oposición tomaba una de esas difíciles decisiones en la vida, cuando hay que escoger entre lo malo y lo peor. El debate había sido duro, las posturas enfrentadas, pero al final los argumentos, y sobre todo los riesgos que entrañaba una decisión equivocada, habían determinado la balanza.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Una vez decidido el qué, sólo quedaba determinar el cómo, y eso generó un nuevo y encendido debate.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Enviémosles una carta, un fax, un mail. Nosotros nos limpiamos las manos y si hay suerte no lo ven hasta que sea tarde. – Apuntó uno.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y entonces qué? ¿Ocurre ese baño de sangre que nos han anunciado sin que el gobierno pueda hacer nada? ¿Quieres eso sobre tu conciencia?&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hay que llamarles, directamente, una llamada a las más altas instancias: al Presidente.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Exacto – secundó otro – De presidente a presidente, MR debe llamarle, con el discurso preparado, y nosotros lo grabaremos todo desde aquí para que después no haya dudas.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y si hacemos la llamada delante de los periodistas? – Todos escucharon la propuesta sorprendidos, aunque incapaces de negar el potencial de notoriedad de una idea así.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Es arriesgado. – Murmuró el presidente del partido.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Todo es arriesgado! ¡Estamos ante un intento de golpe de estado!&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hay que jugársela si queremos sacar algo de esto, si no queremos recibir hostias hasta en la foto del carné de identidad.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;La discusión continuó durante unos minutos más, aunque todos sabían que el tiempo corría en su contra. Finalmente se aprobó la idea de que MR llamara al Presidente Z y le comunicara lo que sabían. Debía ser una llamada dramática pero sincera, cargada de gravedad, en la que la oposición demostrara estar a la altura de las circunstancias. Con suerte pillarían a los socialistas a contrapié y lograrían hacerle quedar mal.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente se avisó a los periodistas que seguía apostados en la sala de conferencias, de la que no iban a moverse hasta que todo aquello acabara, sabiendo que los comunicados de prensa serían una constante. Se les advirtió de que había noticias extremadamente graves, y que MR iba a llamar al Presidente del Gobierno ante las cámaras para comunicarle las novedades.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Intentar jugársela al gobierno en una situación de tan extrema gravedad era algo delicado, inmoral, dirían algunos, pero cualquier político sabe que ese enfrentamiento es inevitable. Algunas veces es más evidente, otras más sutil, pero gobierno y oposición están constantemente midiendo sus fuerzas, erosionándose el uno al otro en una lucha de desgaste que no se decide hasta las siguientes elecciones. Para los dos principales partidos del país, todo se centra en anular al otro, sabiendo que la victoria de uno depende de la derrota del otro. La verdadera lucha ya no es sólo ganar las elecciones, sino hacerlo con la suficiente ventaja como para no depender de terceros para gobernar. Y al revés: en caso de perder, es importante que el otro no pueda gobernar en solitario, ya que cualquier tipo de asociación, normalmente con los nacionalistas, lo hace vulnerable a los posteriores ataques de la oposición. La cuestión está en que nunca hay descanso en la lucha entre los dos partidos, nunca se bajan las barreras, nunca, bajo ninguna circunstancia, se puede dejar de atacar.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Una docena larga de periodistas con otras tantas cámaras de televisión se agolpaban en la sala de conferencias de la sede política. Tras el pequeño atril que mostraba notoriamente el logotipo del partido, con un fondo en el color corporativo, el jefe de prensa anunciaba el inminente inicio del acto. En el atril, ocultas a las cámaras, unas pequeñas luces indicaban si alguna cadena de televisión les sacaba en directo, momento que el orador debía aprovechar para sacar a relucir las consignas de cada momento. En ese mismo momento las dos luces de las cadenas informativas veinticuatro horas ya estaban encendidas, y contaban con que en cuanto empezara a hablar, muchas de las cadenas generalistas se les unirían.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;MR apareció por una puerta lateral. Vestía un traje oscuro, elegante, corbata azul y un lazo negro en la solapa, como el que muchos españoles llevaban con motivo de la muerte del Rey. Su expresión era seria. No con esa seriedad agresiva que dedicaba a sus arengas contra el gobierno, sino una seriedad casi compungida, aunque con un brillo de decisión en los ojos. Un espectador normal tan sólo lo vería serio, aburrido, como siempre, como casi todos los políticos, pero los periodistas presentes en la sala acostumbrados a buscar pistas y matices, auguraban que algo importante les iba a ser comunicado. MR dejó unas hojas grapadas encima de la mesa e inició su discurso, aparentemente improvisado.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Señores, como todos saben ya, la situación en Bilbao está empeorando por momentos. Los tristes sucesos que supuestamente lo han motivado todo, el cruel e injustificado asesinato de nuestro Rey, de ninguna forma puede usarse como excusa para nuevas formas de violencia. A pesar de que algunos puedan dudarlo al contemplar la errática actuación del gobierno, la democracia española tiene sus propios cauces para acabar con la lacra terrorista, como el Partido Popular demostró en sus años de gobierno. Nosotros creemos en la necesidad, la urgencia, de usar todos los recursos dentro de la legalidad vigente para acabar con esos asesinos, pero con la misma contundencia rechazamos que nadie tome la justicia por su mano y se salte, no, que se enfrente a las leyes e incluso a las fuerzas de seguridad del estado para imponer su voluntad.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Por eso, y a raíz de una terrible información que acaba de llegar a nuestras manos, voy a llamar personalmente al Presidente del Gobierno para comunicarle el nuevo peligro al que se enfrenta nuestro país. – Al terminar de decir estas palabras pensó que quizá le había quedado algo melodramático, pero eran los riesgos de hablar sin un discurso redactado, sólo con un guión de los argumentos principales. Aún peor le pareció lo que tuvo que hacer a continuación y que tan bien habían imaginado en la reunión previa: descolgó un teléfono que había en su atril y se lo acercó al oído como si fuera un presentador de televisión en un concurso barato, cuando todos sabían que el teléfono ni siquiera estaba conectado y la llamada se realizaba desde una centralita, pinchándola directamente a su micrófono y a los altavoces de la sala. De este modo los periodistas no escucharon como el portavoz del partido en el Congreso daba los pasos pertinentes para que la llamada llegara hasta el mismísimo Presidente, cuya voz resonó de inmediato en los altavoces. Un segundo antes, ocho de las diez luces ocultas en el atril se habían encendido, señalando que casi todas las cadenas del país iban a transmitir aquella conversación.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Buenas tardes, señor Presidente.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Buenas tardes, señor R.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Antes que nada, quiero que sepa que tengo algunos amigos aquí conmigo.- Dijo MR con una discreta sonrisa hacia los periodistas.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo sé, el presupuesto de este año nos alcanzó para un televisor, y puede verle en la pantalla. – Le devolvió la pelota el Presidente, aunque su voz se mantenía seria.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Presidente, le llamo con el sentido de lealtad que usted sabe que nos define tanto a mi partido como a mí mismo.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Entiendo. – Contestó el Presidente, sin darle la razón - ¿Y cuál es el motivo de la llamada? Puede usted imaginar que en estos momentos ni una sola persona en el Gobierno, ni siquiera yo, anda sobrada de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Por supuesto, señor. – Contestó MR sintiendo que le estaban marcando un gol tras otro. – Lo que voy a decirle es de la mayor importancia: Señor, -hizo una pausa dramática para concentrar en él toda la atención- hace apenas unos minutos hemos podido saber que una pequeña minoría dentro del ejército puede estar planeando un golpe de estado, y hemos considerado nuestra obligación el comunicárselo al gobierno inmediatamente por…&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Algo más? – Le cortó secamente el Presidente.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Cómo? Un golpe de… - No pudo evitar balbucear MR sorprendido por aquella inesperada respuesta.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Por supuesto le agradezco enormemente su interés, querido R, y de hecho nos ha ahorrado tener que llamarlos nosotros a ustedes para informarle. El Gobierno conoce los planes de ese grupo golpista desde hace tiempo, supongo que algo más que esos minutos que usted ha mencionado, y estamos tomando las medidas pertinentes para neutralizarlo. No creo que hablar de este tema ante las cámaras de televisión, advirtiendo a los golpistas y asustando a los ciudadanos, haya sido la mejor idea, al menos no una idea propia de un hombre de estado, pero desde el Gobierno agradecemos la buena voluntad que seguramente les ha hecho actuar con esta precipitación. No se preocupe, toda nuestra atención está dedicada a esta crisis, y no pararemos hasta que España reencuentre el camino de la paz y hasta el último culpable de todo esto se presente ante la justicia para responder de sus actos.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;La conversación terminó con una despedida precipitada y MR entendió que en los escasos minutos que aquella pantomima había durado se había firmado su condena de muerte, al menos políticamente hablando. ¡Se la habían jugado! Los socialistas se habían enterado y lo habían preparado perfectamente. Les habían puesto una trampa, un cebo y sólo habían tenido que esperar a que cayeran en ella. En la lucha por el poder, ninguno de los dos había dudado en usar la crisis, por grave que fuera, en su favor, pero esta vez a ellos la jugada le había salido mal, y sería difícil recuperarse de algo así. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116211171337117286?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116211171337117286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116211171337117286' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116211171337117286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116211171337117286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/veintiuno_29.html' title='Veintiuno'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116185439081880938</id><published>2006-10-26T10:18:00.000+01:00</published><updated>2006-10-26T10:19:50.836+01:00</updated><title type='text'>Veinte</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El General de Brigada José Antonio Cena de la Hera era relativamente joven para su rango. Con cuarenta y tres años todavía tenía por delante una prometedora carrera que podría llevarle a lo más alto, aunque cada escalón costaba más de subir. Lo suyo, más que una profesión era una devoción, heredada a través de cuatro generaciones de militares del más alto rango, siempre fieles a la esencia de España. Lamentablemente su padre, el Teniente General Diego Cena Martínez, fue asesinado a finales de los años setenta por un comando terrorista, después de más de veinte años sirviendo a los intereses de España en la región norte. De su padre, José Antonio había heredado los valores y convicciones de un gran hombre, el sentido del deber y lealtad hacia la patria, y la certeza de que el ejército era la salvaguarda última de todo aquello en lo que creía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Por eso en sus veinticinco años de ascendente carrera militar el General de Brigada Cena había ido sufriendo cada vez más al ver en lo que se convertía su amado país. Como tantos, había respirado con alivio tras la primera victoria de la derecha española, para después caer de nuevo en la más frustrante decepción. Durante la transición el papel del ejército se había ido siendo relegado, cada vez más, a algo anecdótico, vetusto, un cuerpo envejecido al que todos podían pegar palos. Tan sólo en los últimos tiempos y gracias a las populares “misiones de paz” su amado ejército había recuperado algo de la reputación que antaño tuviera, dentro y fuera del país, pero aún así seguía siendo una marioneta sin voluntad en manos del gobierno de turno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No sólo eso, sino que además patriotas como él, a los que la mismísima Constitución otorgaba el papel de garantes de la unidad de esa Patria, tenían que asistir a los constantes asaltos de los separatistas, los cobardes asesinatos de sus sicarios, el crecimiento de su poder en sus comunidades e incluso en la capital de España. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cuando el Capitán General Milans del Bosch intentó dar un golpe de timón al país en el 81, él estaba en Estados Unidos, supuestamente participando en un programa de formación para mandos de países aliados, aunque realmente hacía de enlace con la CIA y el gobierno americano, quienes habían respaldado la idea de reinstaurar en España un régimen militar, en un plan global que también debía afectar a Portugal y Turquía con el objetivo último de asegurar la influencia americana en un Mediterráneo cada vez más agitado.  José Antonio Cena aprendió mucho en esos meses en Estados Unidos, pero también aprendió con el fracaso de los planes golpistas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Por eso ahora había actuado y exigido la máxima prudencia cuando contactaron con él. No es que fuera algo nuevo. En su entorno nunca se había dejado de hablar, por lo general sólo en la más estricta intimidad, de la necesidad de devolver a España a su verdadero camino, pero cada vez parecía más difícil encontrar la oportunidad, y sobre todo cada vez parecía reducirse más la plataforma que debería dar soporte a cualquier iniciativa en ese sentido, dentro y fuera del ejército.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;José Antonio, es el momento. – Le dijeron desde el otro lado del teléfono. Podía imaginarlo, sentado en su enorme despacho, exactamente igual que cuando lo conoció siendo un chaval, presentado por su padre. “Don Ramón, éste es mi chico”, dijo su padre entonces, y Don Ramón, que era más joven que su padre pero evidentemente mucho más poderoso, le miró desde su butaca y le sonrió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Todavía no, Don Ramón. No podemos adelantarnos…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;La Brunete ya ha salido, José Antonio. – Le cortó el anciano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Cómo? ¡Eso no era lo acordado! ¡Es una estupidez!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Estupidez? – La voz de Don Ramón vibró cargada de una ira que José Antonio había aprendido a temer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Don Ramón, teníamos un plan, un plan que podía funcionar, y debíamos ceñirnos a él. Era importante que el país nos viera como salvadores, no como golpistas, ¿no lo entiende? ¡Ya lo discutimos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Eres tú el que no lo entiende! Y jamás, ¡Jamás!, vuelvas a usar ese tono condescendiente conmigo, ¿lo has entendido?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Señor… - Musitó el General de Brigada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Los acontecimientos nos han obligado a modificar nuestros planes, y está claro que tú no dispones de toda la información.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué ha ocurrido?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No es lo que ha ocurrido, es lo que está a punto de ocurrir. Una matanza, amigo mío.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Una matanza? ¿Quién? ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Demasiadas preguntas para alguien tan listo como tú. Los policías vascos van a cargar contra la manifestación y habrá muchos muertos. Será el caos, la anarquía, y entonces llegará el ejército a devolver la paz. Eso nos situará en una situación de poder, volveremos las críticas hacia los políticos y nos reservaremos el papel de héroes. Por eso te quiero ahí a tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿A tiempo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;La Brunete hará el trabajo sucio. No creo que haya mucha resistencia, pero si la hay, ellos se mancharán las manos. Tú sales ahora y llegarás detrás de ellos, harás deponer las armas a todos y serás el gran héroe. Sabes que tenemos muchas esperanzas puestas en ti, José Antonio… tú padre habría estado orgulloso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El General de Brigada Cena fijó la mirada por unos segundos en el gran retrato de su padre que colgaba en una pared del despacho, y después asintió con la cabeza, como si alguien pudiera verle, como si su padre pudiera verle.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;De acuerdo, saldremos en diez minutos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Cuánto tardáis?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Como mucho cuarenta minutos en total.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Helicópteros, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Según el plan, señor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ah, el plan. ¡Cómo me gustaría estar allí!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Otra cosa no sé, pero será espectacular. – José Antonio no pudo evitar sonreír, imaginando el efecto que causaría media docena de los enormes helicópteros Chinook descargando tropas y material en medio de la plaza Saralegui.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Bien, lo veré por la tele. Suerte, General.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Gracias, señor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Tardó unos minutos en reaccionar. Obedecería, pero no le gustaban los cambios. El plan tenía ahora fisuras, fisuras que después se volverían contra ellos, contra él. España querría saber por qué el ejército había dejado sus bases antes de que en Bilbao arrancara la violencia, les acusarían de estar involucrados, de haberlo provocado todo para sus planes. Quizá esa imagen de héroes de la que Don Ramón hablaba se pudriera antes sus ojos. Quizá acabara con el estúpido de Tejero, pasando una eterna jubilación en un apartamento de mierda frente a la playa. Con un temblor recorriéndole la espalda, cogió la gorra de su escritorio y se la caló hasta los ojos. Se dirigió hacia la puerta y salió al amplio pasillo en el que su ayudante tenía instalado su propio despacho. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Nos vamos ya, da la orden.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Señor? – Le preguntó el otro sorprendido. A su lado había un pequeño televisor mostrando imágenes de lo que ocurría en Bilbao.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Seguiremos eso desde los helicópteros. – Le aseguró, indicando la pantalla con la mirada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116185439081880938?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116185439081880938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116185439081880938' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116185439081880938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116185439081880938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/veinte.html' title='Veinte'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116177803624808578</id><published>2006-10-25T13:04:00.000+01:00</published><updated>2006-10-25T13:07:16.283+01:00</updated><title type='text'>Diecinueve</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Uno de los cinco móviles que había encima de la mesa empezó a vibrar, pero nadie lo atendía. En algún lado sonó una cadena de water y después entró él en la habitación. Llevaban allí tres horas organizando a docenas de grupos, se sentía agotado, y estaba convencido de que lo peor estaba por llegar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Él no era precisamente uno de los mayores defensores del proceso de paz. No creía que todo aquello llevara a ningún lado, y si lo hacía, ni siquiera creía que llegara a verlo. Quizá su hijo. Tomando como ejemplo el proceso de Irlanda del norte, llevaban ya casi diez años y apenas habían logrado nada importante. Recordó aquel 1997, cuando un amigo le llamó desde Belfast para anunciarle que el IRA iba a declarar un alto el fuego unilateral. Aquella decisión levantó ampollas tanto en la propia Irlanda del norte como en Euskadi. El IRA era el referente de cualquier lucha de liberación del mundo, y muchos consideraron aquello como una capitulación. Pero para otros significó esperanza, y él era uno de ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Sin embargo ocurrió lo que todos temían. Pese a la buena voluntad de la mayoría de las partes las diferencias eran tantas que el proceso se eternizaba y se enfangaba en las siempre turbias aguas de la política. Eso dio alas a los más críticos con un posible proceso de paz similar dentro de la banda armada vasca, pero él reflexionaba para sus adentros: ¿Acaso están peor que antes? ¿Acaso las armas les habrían acercado más o más rápido a la tan anhelada independencia? Pero esas opiniones nacían y morían dentro de su cerebro. En el fondo sabía que para él jamás habría esperanza de paz: la sangre manchaba sus propias manos, en el mejor de los casos sólo le quedaría la cárcel o el exilio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Entonces se acordaba de su hijo, viviendo su vida ajeno a la de su padre, jugando en algún parque sin saber que él luchaba por la independencia de Euskadi, por la libertad de los vascos. Y entonces se preguntaba qué opinaría su hijo de él cuando fuera mayor y su madre se lo contara todo, como habían acordado. ¿Lo consideraría un héroe o un asesino? ¿Qué valoraría más, la libertad o la paz? Difícil y maldita elección. Finalmente se acercó a la mesa y cogió el teléfono. Se escucharon los ruidos habituales y le anunciaron al grupo de la universidad de Bilbao.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Los tenemos.- Musitó una voz, casi temblorosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué ha ocurrido?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenemos… una baja. – Respondió la voz. Podía imaginar las lágrimas corriendo por su rostro. Sólo eran chavales, y él los había obligado a convertirse en soldados. Una vez más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Cuéntamelo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Eran cuatro, se separaron en dos parejas, supongo que para no llamar la atención, y cogimos a los que habían quedado atrás. Pero llevaban armas. Los otros dos nos dispararon. Le dieron a Beatriz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Muerta?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí, otro compañero la recogió y se la llevó, todavía estaba viva pero sangraba mucho, al final murió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Ahora dónde está?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;La llevaron a su casa, con sus padres. Ellos son de los nuestros, no pasa nada. Tendrías que haber visto sus caras… lloraban, pero también estaban, no sé, orgullosos. El hermano de Bea está en la cárcel por colaboración con banda armada, al parecer le dieron varias palizas antes del juicio, en los interrogatorios. Al padre también le cascaron hace un montón de años. Y ahora han matado a su hija.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Es la historia de Euskadi. – Dijo como en un lamento. Entonces cambió el tono de voz y preguntó. - ¿Dónde los tenéis? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Atados y amordazados en el coche, en el garaje. Dos de los míos los vigilan, con su arma. Le han puesto una manta doblada encima del pecho a uno de ellos y aprietan el cañón de la pistola contra ella. Si pestañea demasiado fuerte dispararán, y la manta amortiguará el ruido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Bien. – Se sorprendió con todo aquello. ¿Qué estaban haciendo con aquellos chicos? ¿En qué los estaban convirtiendo? Y sin embargo, aquellos desgraciados habían asaltado una universidad, habían matado a una chica, una de las suyas, y quién sabe qué más habrían hecho en sus asquerosas vidas. Merecían aquello y mucho más. – Está bien. Dejadlos ahí por ahora. Acuérdate de relevar a los vigilantes cada hora, no quiero que alguien se ponga demasiado nervioso y se cargue a esos dos antes de tiempo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué haremos con ellos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En ese momento un segundo móvil vibró. Iba a ignorarlo hasta que terminara con esto, pero entonces otro de los teléfonos empezó a bailar sobre la mesa, y el instinto le dijo que algo iba mal. Pidió al universitario que esperara un momento y cogió el primer móvil que había vibrado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Problemas! – Le gritó el enlace antes de que llegara a ponerse el teléfono en la oreja. Sintió que se le hacía un nudo en el estómago.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué ocurre?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;El ejército. El puto ejército.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Espera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cogió el tercer teléfono y se lo puso en la otra oreja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Base?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Aquí base, ¿qué ocurre?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Acaban de llamarme para decirme que una columna de tanques y camiones cargados de soldados ha salido en dirección a Bilbao.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Tanques? – Preguntó, sintiendo como el nudo le subía por el pecho y le atenazaba la garganta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;La puta Brunete, siempre la puta Brunete.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Han salido hace poco, pueden tardar más de una hora – Le dijeron desde el otro teléfono.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Tenemos a alguien siguiéndolos? – Preguntó a ambos teléfonos. Los dos contestaron a la vez que no, y empezaron a argumentar los porqués. No les escuchó. - ¿Tenemos gente en su ruta? Quiero información de su avance, velocidad y sobre todo quiero saber a qué hora llegarán.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Cuenta con ello. – Contestaron en una línea, luego colgaron. En la otra hubo silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué ocurre?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tanques. – Repitieron a ese lado. – Miles de fachas en Bilbo, tiroteos, ahora los tanques. ¿Crees que lo tenían todo planeado?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sí, lo tenían planeado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Quieren machacarnos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Quieren mucho más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Crees que lo habrían hecho si…?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Si el Escorpión no se hubiera cargado al Rey? No lo sé, quizás, o quizás les hemos dado la excusa perfecta, quizá hemos despertado al monstruo durmiente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Y ahora?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ahora vamos a pensar y a actuar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;De acuerdo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;De acuerdo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Colgó, y tardó unos minutos en recordar que todavía había alguien esperándolo en uno de aquellos jodidos teléfonos, esperando sus instrucciones. Lo miró un rato y luego apretó la tecla de colgar. Aquello podía esperar. Parecía que al final Euskadi no tendría paz ni libertad, y cerró los ojos, notando como le escocían y lagrimeaban. Entonces la puerta se abrió y alguien carraspeó a pocos pasos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Goiko y Maitechu, la Gata, le miraban desde la puerta. Entre los tres formaban la plana mayor del ejército de liberación vasco, de lo que quedaba de él tras tantos años de persecución y desgaste. Ya no eran tantos ni tan valientes como en los buenos tiempos, ahora sólo había viejos enterrados en la rutina del odio y niñatos agresivos sin disciplina ni  verdaderos ideales. Y ellos debían dirigirlos, y quizá ahora ordenarles que se enfrentaran a un ejército de verdad, con tanques y todo. Con un suspiro, invitó a sus compañeros a sentarse y empezó a contarles la situación, aunque ya conocían la mayor parte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Debemos retirarnos, jamás venceríamos contra un ejército. Una cosa es escarmentar a esos cabrones que han venido a quemar Bilbao, y otra es luchar contra tanques. – Dijo Goiko, que mordisqueaba una pipeta de plástico de forma compulsiva&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenemos armas para ello. Podemos hacerles mucho daño. – Le contestó la Gata, siempre dispuesta al combate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Debemos pensar en las consecuencias de nuestras decisiones, en todas las consecuencias. – Les frenó él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué quieres decir?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Nos enfrentamos con el ejército, ¿y qué ocurre, además de perder a un montón de hombres? ¿Y si nos retiramos, qué le ocurre a la ciudad, qué le ocurre a Euskadi?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tienes razón. – Replicó Maitechu. – Si nos enfrentamos, le enseñaremos a España que no nos da miedo, ni siquiera con sus tanques, y también despertaremos a los vascos, será una invitación a la lucha. Me han dicho que muchos ya están llamando a nuestras puertas para echar a los fachas de Bilbao, ¡reclutaremos a un ejército! – Los ojos le brillaban con la promesa de una gloria que a los demás les parecía cuanto menos incierta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;O quizá provoquemos el efecto contrario, y el mundo nos tome por unos locos fanáticos que…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Esperad, esperad. Debéis alejaros del asunto, intentar verlo con más perspectiva. Por lo que sabemos no ha sido el gobierno quien ha mandado esos tanques, más bien parece iniciativa de unos pocos. Quizá hasta sea un intento de golpe de estado o algo así.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Eso no impedirá que nos machaquen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Espera. Lo que quiero decir es que debemos pensar en la reacción del gobierno, y la de la gente de a pie, en sus casa, cuando vea los tanques en la tele.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Crees que el gobierno intentará detenerlos? – Preguntó Goiko&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Y el gobierno vasco? ¿Puede hacer algo? ¿Les dejará entrar en Bilbao? – Añadió Maitechu, sumándose al fin al sentido de sus reflexiones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Exactamente. La gran pregunta es si estamos solos en esto o no.  Quizá podamos sumar fuerzas, y eso repercuta en nuestro beneficio, a largo plazo, quiero decir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Crees que podríamos llegar a ser “de los buenos”? – Preguntó la Gata señalando las comillas con un gesto en el aire y mostrando una gran sonrisa irónica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Por qué no? – Le contestó Goiko. – Pongamos que desde Madrid condenan la salida de esos tanques, la amenaza ilegal a la población civil y todo eso. Pongamos que alguien da la orden para que la ertzaintza mande todo lo que tenga a interceptarlos de forma preventiva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Pongamos que nosotros usamos nuestros recursos y experiencia de combate para darles por sorpresa y empujarlos de vuelta a casa y con el rabo entre las piernas. – Añadió él con una media sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;La gente nos vería como los libertadores de Euskadi…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Lo que siempre hemos sido. – Sentenció la mujer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Lo que siempre hemos querido ser. – Matizó él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Pero estamos dando una cosa por sentado. – Dijo entonces Goiko. – Que todos saben que esos tanques vienen hacia aquí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Es hora de hacer unas cuantas llamadas. Maite, empieza a planificar la defensa. Deja el frente principal para ellos, nosotros tenemos que buscar un lugar para hacer una emboscada, reunir material y hombres, y tenemos menos de una hora. Goiko, tú conoces gente en la ertzaintza, entérate de lo que saben y de lo que piensan hacer, dales todas las sugerencias que necesiten hasta que entiendan que tienen que meterse en esto, pero no cuentes nada de nuestro plan. Yo me ocupo de Madrid.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116177803624808578?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116177803624808578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116177803624808578' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116177803624808578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116177803624808578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/diecinueve.html' title='Diecinueve'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116168324177479058</id><published>2006-10-24T10:46:00.000+01:00</published><updated>2006-10-24T10:47:21.800+01:00</updated><title type='text'>Dieciocho</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex recuperó el conocimiento en unos pocos minutos, pero mientras abría los ojos sintió como la cabeza le palpitaba dolorosamente. Intentó palpársela con la mano pero no podía levantar el brazo, algo le bloqueaba el movimiento. Finalmente abrió completamente los ojos y vio que estaba avanzando. Tardó unos segundos más en entender lo que ocurría, le estaban llevando en volandas entre dos de los gigantescos gorilas de aquel grupo de asesinos. El miedo le hizo apretar las mandíbulas con fuerza para reprimir un grito, y en lugar de eso echó un silencioso vistazo a su alrededor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Ahí estaba Martín, mirándole con su sonrisa burlona, como si se guardara para sí el momento de la venganza. No había ni rastro del segurata que le había traicionado, ni de la estación, y vio que avanzaban deprisa, casi a la carrera, como si llegaran tarde a algún lado.  Pidió con un murmullo que le dejaran en el suelo, afirmando que podía caminar por sí mismo, pero las manos de aquellos abusones se cerraron como garras sobre su cuerpo cuando sus portadores se dieron cuenta de que había despertado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Calladito o te ponemos a dormir otra vez.- Le contestó uno de ellos, huraño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Seguían avanzado a toda velocidad, sin ser molestados por nadie ni por nada, aunque cada vez se escuchaba más cerca el barullo de la manifestación. Álex reconoció el Museo de Reproducciones Artísticas, frente al puente de la Ribera, y entendió que se dirigían de nuevo a la cabeza de la manifestación. Martín llevaba su mochila con la cámara a la espalda, y tuvo la esperanza de que todo aquello no fuera un castigo por su fuga, sino que sencillamente volvían a necesitarlo para algo más. ¿Pero qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En menos de quince minutos llegaron a la plazoleta de los Tres Pilares, dónde discretamente sentado bajo una marquesina de autobús les esperaba fumando un cigarro el cabecilla de toda aquella operación. Obligaron al periodista a sentarse junto a él, y a su señal, todos se alejaron unos pasos, dejándoles cierta intimidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Bienvenido de nuevo. – Le saludó el hombre soplando una bocanada de humo por encima de su cabeza. - ¿Pensabas ir muy lejos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Me habéis tenido toda la mañana filmando, no quería que todo ese trabajo desapareciera. – Intentó explicarse Álex.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Lo que tú quieras no es importante, entiende eso ahora o no pasaremos de aquí. – Su tono era tranquilo, pero la sensación de amenaza flotaba en el aire como el humo de su cigarrillo, casi consumido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Lo… lo entiendo. Entonces ¿queréis la cámara?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No. Te lo explicaré. – Y tras una última calada lanzó la colilla todavía encendida y se giró hacia el joven, mirándolo fijamente a los ojos. – Todavía no hemos entrado en la manifestación, no hemos podido. La barrera de polis es demasiado grande, pero sobre todo es porque están cabreados, muy cabreados, y nos tememos lo peor si nos descubren. Así que voy a proponerte un trato, a ti y a tus jefes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La propuesta sorprendió a Álex, quien por supuesto no podía decidir por si mismo algo así. Su interlocutor le dio permiso para llamarles por teléfono y hacer las gestiones necesarias, así que sacó el móvil que Ana le había prestado del bolsillo y marcó su número.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Álex! ¿Estás bien? ¿Dónde estás? ¿Por qué no has llamado antes, idiota?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Eh, eh, si todas las entrevistas las haces así no vas a llegar muy lejos como periodista, ¿sabes? – Intentó bromear él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Cállate! ¿Por qué no sabíamos nada de ti?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Porque sigo acompañado. ¿Entiendes? – Se hizo el silencio al otro lado de la línea: Ana entendía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Puedes hablar? – Le preguntó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No puedo: debo hablar. Quieren proponeros un trato. ¿Hay algún jefe contigo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No, ahora mismo no. Tienen una reunión arriba. Al parecer una de nuestras unidades móviles has sido asaltada por los manifestantes. Han destrozado el equipo y han mandado a los chicos al hospital. Y no somos los únicos. Ya apenas queda nadie cubriendo la mani, al menos no a pie de calle, no es seguro. Sólo tenemos imágenes desde los balcones y...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Ana! ¡Frena! Escucha, sube ahí, interrumpe la reunión, y pon el manos libres o lo que sea, que me oigan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Lo dices en serio?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Lo digo en serio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Álex, hay gente importante, ahí, han venido jefes de Madrid y….&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Mejor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Tras esperar unos minutos Ana le dijo que colgara, que le llamaba en un segundo. El líder del grupo de asalto encendía otro cigarrillo a su lado pero no le miraba, como si todo aquello no fuera con él. Un instante después el teléfono vibraba en su mano y él contestaba rápidamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Álex, estás en altavoz, todos te escuchan. Les he dicho que sigues con ellos y que quieren hacernos una oferta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Señores. – Álex carraspeó, nervioso. – Primero tienen que saber que tengo imágenes del asalto a la sede de los socialistas, y también otras imágenes e información de importancia, de mucha importancia. – A su lado, su acompañante le lanzó una mirada serena, aunque no sin un brillo de expectación.- Sin embargo, me piden que borre esas imágenes, que olvide esa información. – Y pudo escuchar los murmullos y protestas al otro lado de la línea.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sigue, Álex. – Escuchó que decía una voz de hombre que sonaba algo lejana y que no llegó a reconocer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;A cambio, quieren que filme como dos de esos comandos, que transportan a dos… a dos heridos, intentan atravesar las filas de la policía vasca para incorporarse de la manifestación y perderse en ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No entiendo el trato. ¿Qué ganamos nosotros? – Volvió a hablar el hombre desconocido. Tenía que ser uno de los jefazos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Están convencidos de que habrá problemas. Aquí el ambiente está ardiendo, supongo que ya lo saben, y temen que la cosa se les vaya de las manos, por eso quieren que lo grabe todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Diles lo de la entrevista. – Le recordó su acompañante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Además, nos ofrecen una entrevista en exclusiva con alguien de la máxima importancia cuando todo esto acabe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Alguien de la máxima importancia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No me han dicho quien, pero aseguran que hará que todo valga la pena. Ah, y hay algo más. Quieren que cuando me ponga a filmar, salga en la tele en directo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Cómo? – Y Álex pudo oír otra vez el barullo al otro lado de la línea.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Les he explicado que la cámara puede enviar las imágenes por Internet y han encontrado la forma de conectarla. Creo que cuando me dieron la cámara el técnico mencionó que con conexión se podía emitir hasta en directo, pero tendrán que ayudarme, no sé muy bien cómo se hace.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Danos un minuto, Álex, tenemos que discutir todo esto. – Le pidió el hombre al teléfono.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Mejor que no tarden, no creo que tengan mucha más paciencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cuando colgó, su acompañante le miraba con una insinuación de sonrisa. Por supuesto había podido escuchar o adivinar la mayor parte de la conversación, así que sabía que todavía no tenían respuesta. Sin embargo hizo una señal a sus compañeros y uno de ellos cogió a Álex del brazo y le obligó a andar. Martín seguía con la cámara, con la que había estado trasteando hasta el momento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Lo has borrado? – Le preguntó el jefe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Limpia. – Contestó, sonriendo burlón al periodista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Empezaron a dar un largo rodeo para evitar el frente principal de la policía, formado por las tanquetas y una triple barrera de agentes antidisturbios, para poder acercarse a la manifestación desde el sur. Cada pocos minutos se escuchaba una traca de detonaciones, cuando los policías disparaban sus pelotas de goma y botes de humo, y de forma intermitente las tanquetas lanzaban sus terribles chorros de agua, tirando al suelo a los manifestantes más agresivos. Las barreras laterales que habían contenido la manifestación en su inicio se habían ido retirando, aunque cortaban todos los accesos a la calle Cortes, en la que la manifestación parecía confinada, sin poder avanzar más. Aquello era nuevo para todos. Los manifestantes no tenían excesiva experiencia en ese tipo de concentraciones masivas, lo suyo era más la violencia en grupos reducidos. Los policías, pese a estar curtidos por la violencia callejera de los radicales, nunca se habían enfrentado a una manifestación tan agresiva, ni tan numerosa. Normalmente, las concentraciones de los independentistas se disolvían en su mayor parte al acabar, quedando un grupo reducido que casi nunca llegaba al centenar de personas, y que eran quienes se ocupaban de la parte más violenta. Aunque ahora habían recibido numerosos refuerzos, seguían siendo apenas un millar de agentes intentando detener al doble o incluso el triple de manifestantes, agresivos, armados, y al parecer dispuestos a todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cerca de veinte agentes habían tenido que ser trasladados a hospitales, principalmente por quemaduras, y cuatro o cinco manifestantes habían sido también recogidos por las fuerzas del orden y trasladados para su atención médica por golpes de pelota y otras agresiones. Probablemente muchísimos otros habían sido atendidos por sus propios compañeros de manifestación. Pero la situación seguía recrudeciéndose por momentos. A los mandos le resultaba cada vez más difícil contener a los policías, que llevaban varias horas sometidos a la violenta presión de los manifestantes, y cada dos por tres había pequeñas escaramuzas que solían saldarse con heridos para las dos partes. También la agresividad de la manifestación aumentaba a cada minuto que pasaba, con los frecuentes cócteles  Molotov, lanzamiento de grandes tuercas y bolas de metal con potentes tirachinas y, por supuesto, el asalto a cualquier forma de mobiliario urbano, escaparate o elemento frágil del entorno. Aquí y allá ardían coches vueltos del revés y contenedores, dejando un rastro de fuego y destrozo tras la manifestación. Además, los especialistas que observaban la concentración habían descubierto sorprendidos que el frente no estaba formado siempre por los mismos, sino que se relevaban en sucesivas olas que mantenían la lucha constante y aparentemente incansable. Había una organización tras todo aquello, una organización terriblemente efectiva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex y sus acompañantes acabaron de rodear la parte más conflictiva del enfrentamiento y subieron cuidadosamente por la calle Olano, acercándose al lateral de la barrera de policías. Por el camino había recibido una llamada de las oficinas de la Ser, autorizando toda aquella operación, y después el técnico le había dado instrucciones precisas sobre lo que tenía que hacer. En un momento dado, con unas indicaciones mudas para no llamar la atención, señalaron a Álex que debía encaramarse al techo de una parada de autobús, después de haberle pasado la potente PDA que los comandos habían usado para orientarse por la ciudad y comunicarse con su centro de operaciones. La PDA recogía la señal wifi de algún usuario de ADSL poco precavido, y con un sencillo cable USB que la bolsa de la cámara llevaba en un bolsillito conectaron ambos dispositivos y Álex estuvo a punto para emitir al mundo. Esperaba que la batería aguantara lo suficiente. Tal y como le habían indicado, llamó con su propio móvil a la central y realizaron unas pocas pruebas antes de avisar de que estaban preparados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Un policía se dio la vuelta en ese momento, después de esquivar por poco el impacto de unos de sus propios botes de humo que algún manifestante les había tirado de vuelta, cuando vio al periodista encaramado en la marquesina del autobús. Le miró por unos instantes y después desechó cualquier idea de sacarlo de ahí o siquiera avisar a sus superiores. Al fin y al cabo, tenía cosas más importantes de qué ocuparse. Mientras, los miembros del equipo de asalto había tomado sus posiciones y su líder había realizado una última llamada antes de desaparecer de la vista de todos. Daba igual, cada uno sabía lo que tenía que hacer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La llamada desde la retaguardia de la barrera de la Ertzaintza no había sido más que el pistoletazo de salida de una carrera que ya nadie iba a poder parar. Desde Madrid se hicieron dos llamadas más: una de vuelta a Bilbao, dando instrucciones al corazón mismo de la manifestación para que realizaran una maniobra de distracción en el frente norte; otra a los cuarteles en Burgos del ejército de tierra, dando el esperado aviso para que todo estuviera preparado. Apenas había 160 kilómetros entre las dos localidades, así que en un par de horas podían estar allí. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex recibió la señal de que empezara a grabar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116168324177479058?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116168324177479058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116168324177479058' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116168324177479058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116168324177479058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/dieciocho.html' title='Dieciocho'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116159378431123739</id><published>2006-10-23T09:55:00.000+01:00</published><updated>2006-10-23T09:56:24.330+01:00</updated><title type='text'>Diecisiete</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Todavía quedaban unas pocas horas para el inicio de las diversas manifestaciones convocadas por todo el país, y en las oficinas centrales del principal partido de la oposición la sensación de caos era algo casi nuevo, inquietante para todos. A pesar de que la estrategia a seguir se había consensuado, no había la convicción de otras ocasiones, y el nerviosismo y la inseguridad eran palpables.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;MR seguía en la sala de juntas, que parecía haberse convertido en la sala de mando de toda aquella crisis. Junto a un grupo de personas que iba variando según el momento, seguían los acontecimientos en la televisión, interrumpidos cada dos por tres por llamadas y mensajes que llegaban de todo el país, principalmente en demanda de instrucciones.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Aunque parecía estar completamente enfrascado en sus múltiples obligaciones, MR mantenía un ojo abierto a lo que ocurría a su alrededor. En una organización de la complejidad de un partido político, el liderazgo es siempre algo relativo, y su papel como tal dentro del PP no estaba tan asentado ni era tan indiscutible como él desearía. Existían corrientes, “candidatos” alternativos, grupos de presión, y él y sus seguidores se ocupaban de mantener a todos esos factores bajo control con las herramientas habituales en esos casos: sobornarlos con cargos, intentar dividirlos y enfrentarlos, cuestionarlos y aplastarlos, etc.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, un pequeño corrillo le observaba desde el pasillo que llevaba a la sala de juntas, y parecían enfrascados en una agria discusión. Había un par de octogenarios, poderosos en el pasado, vestigios de otros tiempos que nadie se atrevía a echar; un ex general de las fuerzas armadas reconvertido en experto en defensa, un tipo controvertido pero de confianza; y dos miembros del ala más conservadora del partido, uno de ellos hijo de un ministro de &lt;st1:personname&gt;Fran&lt;/st1:PersonName&gt;co. MR los miraba discretamente, confiando en que serían ellos los que finalmente vinieran a él: estaba claro que tenían algo que explicar.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Finalmente el grupo se acercó y pidieron poder hablar en privado. MR les lanzó una de sus miradas interrogadores subrayada por una sonrisa ambigua.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Espero que tenga que ver con todo esto. – Dijo señalando al televisor. – Hoy no estamos para otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Los otros asintieron y MR se levantó de la butaca, masajeándose un poco la espalda a la altura de los riñones e indicando con una discreta mirada a uno de sus hombres de confianza para que se mantuviera atento y le salvar si se ponían pesados. Se fueron todos al despacho de MR, avanzando al lento ritmo de uno de los abuelos del partido, mientras el presidente intentaba adivinar por las expresiones de sus interlocutores las intenciones de aquel grupo. Por sí solos, individualmente, ninguno de ellos representaba una facción importante dentro o fuera del partido, pero sí eran usados habitualmente como contacto con determinados grupos de poder, especialmente económico, a los que se solía pedir ayuda de vez en cuando. MR se preguntaba qué habría hecho que se unieran en aquel extraño grupo.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;MR, tenemos que hablarte. – Empezó el hijo del antiguo ministro de Franco. MR le miró alzando las cejas mientras ofrecía asiento a todos alrededor de la pequeña mesa de reuniones que había en su despacho.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Esto es muy… muy importante – Recalcó uno de los ancianos – Y espero que nos escuches bien antes de hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Está contrastado – Habló entonces el ex general, hombre enamorado de la precisión y los absolutos. – Nos hemos enterado por distintas fuentes, así que es irrefutable.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Bueno, bueno, ¿y se puede saber de qué me estáis hablando? – Sonrió MR intentando relajarlos y predisponerlos a abordar el tema lo más rápidamente posible. Estaba convencido de que le saldrían con cualquier chorrada sobre endurecer la línea de acción del partido y todo su discurso habitual. El otro anciano, un hombre que en otro tiempo llegó a manejar muchísimo poder desde la sombra del gobierno, especialmente a inicios de la transición, tomó la palabra.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Escucha: todo esto de Bilbao, como puedes imaginar, no es espontáneo. La manifestación, los ataques, probablemente incluso los muertos, todo está planificado. – MR alzó una ceja indicando que eso no era nuevo, pero no dijo nada. – Ha sido organizado desde la sombra por un grupo de ultraderecha.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué grupo de ultraderecha es capaz de reunir a tanta gente, Don Sebastián? ¿Qué grupo puede montar un tinglado como ése? – Le interrumpió MR, que empezaba a preocuparse.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Si me dejas terminar… Por lo que hemos averiguado se trata de un grupo nuevo. Bueno, las siglas son nuevas, y en el fondo es lo menos importante, pero tienes que saber que es alguien con poder e influencia suficiente para unir a todos los simpatizantes de ultraderecha que quedan en España y darles un mismo objetivo. Y eso es mucho poder.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Y mucho dinero. – Añadió otro.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Dinero?&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Dinero. – Continuó el anciano. – Para lograr esa confianza, llevan casi dos años financiando a casi cualquier grupo, teórico o de acción, que actúe en España. Por eso ahora, cuando los han llamado, han respondido a todos. Los puedes ver en Bilbao ahora mismo.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Creo que me estoy perdiendo. ¿Estáis diciendo que alguien pretende unificar a la ultraderecha en España? ¿Y por qué yo no sabía nada de eso? ¿Cuánto hace que lo sabéis vosotros? – MR empezaba a ponerse nervioso, y eso era siempre sinónimo de enfado.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Al grano. – Le contestó el ex militar. - Todo eso no tendría mucha relevancia por sí mismo. Al fin y al cabo sólo son un puñado de exaltados nostálgicos. – Y al decir eso miró a los demás con evidente disgusto, mientras ellos le devolvían unas miradas censuradoras. – El problema es que han ido más lejos. Mucho más lejos. Esto de Bilbao sólo es el principio.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;El ejército. – Señaló el hombre que todavía no había hablado.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿El ejército?&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;El ejército. – Insistió – Han conseguido meter al ejército en todo esto. – Viendo que MR le miraba atónito, continuó, no sin antes lanzar una conspirativa mirada por encima del hombro, como si temiera ser espiado. – Si lo de Bilbao va a más el ejército intervendrá, y según cómo vayan las cosas, intentarán dar un golpe.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Un golpe? – MR preguntó en voz más alta de lo que habría deseado. Aquello era sorprendente, inimaginable. ¿Un golpe de Estado en la España del siglo XXI? ¿Es que se habían vuelto todos locos? Estaba convencido de que el ejército había dejado atrás aquella triste etapa de su historia y ahora le contaban que el riesgo seguía ahí, y que incluso podía saltar al escenario en las próximas horas. Recuperando el control, preguntó – A ver, a ver, contadme todo lo que sepáis.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Veinte minutos más tarde, MR acaba de explicar la situación ante la Mesa Permanente, formada por los miembros más poderosos del partido, con capacidad de decisión plena sobre cualquier asunto. Eran como un gobierno en la sombra, o más bien el gobierno de la oposición. Algunos de ellos no estaban en persona, pero participaban a través de sus teléfonos. En ningún rostro, en ninguna voz pudo entrever el presidente que alguno de ellos supiera nada del asunto, y aquello le tranquilizó un poco, aunque compartía la ansiedad que todos ellos experimentaban en ese mismo momento. Dándoles un par de minutos para que asimilaran la noticia y cesaran los murmullos, lanzó la gran pregunta: ¿Y ahora qué hacemos?&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Uno de sus ayudantes se levantó e hizo un breve y conciso análisis de las distintas opciones, ninguna de ellas muy halagüeñas para el partido. Podían avisar al gobierno de todo aquello, pero entonces estarían dando todos los ases a los socialistas en aquella peligrosa partida y no había duda de que de alguna forma estos lograrían culpar a la oposición de todo el asunto. Podían intentar disuadir a los golpistas en secreto, pero eso les haría partícipes del complot y culpables antes los ojos del país si alguna vez se llegaba a saber. Finalmente podían callar y observar la evolución de los acontecimientos, interviniendo sólo cuando todo fuera público, pero de nuevo existía el riesgo de que su pasividad saliera a la luz y se les acusara de colaboracionismo por omisión.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;En el fondo todos estaban convencidos de que aquel intento de golpe fracasaría irremediablemente. El conjunto del ejército español era democrático y jamás secundaría algo como aquello, pero a todos les preocupaba lo que podía ocurrir en el intento. ¿Sería algo pacífico? ¿Sólo sacar los tanques a las calles para después llevarlos de vuelta al garaje cuando todo terminara? ¿O habría algo más? Justo en ese momento llamaron a la puerta y una asistente pasó una nota a MR. Éste la leyó discretamente aunque bajo las miradas de todos los presentes y después hizo una señal invitando a alguien a entrar. Uno de los que habían sacado aquel drama a la luz, el hijo del ministro franquista, entró en la sala y miró a los presentes con una sonrisa algo nerviosa. Eran sus quince minutos de fama y lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hay novedades. – Dijo, mientras se acercaba al sitio que ocupaba MR. Al llegar junto a él le miró y miró a todos los demás antes de añadir. – Ya sabemos cómo pretenden hacerlo. Van a intentar provocar un baño de sangre en Bilbao, van a forzar a la policía vasca a hacer un disparate, y entonces acudirán como salvadores de la patria. Triunfen o no, habrá lucha, muertos, y ellos serán los salvadores.&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No entiendo, ¿qué baño de sangre?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116159378431123739?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116159378431123739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116159378431123739' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116159378431123739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116159378431123739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/diecisiete.html' title='Diecisiete'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116150700405555638</id><published>2006-10-22T09:48:00.000+01:00</published><updated>2006-10-22T09:50:04.076+01:00</updated><title type='text'>Dieciséis</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Cuatro hombres avanzaban lentamente por las calles de Bilbao. Lo peor había pasado, ya nadie les tiraba cosas desde las alturas, ni les insultaban y amenazaban, pero todo aquello les había marcado, en más de un sentido. Se trataba de dos hombres de mediana edad, policías nacionales vestidos de paisano que habían recorrido algunos cientos de kilómetros para acudir a esa cita, acompañados de otros dos mucho más jóvenes, uno de ellos todavía un muchacho: sus propios hijos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Cuando les propusieron ocuparse de alguna de las misiones de asalto en la capital vasca aceptaron a cambio de poder llevar a sus hijos para que aprendieran, pero por esa misma razón también exigieron que fuera una de las misiones de menor riesgo. Así que les habían enviado a universidad de Deusto, con instrucciones de pasar desapercibidos, y una vez allí asaltar los despachos de unos profesores en concreto con el objetivo de arrasarlos. Y si por casualidad encontraban a esos profesores, tampoco pasaba nada si se les asustaba un poco. Pero las cosas no habían ido bien del todo. La facultad de derecho era más grande de lo que ellos imaginaban, y también más compleja, así que se habían perdido antes de encontrar los despachos. Tuvieron que preguntar, y así lograron encontrar su primer objetivo, vacío. Forzaron la puerta con facilidad y destrozaron el local, pero fueron descubiertos por una pareja de estudiantes, que intentaron dar la alarma. Tratando de evitarlo los persiguieron por algunos pasillos hasta que se encontraron de sopetón entrando en la biblioteca de la Universidad. Fuera de control por la propia excitación, el chaval más joven empujó una de las estanterías repletas de libros hasta hacerla caer, estallando en carcajadas ante el espectáculo. Su compañero, al ver que sus progenitores asentían sonrientes, fue un poco más lejos: sacando un zipo del bolsillo de su tejano, le prendió fuego a las páginas de un voluminoso tomo enciclopédico y lo arrojó al montón, rodeando otra estantería y empujándola en dirección contraria, por lo que su contenido se volcó encima del libro ardiendo, facilitando que las llamas se extendieran.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Sin embargo, antes de que el desastre se extendiera los sistemas antiincendio se dispararon y los aspersores del techo empezaron a lanzar una espuma capaz de extinguir el fuego sin estropear excesivamente los valiosos libros. Frustrados, los cuatro asaltantes tumbaron unas cuantas estanterías más, destrozaron media docena de ordenadores y finalmente salieron a la carrera cuando una muchedumbre empezaba a agolparse delante de las puertas de la biblioteca violentada. Temiendo enfrentarse a aquellos estudiantes con expresiones llenas de rabia, uno de los policías sacó su pistola reglamentaria y sujetándola con mano firme apuntó al techo, sin que fuera necesario disparar: el pánico fue inmediato y todos los estudiantes corrieron a refugiarse donde pudieron, dejándoles paso libre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Abandonaron el edificio sin más contratiempo, pero justo cuando ponían un pie en la calle alguien les arrojó un libro todavía ardiendo desde la ventana de un aula. El tomo cayó unos pasos a su derecha, pero al girarse instintivamente para ver de dónde había salido, otros libros, papeleras y todo tipo de objetos empezaron a ser lanzados en su dirección. Y así siguió durante casi una hora, como si su fama les precediera allí por donde fueran. Al principio corrían, pero los gritos resonaban siempre tras ellos, ya que un grupo de estudiantes, siempre a una prudente distancia, no paraban de abuchearlos, gritando lo que habían hecho para que todo el mundo se enterara. Además, al pasar por delante de una tienda de electrodomésticos los asaltantes vieron en los televisores expuestos imágenes de otros puntos de la ciudad también en llamas o destrozados, e sintieron como si todo Bilbao supiera que ellos formaban parte de ello.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Finalmente lograron despistar a sus perseguidores, y con ellos también disminuyeron hasta desaparecer los gritos y los lanzamientos. Descansaron jadeantes bajo un porche, contemplándose los unos a los otros. Todos ellos tenían marcas y heridas provocadas por los golpes recibidos en su huida. Uno de los policías de paisano había estado tentado de usar su arma, pero su compañero le había refrenado con una mirada. Tenían instrucciones. Todavía les quedaba al menos una hora de camino hasta poder llegar a la manifestación, pero se encontraban agotados, y lejos de sentir el orgullo y satisfacción que habían imaginado antes de empezar el día, se sentían furiosos y frustrados. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Deberíamos separarnos. – Dijo uno de los mayores. – No mucho, pero vosotros dos podríais empezar a andar y nosotros os seguiríamos a los cinco minutos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No es mala idea, pasaríamos más desapercibidos que los cuatro juntos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí, tengo la sensación de que toda la jodida ciudad me espía desde las ventanas.- Añadió el hijo del primero, mirando la fachada de enfrente, aunque en ese momento no parecía haber nadie en las ventanas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;De acuerdo entonces. Nos vamos Óscar. Vosotros nos seguís en nos minutos, intentad no perdernos de vista, por si acaso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Y diciendo esto la primera pareja empezó a andar, con paso ligero pero sin correr, como si fuera uno de tantos bilbaínos que aquel día se escabullían por las calles tratando de evitar la violencia que parecía haberse desatado sin control por toda la ciudad. Cuando giraron a primera esquina, sus dos compañeros empezaron a su vez a caminar, inconscientes que oculto tras un coche, a menos de cincuenta metros a su espalda, alguien les observaba y hacía una llamada de teléfono.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Siguieron avanzando separados durante quince minutos. De forma intermitente se veían unos a otros, hasta que una esquina, un coche o cualquier otra cosa se interponía entre ellos. El plan parecía haber funcionado porque incluso un coche de la ertzaintza que había pasado a su lado no les prestó más atención que una mirada rápida a la que ellos nos respondieron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Los dos de atrás habían empezado a charlar en voz baja sobre lo que había ocurrido hasta entonces. El padre cojeaba ligeramente por un accidente sufrido años antes, y su hijo se sujetaba una mano, que le latía de dolor después de haber recibido el impacto de una pila lanzada desde a saber donde, pero a parte de eso los dos parecían completamente normales. Sus dos amigos acababan de girar una esquina cuando una pareja de novios salió de un portal frente a ellos, casi chocando por lo repentino de su aparición. Tras unas disculpas murmuradas, los asaltantes rodearon a la pareja para seguir su marcha, pero en cuanto les dieron la espalda escucharon una orden queda y de repente el mayor de ellos sintió que la cabeza le estallaba al recibir un golpe contundente que le arrojaba de bruces al suelo, aunque sin llegar a dejarle inconsciente. Sintió como la sangre empezaba a brotar, empapándole el pelo y resbalando lentamente por su cráneo. Mientras, su hijo había recibido una certera patada detrás de la rodilla que le descoyuntó la pierna, haciéndole caer de costado mientras se sujetaba con ambas manos la parte lastimada y aullaba de dolor. El primero intentó levantarse y llevarse la mano a la pistolera que llevaba sujeta en el sobaco cuando una patada en la espalda le tumbó de nuevo en el suelo, golpeándose la cara y quedando su mano atrapada bajo su cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Registradles. – Ordenó una voz a su espalda, y rápidamente unas manos pasaron a sujetarlo mientras otras palpaban su cuerpo hasta encontrar su arma y arrancarla de su funda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Joder, éste lleva una pipa. – Exclamó otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Éste nada. – Añadió un tercero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;De repente un frenazo resonó cerca de ellos y pudo escuchar el ruido de puertas abriéndose y pisadas. Abrió los ojos cuando alguien le cogió con fuerza del pelo, justo donde había recibido el fuerte golpe, y le obligaba a levantarse entre oleadas de dolor y mareo. Pudo ver que a su hijo no le trataban mucho mejor, pero cualquier intento de resistencia murió al ver a un tipo de poco más que la edad de su propio hijo apuntándolo a ambos con su arma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Antes de que lo preguntes, sé cómo funciona. – Le dijo aquel hombre con fuerte acento vasco mientras le atravesaba con ojos oscuros y brillantes. – Vamos, al coche. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Primero entró él, sentándose tras el conductor, que echaba furtivas miradas hacia atrás a través del retrovisor. Era otro niño, y parecía terriblemente nervioso, como la mayoría de aquella pandilla. ¿Quiénes serían? A su lado cayó más que se sentó su hijo, que le miró con miedo en los ojos, pero aguantando el tipo. La pierna herida le dolía horrores, pero se mordería la lengua antes que volver a quejarse delante de aquellos terroristas. Tras ellos, sentándose en la tercera hilera del espacioso monovolumen, se sentó el que les había quitado el arma y parecía dirigir a aquel grupo, apuntándoles todavía a la cabeza. La chica con la que casi habían chocado cuando salía del portal estaba a punto de entrar en último lugar cuando un disparo resonó en toda la calle, dejándolos a todos mudos por un momento. La chica se empotró en el coche como si le hubieran dado un empujón, cayendo encima del muchacho con la pierna herida, quien no pudo evitar un respingo al ver la terrible herida en la espalda de la chica. Un segundo disparo reventó una de las ventanillas y todos, secuestradores y secuestrados, se encogieron instintivamente sobre sí mismos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Joder, ¡son los otros! ¡Vámonos! ¡Vámonos! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;El conductor apretó el acelerador como si le fuera la vida en ello, sin dejar siquiera que los dos compañeros que habían quedado fuera cerraran la puerta. Con una sonrisa cruel, el hijo del policía empujó el cuerpo de la chica, que cayó rodando al asfalto cuando el coche aceleraba con un chirriar de ruedas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;- ¡Cabrón! – Aulló el de atrás, dándole un rabioso golpe con la culata de la pistola en la cabeza que lo dejó inconsciente al instante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;   &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116150700405555638?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116150700405555638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116150700405555638' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116150700405555638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116150700405555638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/diecisis.html' title='Dieciséis'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116134847097905907</id><published>2006-10-20T13:46:00.000+01:00</published><updated>2006-10-20T13:47:51.010+01:00</updated><title type='text'>Quince</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Lo has entendido?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí señor, pero no sé si me gusta el plan.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y a quién coño le importa lo que a ti te guste? ¡Tú cumples órdenes! – Después, suavizando el tono y soltando un suspiro, Adolfo añadió desde su lado del teléfono – Igual que yo, igual que yo. Escucha, hemos llegado hasta aquí y no podemos detenernos ahora. Tú misión es de la máxima importancia, tiene que salir bien.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Está bien, cumpliremos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Perfecto, perfecto. ¿Todavía tenéis al periodista?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ehm, no, lo dejamos con su guardián hace media hora, a estas alturas… - Dijo el líder del doble grupo de asalto, que todavía cargaba con su cada vez más rígido cadáver, mientras que el herido ya empezaba a valerse por sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Le habéis hecho algo?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No creo, sólo le dije que se asegurara de que no contaba nada hasta mañana.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Mierda. Cambio de planes. Lo necesitamos ahí.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Pero eso es…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿No lo entiendes? Necesitamos un testigo, imágenes, y además tienen que salir en la tele rápido. Para que todo el país se entere.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;De acuerdo. Ahora mismo me ocupo de ello.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Colgando el teléfono, el líder del grupo echó un vistazo a sus hombres y se pasó una mano por el cortísimo pelo. Confiaba en su propio equipo, él mismo o había reclutado entre su unidad del ejército, y eran todos de confianza, pero los otros eran civiles, aficionados, y en sus rostros se hacía patente la tensión a que se hallaban sometidos. Se tomó unos instantes para pensar y finalmente dio instrucciones.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Cuatro de los aficionados se encargaría de volver a localizar al periodista y al skin y llevarlos al punto de encuentro, en la plaza Tres Pilares. En ese mismo momento podían ver la cabeza de la manifestación a unos pocos centenares de metros de donde ellos estaban, aunque entre ambos había una infranqueable barrera formada por varias furgonetas de la policía vasca, dos tanquetas de agua y no menos de un centenar de antidisturbios. Por suerte la atención de todos esos efectivos estaba centrada en la belicosa manifestación, y no en su grupo, escondido en la entrada de una entidad bancaria.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Mientras llegaba el periodista, dos de sus hombres explorarían el terreno en busca del mejor punto de asalto, un lugar desde el que pudieran acercarse lo suficiente sin ser vistos y hubiera un acceso fácil a la manifestación. Empezarían mirando los accesos desde el sur, los contrarios a su posición actual, ya que parecía que allí la concentración de policías era menor. Los otros cinco miembros de su grupo se ocuparían de abrir paso cuando llegara el momento, cargando desde detrás de las barreras policiales y pillándoles por sorpresa. Los dos skins grandullones cargarían con el muerto y el herido, mientras el tipo nervioso de la porra cerraría el grupo cubriéndoles por detrás. Le habían quitado el arma, no sin que protestara enérgicamente, para evitar que hiciera más daño. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Finalmente a él le correspondería la parte más arriesgada: él sería el francotirador.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Los cuatro que tenían que encontrar al periodista salieron corriendo, aunque con la máxima discreción posible y pegados a la pared de los edificios, en la dirección en que se habían separado de la pareja. Mientras corrían, uno de ellos llamaba al skin para preguntarle dónde estaban y darle instrucciones de encontrarse con ellos. Tras siete tonos de llamada sin respuesta, volvió a marcar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Sí? – Contestó Martín jadeando ostensiblemente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Martín, soy Germán.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Germán?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡El Pitbull! – Le gritó el otro, sabiendo que muchos sólo le conocían por su apodo. - ¿Dónde estáis?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Martín necesitó unos segundos para contestar. En aquel preciso momento había perdido de vista al maldito periodista, que entraba a la carrera en la estación de tren, un centenar de metros por delante de él. Hablar por el teléfono le estaba frenando, y Martín estaba demasiado cabreado para eso.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué pasa? ¿Por qué me llamas? Ahora no puedo…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Escucha maricón! – Le cortó el otro – Trae otra el periodista para acá, el jefe le necesita. ¡Ahora!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Vale – Martín titubeó de nuevo, tropezando con una señora que parecía buscar un taxi frente a las puertas de la estación. - ¿Dónde tengo que llevarlo?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Oye ¿qué está pasando? Te oigo correr… Joder, ¿se te ha escapado? &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Mierda, ¿dónde está? ¡Vamos para allá!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Estación de Abando! – Gritó Martín, colgando el teléfono y apretando el paso para pillar al periodista, que en ese mismo momento resbalaba por el suelo de mármol de la estación, camino de las escaleras.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Los cuatro perseguidores arrancaron a correr a toda prisa camino de la estación, temiendo llegar demasiado tarde y sufrir las consecuencias de aquella fuga. El bocazas de Martín se llevaría la peor parte, pero seguro que ellos tampoco se librarían. El ruido de sus botas a la carrera resonaba por toda la calle, mezclándose con las cercanas sirenas que seguían acudiendo al encuentro de la manifestación.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Mientras dentro de la estación la persecución parecía poder prolongarse eternamente. El periodista parecía dar vueltas sin una dirección fija, corriendo de una planta a otra a toda prisa, saltando por las escaleras, gritando pidiendo paso, mientras el skin le seguía a la carrera, incapaz de acortar las distancias entre ambos. Finalmente el chico logró su propósito: llamar la atención de una pareja de guardas de seguridad atraídos por los gritos y protestas de las personas arrolladas en la carrera.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Eh tú! ¡Alto! – Gritó uno de ellos asomándose a una barandilla y viendo como Álex corría entre unos plafones informativos situados en el centro de la planta central de la estación. Delante suyo, la enorme vidriera de la estación parecía observarlos indiferente. Antes de salir en su persecución vio que alguien se le había adelantado: un skinhead perseguía al primer chaval, y con una sonrisa imaginó que aquello tendría que ver con la manifestación que se estaba produciendo allí cerca en esos mismos momentos. Le habría gustado ir, pero jamás se habría atrevido a correr el riesgo de ser reconocido en una concentración de ese tipo: las consecuencias podrían ser graves en una ciudad llena de separatistas y cabrones. Le dijo a su compañero que avisara por radio y observando la trayectoria del chaval a la fuga se dirigió él mismo a unas escaleras con la esperanza de cortarle el paso. No se encontraba en la mejor forma física, por lo que su carrera era pesada, sujetando con ambas manos el cinturón cargado con la porra, la radio y los demás pertrechos de su oficio. Para su desgracia, no le dejaban llevar pistola.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Esperanzado al ver que los guardias de seguridad le habían visto y agotado por la carrera, Álex redujo el ritmo, buscando el camino más corto para llegar a la seguridad de sus nuevos aliados. Todavía aferraba la bolsa con la cámara con todas sus fuerzas, pero le dolía la rodilla que se había golpeado con el resbalón, y sentía como le ardían los pulmones por el esfuerzo realizado. De un salto empezó a subir un nuevo tramo de escaleras, escuchando el ruido de las botas de su perseguidor cada vez más cerca, entonces alzó la cabeza y vio al agente de seguridad, que se detenía en el rellano de arriba y sacaba la porra de su funda. Ahora verás, skin de mierda, pensó para sus adentros, pero justo en el momento en que llegaba junto al agente y se detenía apoyando las manos en las caderas e inclinándose, respirando con dificultad, sintió un terrible golpe en su cabeza y se desplomó sin sentido sobre el suelo. Tras él, el skin empezaba a subir las escaleras y contemplaba atónito el golpe del segurata y la caída del periodista.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Tú, ven aquí.- Le gritó el de seguridad al ver que se detenía en medio de las escaleras, jadeando, dubitativo. Viendo que no le convencía, le preguntó – ¿Para qué perseguías a éste?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Me… me ha robado una cámara. – Improvisó Martín.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ya, claro. – Algunas personas empezaban a acercarse para ver qué había ocurrido, y eso era lo que menos les interesaba a ninguno de los dos. – Vamos, ayúdame a llevar a este a mi oficina, allí te… te devolveré tu cámara, ¿de acuerdo?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Entre los dos levantaron al pobre periodista, que empezaba a recobrar el conocimiento pero sentía la vista nublado y unas terribles nauseas. La gente se apartaba para dejarlos pasar, murmurando y señalando, pero sin atreverse a hacer nada. El segundo guardia de seguridad se acercó a ellos, pero su compañero le alejó con la mano, indicándole que podía ocuparse solo del asunto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;He llamado a la policía, pero parece que están un poco liados con lo de la manifestación, tardarán en enviar a alguien.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Mejor, mejor. – Le contestó el otro.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Estaban ya a punto de entrar en la oficina cuando se escucharon unos gritos en la planta de acceso a la estación. Todos se dieron la vuelta y vieron como un grupo de skins sudorosos y con cara de pocos amigos empezaban a bajar las escaleras, buscando con la mirada en todas las direcciones. Uno de ellos les señaló con el dedo y todos salieron corriendo en su dirección.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Amigos tuyos? – Le preguntó el guardia a Martín, con una sonrisa nerviosa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Eso espero – Sólo atinó a contestar el otro, mientras entraban en la pequeña oficina de seguridad de la estación arrastrando al periodista.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116134847097905907?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116134847097905907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116134847097905907' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116134847097905907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116134847097905907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/quince.html' title='Quince'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116125678055956500</id><published>2006-10-19T12:18:00.000+01:00</published><updated>2006-10-19T12:19:40.583+01:00</updated><title type='text'>Catorce</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En ese mismo momento, más de tres millones cuatrocientas mil llamadas se cruzaban en España, pero sólo unos cientos tenían que ver con lo que estaba ocurriendo en Bilbao, y aún de esas, sólo unas pocas eran realmente importantes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Adolfo Martín se había quedado solo en las oficinas de Madrid, pegado al teléfono. Los demás habían ido todos a Bilbao, eran sus ojos y sus orejas, pero más importante aún, eran los encargados de transmitir las instrucciones a media que éstas se iban recibiendo. Mientras, Adolfo hacía las veces de estratega y coordinador, aunque en el fondo no era más que mando intermedio, un eslabón en aquella larga y poderosa cadena que trataba de tirar del país. Cuando el teléfono sonó de nuevo, Martín lo cogió al tercer timbre, como le habían instruido a hacer. Cogerlo antes o después hacía que el llamante colgara inmediatamente y volviera a llamar. Un segundo error al descolgar significaría que había problemas y la llamada no era segura. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Adolfo. – Dijo con su habitual saludo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Estamos cerca, Adolfo, estamos cerca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Señor? – Preguntó solícito Adolfo reconociendo la voz del que sabía era el cabecilla en la sombra de toda aquella operación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenemos a dos brigadas del ejército esperando el momento de salir para Bilbao. En dos horas se plantan allí. Y cuando lo hagan, los demás los seguirán.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Entonces tenemos el apoyo del ejército, señor? – Ésa era la parte del plan que menos convencía a Adolfo, ya que sus propios contactos en los cuarteles le habían dejado claro que la cosa ya no era como en los ochenta, y que la mayoría de mandos eran demócratas convencidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenemos el apoyo de las personas clave, muchacho, y eso es lo importante. Toca la tecla adecuada y la pianola sonará, como si empujaras una hilera de fichas de dominó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Entiendo, señor. ¿Y cuándo actuarán nuestras brigadas, a qué esperan?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ése es el problema. De hecho es tú problema: el ejército no saldrá a la calle hasta que no tenga un motivo, un casus belli, podríamos decir. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No entiendo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenemos que seguir provocando a los del gobierno vasco hasta que lancen a sus perros contra nuestra gente. Tenemos que provocar una reacción desmedida, exagerada, algo que escandalice a España y que dé un motivo a nuestras tropas para saltar y tomar el control de la situación. ¿Entiendes?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Creo que entiendo la idea, señor, pero qué tipo de provocación está imaginando… ¿y qué tipo de reacción espera?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Usa tu imaginación, muchacho, pero tenemos hombres valientes sobre el terreno, úsalos. Adolfo, necesitamos sangre. Un sacrificio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Lejos de allí, en las oficinas centrales de la ertzaintza, el director de la policía autónoma vasca recibía una nueva llamada del consejero de interior.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Dime, ¿los tenemos ya?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Javier, tengo a todas las unidades intentando controlar a esa maldita manifestación. ¿No ves la tele? Están machacando a mis hombres con todo lo que encuentran, y tú me tienes con las manos atadas. ¡Y encima quieres que divida a mis fuerzas para encontrar a esos cabronazos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Es prioritario! Si dejamos que crean que pueden venir a Euskadi a matar impunemente, eso es lo que harán: ¡volverán! Quiero que cojas a los de la matanza del casco viejo, ¡cógelos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Están armados…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Claro que están armados! ¡Se han cargado a tres personas a balazos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Entiéndeme: quiero decir que si los cogemos, probablemente se defenderán. Habrá tiros, habrá heridos, quizá muertos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No, no podemos permitirnos más muertos, si alguno de esos asesinos cayera seguro que habría quien lo interpretara como una venganza por nuestra parte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Exacto! ¿Pero entonces qué hago? Tengo a siete hombres con quemaduras graves porque no tienen más que escudos para defenderse de dos o tres mil locos cabrones, y ahora quieres que mande patrullas a atrapar a unos asesinos, pero con la condición de que no les hagan pupita si se resisten a balazos. ¿Qué tenemos, un cuerpo de policía o una guardería?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tranquilo, tranquilo, yo te entiendo. Pero tienes que entenderme tú a mí. Estamos en una situación muy delicada, nos están empujando contra las cuerdas y tenemos que salir de ésta con cuidado, sin cagarla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Entonces yo no soy tu hombre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Claro que lo eres! ¡No confiaría en nadie más para esto! Encuentra a esos asesinos y entrégamelos, y yo los llevaré ante los tribunales…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Ante los tribunales o ante las cámaras?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Ante los dos! Quizá sea la ocasión perfecta para que los españoles entiendan que los vascos no somos los malos de la película, que somos una víctima más del fanatismo y el odio político…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Vale, vale, Sabino Arana, guarda los discursos para otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Perdona. Tráemelos, ¿de acuerdo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Haré lo que pueda, haré lo que pueda. ¿Y la mani?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Manda a las tanquetas de agua, lo que sea: hay que contenerlos, que no avancen más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Hasta cuándo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Como mucho hasta que empiecen las manifestaciones por lo del Rey. Es lo que nos han dicho en Madrid, sin decirlo claramente, claro. Ellos no piensan jugársela hasta que no le tomen el pulso a la calle.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Mierda de políticos, sólo piensan en salvar su culo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Gracias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Perdona, Javier, no iba por ti, ya lo sabes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Claro, claro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En un chalet de las afueras de Donosti, cinco teléfonos móviles descansaban momentáneamente sobre la mesa. Un hombre de edad indefinida entres los cuarenta y los cincuenta se frotaba los ojos, cansado. Otro hombre entró en la habitación, dejó una taza de café sobre la mesa y echó un vistazo al mapa de Euskadi que colgaba de una pizarra móvil. En los alrededores de Bilbao había varias chinchetas rojas señalando las ubicaciones de los diferentes comandos que habían tomado posiciones esperando nuevas instrucciones. Dentro de la propia ciudad, numerosas agujas de cabeza redonda señalaban los puntos donde grupos de voluntarios se había reunido y estaban preparando, en ese mismo momento, material para la kale borroka. Uno de los móviles empezó a vibrar sin sonido, y el hombre de ojos cansados lo cogió rápidamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Te paso con el grupo de la zona universitaria, están muy nerviosos, tienen algo. – Le avisó uno de los chicos de comunicaciones. Todas las llamadas entrantes pasaban varios filtros y redireccionamientos antes de llegar a él. Era lento, pero seguro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Hola, ¿me oís?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Te escucho, qué ocurre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenemos a un grupo de esos cabrones. Probablemente sean los que han asaltado la biblioteca de la universidad. Sólo son cuatro, pero avanzan despacio, parece que se esconden.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué significa que los tenéis?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ehm, no, que los tenemos controlados. Uno de los nuestros les sigue de lejos, le tengo al teléfono, contándome por dónde van. La gente no para de tirarles cosas desde las ventanas, ¡es la ostia!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Vale, tranquilo. ¿Cuántos sois vosotros?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Conmigo están siete, más Karlitos, el que los sigue, y hay dos más en la universidad, han ido a echar un vistazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Tenéis armas? – Un silencio siguió a la pregunta, pero finalmente respondieron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sólo lo habitual, tirachinas, cócteles, nada serio. Pero, pero tampoco sabríamos usar algo más, creo. – Dijo inseguro. Su voz sonaba joven. Su interlocutor revolvió unos papeles y miro su ficha. Veinte años, cuatro militando, experiencia en kale borroka pero nada más. No estaba preparado para dar el salto, decía su ficha. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenéis un coche grande, o una furgo, ¿algo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ehm, mi padre tiene un monovolumen, ¿para qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Escucha bien, porque esto es importante. Vais a cogerlos, al menos a un par de ellos, y los llevaréis a donde te voy a decir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué? Pero nosotros…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Escucha! – Y entonces bajó el tono de voz intentando reflejar toda la gravedad de la situación – Se acabaron los juegos. Están atacando nuestra tierra, nuestras calles, a nuestra gente. Están intentando borrarnos, acabar con nuestra lucha, y ahora necesitamos que cada vasco dé lo mejor de sí mismo. Las amas de casa les están tirado sus platos desde las ventanas, y a vosotros os toca actuar como guerrilleros. La cuestión es, ¿tenéis los cojones necesarios?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116125678055956500?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116125678055956500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116125678055956500' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116125678055956500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116125678055956500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/catorce.html' title='Catorce'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116107735455769882</id><published>2006-10-17T10:27:00.000+01:00</published><updated>2006-10-17T10:29:14.586+01:00</updated><title type='text'>Trece</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El grupo de Álex estaba dando un gran rodeo, siguiendo la orilla de la Ría de Bilbao, con la idea de llegar a la plaza Sarategui a la vez que la manifestación. Todos los grupos de asalto debían converger allí, fusionarse con la manifestación y desaparecer. Avanzaban sin prisas pero sin pausas, pero algo no iba del todo bien. Al principio la poca gente con la que se cruzaban desaparecía de su vista inmediatamente, asustados, pero cuando llevaban unos quince minutos caminando el clima se empezó a enrarecer. Se escuchaban sirenas en todas las direcciones, y varias columnas de humo se elevaban desde distintos puntos de la ciudad. Al parecer los planes habían funcionado bien. La sorpresa llegó cuando desde un balcón alguien les increpó con un par de sonoros insultos. Al rato, avanzaban bajo una lluvia intermitente de gritos, escupitajos y objetos de todo tipo. Tenían que guarecerse en los portales, y caminar pegados a las paredes para evitar que macetas, monedas e incluso libros les golpearan al ser arrojados desde las alturas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex corría con su mochila cubriéndole la cabeza mientras intentaba recoger todo aquello con su cámara. Estaba muy sorprendido con aquella reacción tan vehemente por parte de los ciudadanos, y se preguntaba si habría sucedido algo más de lo que no ellos no se habían enterado. El estruendo de la manifestación llegaba a ellos demasiado lejano y distorsionado como para imaginar qué estaría ocurriendo allí, y pese a eso Álex reconocía el sonido de las escopetas disparando pelotas de goma, e incluso se escucharon un par de explosiones, a las que un compañero de Martín describió como depósitos de coche estallando al ser incendiados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Pasado el puente del Arenal la situación se calmó un poco, ni que fuera porque había menos balcones desde los que recibir lanzamientos mal intencionados, e incluso los antes belicosos paramilitares caminaban ahora con discreción, intentando pasar desapercibidos. Uno sangraba de una oreja, donde había recibido el impacto de una botella vacía que había estallado al golpearle, y otro cojeaba después de salvar milagrosamente la vida al recibir en la pierna el terrible golpe de una llave inglesa que seguramente apuntaba a otro lugar de su anatomía. Sólo el líder se mantenía altivo y desafiante, vigilando cada esquina y cada ventana, advirtiéndoles cada vez que veía un movimiento sospechoso, aunque siempre sin detenerse. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Ya llegaban al puente de la Merced cuando el líder levanto un brazo con el puño cerrado y todos se detuvieron, agachándose como si estuvieran en una película de Vietnam. Álex se sintió estúpido cuando, imitándoles, se arrodilló apoyándose en un coche. Para disimular su desazón, aprovechó para comprobar cuánto le quedaba en la memoria de la cámara: no mucho, o quizá demasiado, según lo que todavía tuviera que pasar. Agradeció la tarjeta extra que el realizador le había pasado como garantía. En ese mismo momento se acordó de Ana, del teléfono y de todo lo que podía ocurrir cuando aquello acabara. Unos gritos al otro lado de la calle le sacaron de su ensimismamiento, y al ver al líder levantarse y dar un salto adelante Álex se levantó cámara en mano para filmar lo que fuera que iba a ocurrir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Para su sorpresa, no se trataba de otra persecución a algún chaval de aspecto hipioso o revolucionario. En lugar de eso, otro grupo similar al suyo corría hacia ellos cruzando el puente tan rápido como podían. Eran ocho, aunque uno de ellos era llevado como un saco de patatas por un skin grandullón y otro avanzaba casi en volandas sostenido por dos de sus compañeros. Álex los filmó a todos mientras se aproximaban. Cuando se reunieron, los recién llegados parecían agotados, jadeaban, y sus rostros eran una composición heterogénea de confusión, ira y dolor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué ha ocurrido? – Preguntó el líder del grupo de Álex. Entonces, viendo como el skin dejaba el cuerpo de su compañero encima del capó del coche en el que los demás se apoyaban, se quedó un instante sin habla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Es… ¿está muerto? ¿Y tú…? – Preguntó otro, viendo que el skin tenía la camiseta empapada en sangre. Las caras compungidas de los demás hicieron que no fuera necesaria una respuesta. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El nuevo líder, estrujando nerviosamente su porra desplegable con la mano, pasó a explicar lo que había ocurrido. Al principio calló sus propios asesinatos, pero al ver que sus compañeros se removían inquietos decidió confesar antes de que le delataran.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Mierda, las instrucciones eran claras, nada de muertos. – Masculló el otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;El primer muerto es el nuestro. – Contestó, a modo de excusa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Y será recordado como un mártir de la causa por ello. Pero ¿y a ti? ¿Como a qué te recordarán? – Le preguntó con desprecio. – Eso pasa por dejar que unos novatos hagan el trabajo de un hombre. – Y mirando al fallecido, añadió – Él era el único que valía algo. Vaya mierda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Sin decir más hizo una señal a sus hombres, que respondieron con rapidez y sincronización. Los del segundo grupo se prestaron a imitarles, cargando de nuevo con el cuerpo de su líder caído y del herido que todavía estaba mareado. Álex seguía filmando hasta que vio como el tipo de la porra, el que había asesinado a sangre fría a tres personas hacía menos de una hora, le traspasaba con la mirada. Sintiendo como la sangre se le helaba en las venas, Álex apagó la cámara y se acercó a Martín, que también parecía superado por la situación. El jefe de su grupo, tras hacer una llamada con su móvil y consultar el GPS que uno de sus hombres le había pasado asumió el liderazgo conjunto sin pedir una segunda opinión y dijo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Cambio de plan. Avanzamos hasta el siguiente puente a paso ligero y cortamos por ahí para alcanzar la manifestación lo antes posible. Tendremos que evitar como podamos a los cerdos de la policía vasca y después atravesar a la muchedumbre hasta llegar a un coche que nos esperará en la cola para llevarse a esos dos. Al parecer la cosa se está poniendo negra, y puede que se nos complique la cosa. Tú – dijo señalando a Martín – llévate al periodista, cógele la cámara y todo lo que tenga y asegúrate de que no vaya a contarle nada de esto a nadie, al menos no hasta mañana, ¿entendido?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Martín asintió con la cabeza y Álex se tensó con el miedo recorriéndole los músculos. Rodeado de aquellos fanáticos había empezado a ver a Martín casi como a un refugio, pero ahora se daba cuenta de que no era sino su guardián, y ahora quizá hasta su verdugo. Cuando el grupo se puso en pie el skin puso una mano sobre el hombro del periodista impidiéndole que se levantara. Así que, todavía en cuclillas, vio como dos de los grupos que habían sembrado el pánico por la capital vasca, quizá incluso los dos más peligrosos, se alejaban de ellos dejándolo a merced de un skin loco que quizá tuviera ganas de divertirse un poco con él antes de que aquella jornada de violencia impune terminara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Yo he hecho todo lo que me habéis dicho, no hace falta que… - Empezó a decir Álex en cuanto los demás estuvieron suficientemente lejos como para no oírles. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Cállate, pedazo de mierda! – Le contestó el skin, a la vez que le daba una de sus terribles collejas, haciendo que Álex cayera de lado, golpeándose la cabeza contra el guardabarros del coche en el que se había apoyado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Eh! ¡Pero qué mierdas…!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Pero antes de que pudiera terminar la frase Martín le pisó la mano con una de sus enormes botas militares, haciéndole crujir los huesos y arrancándole un alarido de dolor. Entonces el facha se acercó un dedo a los labios exigiéndole silencio, y con una sonrisa lobuna le tendió una mano para ayudarle a levantarse. El periodista estaba convencido de que aquel cerdo le acababa de romper todos los dedos, así que se levantó él solo apoyándose en la otra mano y, recogiendo la mochila con la cámara dentro, empezó a caminar detrás de su guardián, que avanzaba sin mirar atrás, convencido como estaba de la sumisión del otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Volvieron sobre sus pasos, evitando cruzar el puente en dirección al casco viejo ni tampoco seguir al grupo de fugitivos. Avanzaban despacio, separados apenas por un paso, y a los pocos metros Martín sacó una gorra que llevaba escondida en un bolsillo y se la puso para disimular su cabeza rapada. Incluso su forma de andar se transformó ante la sorprendida mirada del periodista, y de los andares chulescos y oscilantes a los que le tenía acostumbrado, el skin pasó a un caminar tranquilo, la espalda ligeramente encorvada, las manos en los bolsillos de la cazadora, la vista gacha. Un skin en Bilbao tiene que aprender a mimetizarse con el entorno para poder sobrevivir. En un momento dado, se detuvo de repente, y lanzando a Álex una mirada asesina, le dijo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Intenta algo y te romperé las costillas a patadas. Y si yo no lo consigo, ellos se ocuparán de ti… y te aseguro que entonces preferirás que yo mismo te hubiera dado por el culo con mis botas. - Y tras decir eso se volvió a girar y siguió andando como si nada hubiera ocurrido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La verdad es que Álex no pensaba hacer nada, ni siquiera se le había ocurrido qué era ese algo que no debía intentar. Su mente estaba confusa, revuelta, y parecía como si las imágenes que había grabado con su cámara se reprodujeran ante sus ojos, mezclándose con lo que aquellos tipos habían contado, lo que había visto y lo que podía imaginar. Una sirena se acercó a ellos a toda velocidad y Martín aminoró el ritmo, dejando que Álex se acercara más a él para poder vigilarlo con el rabillo del ojo, pero el coche de policía les alcanzó y pasó de largo sin que el periodista intentara nada. Siguieron andando hasta llegar cerca de la estación de Abando, y allí el skinhead se detuvo un momento para pensar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Dame la cámara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Álex sintió como el estómago se le hacía un nudo y toda su confusión se desvaneció como la niebla bajo una fuerte brisa. Si le daba la cámara a aquel chalado toda aquella maldita aventura no habría valido para nada. Había grabado unas imágenes únicas, ya no sólo por su valor periodístico, sino porque contenían la confesión de un asesinato. ¡No! ¡De tres asesinatos! Por otro lado, si no entregaba la cámara, aquel hijo de puta lo molería a palos, o aún peor, la panda de asesinos volvería a por él, y estaba convencido de que le encontrarían.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mientras esas ideas y unas cuantas más pasaban por su cabeza a toda velocidad, Martín empezó a impacientarse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Dame la puta cámara. – Repitió en voz baja, aunque su voz tanto como su expresión apestaban a violencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Justo en ese instante una música estridente estalló dentro del bolsillo de Álex, y los dos jóvenes dieron un respingo, como si la tensión acumulada en sus cuerpos hubiera detonado con aquella llamada de móvil. Sin saber siquiera qué estaba haciendo, Álex aprovechó para dar un fuerte empujón a Martín que pilló al skin a contrapié, derribándolo aparatosamente al suelo, y sujetando ansiosamente el asa de su mochila arrancó a correr como alma que lleva el diablo hacia las puertas de la estación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116107735455769882?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116107735455769882/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116107735455769882' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116107735455769882'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116107735455769882'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/trece.html' title='Trece'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116098665287099133</id><published>2006-10-16T09:15:00.000+01:00</published><updated>2006-10-16T09:18:47.043+01:00</updated><title type='text'>Doce</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El Escorpión daba vueltas sin cesar, jugueteando nervioso con una bala de nueve milímetros en la mano, incapaz de centrar sus pensamientos en una sola cuestión. La muerte del Bruto pesaba sobre su conciencia, sabía que él era el responsable, él había planificado toda la operación y debía haber contado con la posibilidad de que le cogieran. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Eh, mira esto, en la CNN vuelven a hablar de Bilbo.- Le llamó Aitana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Con un suspiro, se acercó al sofá y centró su atención en el pequeño televisor que habían comprado. Siempre estaba puesto el canal internacional de Televisión Española, desde dónde iban siguiendo el tratamiento informativo de la ejecución del monarca español que ellos mismos habían perpetrado. Las cosas no iban exactamente como ellos habían pensado, aunque el Escorpión, pese a que jamás lo reconocería ante nadie, nunca había tenido muy claro cuáles serían las consecuencias finales de todo aquello. Sólo le había importado una cosa: detener el proceso de paz. O la Traición, como él prefería llamarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En la pantalla, las imágenes mostraban una manifestación en pleno enfrentamiento con los antidisturbios de la Ertzaintza. Podría haber sido una de tantas “manifas” en las que él mismo había participado, con un coche volcado frente a una muralla de policías parapetados tras sus escudos, piedras volando por el aire, gritos y carreras, si no fuera por la abundancia de banderas españolas, el aspecto skin de muchos de los manifestantes y las pancartas en contra de ETA y del propio Euskadi. Además, aquella manifestación tenía un aspecto mucho más peligroso que las que solían recorrer las calles de la capital vasca, y eso ya es mucho decir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Escucha, escucha lo que están diciendo. – Añadió Aitana subiendo el volumen con el mando a distancia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La locutora de las noticias estaba mencionando en ese mismo momento los disturbios detectados en varios puntos de la capital, con asaltos a las sedes de casi todos los partidos políticos y algunas organizaciones extraparlamentarias, bares y locales públicos, un periódico local e incluso las instalaciones de la televisión autonómica. En la mayoría de los casos sólo se habían producido destrozos de diversa gravedad, incluidos varios incendios que en ese momento estaban siendo sofocados por los cuerpos de bomberos, pero en una taberna del casco viejo se había producido un tiroteo en el que al menos tres personas habían sido asesinadas a balazos tras recibir una brutal paliza. Numerosos testigos apuntaban a uno de los escuadrones que estaban asaltando la ciudad, a la vez que se mencionaba que alguno de sus miembros podría a su vez estar herido o incluso muerto. A continuación el informativo logró conectar en directo con el lugar, igual que fueron haciendo en España todas las cadenas televisivas a medida que los equipos iban llegando a la zona.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El tratamiento informativo de los hechos variaba bastante en función del medio que ofrecía la noticia, aunque de forma unánime se señalaba la gravedad de lo ocurrido. Un locutor con excesivas ansias de protagonismo inició su crónica anunciando la posibilidad de que se iniciara un enfrentamiento a gran escala, y se preguntaba si con el asesinato del Rey el país podía encontrarse a las puertas de una nueva y temible guerra civil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En su apartamento de Londres, los miembros del comando del Escorpión contemplaban las imágenes sin poder decir palabra. Habían previsto que la reacción de España ante la ejecución de Rey sería dura, pero nunca imaginaron que esa dureza sería física, concreta, y tan sólo esperaban la previsible lluvia de exabruptos de los políticos y las inútiles manifestaciones de los españolitos de a pie. Pero todo aquello parecía haber ido demasiado lejos, parecía fuera de control, y por un instante Aitana pensó si se habrían equivocado. Entonces miró de reojo a su hombre y vio la ira reflejada en sus ojos. Él desearía estar allí, en Bilbo, pensó Aitana, y poder enviar a todos esos fachas de vuelta a Madrid de una patada en el culo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El televisor seguía mostrando imágenes de diferentes puntos de la ciudad. Un gran incendio en la calle Ercilla, iniciado por unos coctails Molotov lanzados contra la sede del partido socialista, se había extendido por todo el edificio y ahora una multitud de bomberos intentaba mantenerlo bajo control. De repente la imagen saltaba a un rostro ensangrentado, el de una joven con el pelo corto que había recibido una terrible paliza al cruzarse con otro de esos grupos violentos. De nuevo la manifestación, que ya había pasado la plaza Zabálburu, y que ahora se estaba empezando a fragmentar en la entrada de la calle Cortés, con múltiples enfrentamientos locales con las fuerzas locales. Finalmente las imágenes mostraban otros puntos de la ciudad, con calles completamente vacías, mientras la voz en off recomendaba a los ciudadanos que evitaran salir de sus casas hasta que la situación se normalizara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Serán cerdos. – Murmuró Tono mientras se levantaba de la silla y se acercaba a la ventana para encender un cigarrillo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Qué vamos a hacer? ¿Podemos hacer algo? – Le preguntó Aitana a su líder y amante. Éste seguía mirando hacia el televisor, aunque era evidente que sus pensamientos estaban en otra parte. De repente la miró a ella y después miró a Tono, y sacando un móvil del bolsillo les dijo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Voy a llamarles, quizá nos necesiten. – Sus dos compañeros le miraron sin decir nada, temerosos del momento en que tendrían que rendir cuentas ante los suyos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;El Escorpión se sentó en el sofá y carraspeó inconscientemente mientras marcaba el número que había memorizado unos pocos días antes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Soy el Escorpión. Tengo sed de una libertad que nuestros ríos guardan celosamente. – Recitó lentamente el verso que le habían dado como contraseña de identificación. Al otro lado de la línea no hubo respuesta, pero escucho los ruidos de los enlaces de línea que se estaban haciendo. Al rato, una voz se identificó con el resto de la contraseña, y después aguardó unos segundos, como si esperara a que el Escorpión dijera algo. Sin embargo, antes de que éste se decidiera a hablar, se escuchó una voz dura como el acero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Cuando esto acabe, pagarás por lo que has hecho, te lo juro. – Incluso el Escorpión sintió como un escalofrío recorría su médula, aunque mantuvo la expresión serena, impidiendo que sus compañeros adivinaran lo que ocurría.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Hemos visto lo que está ocurriendo en casa. ¿Podemos hacer algo? – Al otro lado su interlocutor se tomó unos segundos para recuperar la calma y actuar como se esperaba de él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Estamos llamando a todos los comandos por si la cosa se pone fea. Algunos creen que lo peor ya ha pasado. Dicen que los esbirros de Madrid se cansarán pronto y se irán a casa satisfechos con lo que han hecho, pero otros no están de acuerdo. Creen que esto va en serio, que nos están provocando y que no pararán hasta que saltemos a la arena. Por eso estamos llamando a los chicos. Nadie entrará en Bilbo ni moverá un dedo hasta que se dé la orden, pero tienen que estar lo más cerca posible por si son necesarios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Tenéis armamento? – Pese a las diferencias, los dos eran hombres de acción, estrategas a su modo, y cada uno entendía y respetaba la capacidad del otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;A parte de lo que cada uno lleve encima, tenemos un zulo en pleno casco viejo. Si la cosa se pone fea, podemos hacer volar a unos cuantos de esos cabrones antes siquiera de que sepan lo que ocurre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Hombres?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Ahora mismo sólo tengo una docena dentro de la ciudad, más unos trescientos de soporte, dispuestos a todo pero sin experiencia. No paran de llamarnos voluntarios reclamando que hagamos algo. Calculo que antes del anochecer habrá cincuenta de los nuestros en las afueras de la ciudad, todos completamente equipados. Si esto va mal, sabremos defendernos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Quieres que vayamos? Podemos llegar a tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No Escorpión – Y la voz volvió a endurecerse – Vosotros ya habéis hecho suficiente. Sigue escondido, y escóndete bien, porque dónde no te busquen ellos te buscaremos nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No me esconderé de vosotros. Yo respondo de mis actos y de las órdenes que di a mi comando. Yo soy el responsable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No hubo respuesta, y el Escorpión comprendió que habían colgado. Sin embargo Aitana y Tono sí habían escuchado sus últimas palabras, y su expresión era de congoja. Eran proscritos, culpables tanto ante el enemigo como ante los suyos, y la sensación de soledad y abandono los dominó por un momento. Sabiendo que le necesitaban, su líder pasó a explicarles el resto de la conversación, y los tres empezaron a discutir las opciones que tendrían los defensores, como empezaron a llamarlos, en caso de que la violencia se recrudeciera en Bilbao.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116098665287099133?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116098665287099133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116098665287099133' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116098665287099133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116098665287099133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/doce.html' title='Doce'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116081840306550884</id><published>2006-10-14T10:32:00.000+01:00</published><updated>2006-10-14T10:41:35.246+01:00</updated><title type='text'>Once</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Pero qué coño está pasando? – Preguntó inquieto MR, presidente del Partido Popular. - ¿Qué es todo eso que están diciendo en la radio?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Aunque la pregunta no iba dirigida a nadie sus ojos se clavaron en CCN, el miembro de la directiva más estrechamente vinculado a la ultraderecha española.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;No sé nada, M, te juro que no sé nada. Aunque tampoco tenemos que extrañarnos tanto, ten en cuenta…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Ten en cuenta? ¿Ten en cuenta qué? – Chilló MR pasando de la inquietud a la ira. - ¿No te das cuenta de que nos están dinamitando todo el trabajo, toda la estrategia? ¡Teníamos a los socialistas en la palma de la mano!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Pero, tranquilo, todavía los tenemos…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Que alguien se lleve de aquí a este cretino. ¿No lo entiendes? Dentro de media hora España entera estará comiendo delante del televisor, y verá una sede socialista en llamas, verá a unos vascos tiroteados por unos skins, verá a una manifestación de fanáticos tirando cócteles molotov a la policía. ¿Y qué crees que harán después de eso? ¿Ir a nuestras manifestaciones de la tarde? ¿O quedarse en casa acojonados y pegados a la tele?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En la sala apenas había media docena de personas, estando el grueso del equipo organizando las manifestaciones o incluso trasladándose a sus respectivas comunidades para aparecer oportunamente en la foto y hacer las declaraciones ya preparadas y memorizadas. MR le dio la espalada a su interlocutor y se sentó en una butaca de trabajo, intentando pensar qué podían hacer. No tenían control sobre lo que estaba ocurriendo, no sabían hasta dónde iba a llegar ni qué resultados podía traer, pero estaba claro que ninguna consecuencia sería buena para ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En los últimos días los populares habían quemado hasta el último cartucho para sumergir a España en el peligroso juego del conmigo o contra mí, ganando con ventaja los esfuerzos del Gobierno por apaciguar los ánimos, pero si la opinión pública interpretaba ahora que toda esa violencia gratuita estaba en cierto modo a favor del PP, podía generarse una reacción contraria como la ocurrida tras el 11M.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Deberíamos reconducir esto. Hay que darle la vuelta. No se trata de criticar a los ultras estos de Bilbao, sino de demostrar que la violencia de esta mañana no es más que una consecuencia de la violencia que el gobierno de Z ha tolerado día tras día. ¿Digo tolerado? ¡Ha incentivo con su dejadez y su política del perdón y la cobardía! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;MR se dio la vuelta con la boca abierta y miró al joven que acababa de pronunciar el apasionado discursos. No era más que uno de los ayudantes que deambulaban por ahí, colaborando en lo que podían, ansiosos de escalar posiciones, pero había dado completamente en el clavo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Acabas de convertirte en mi asistente de emergencia! – Le dijo al sorprendido e ilusionado joven-  Llama a los de propaganda y haz que alguien espabile a los periodistas que todavía estén aquí, en diez minutos haré unas declaraciones para que lleguen a tiempo para las noticias. ¡Venga, rápido!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Pasados quince minutos terminaba de estudiar el discurso, breve, conciso y perfectamente coherente con la línea seguida hasta el momento, que le acababan de entregar. Una chica de imagen daba los últimos retoques a su peinado cuando el joven de la genial idea entró corriendo en la sala seguido del jefe de prensa y algunos miembros de la plana mayor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Z en persona está saliendo en la tele. Se ha adelantado a las noticias, pero como ningún canal tiene todavía imágenes de lo que ha ocurrido en Bilbao, sólo de la manifestación, todos le han pinchado en directo. Lleva unos segundos. – Y diciendo esto a la carrera, el jefe de prensa encendió de nuevo el gran televisor de la sala.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Z vestía de negro riguroso, las ojeras acentuadas, quien sabe si artificialmente por sus propios chicos de imagen, mostrando la fatiga de lo que debían haber sido unos días de duro trabajo tras el asesinato del Rey. Hablaba en su característico tono comedido, aunque con aprendida energía, la que parecía encontrar de no se sabe dónde siempre que le tocaba hablar del PP. Aunque el discurso estaba empezado, no era difícil cogerle el hilo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;“…&lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: arial;"&gt;la Biblia lo llamaba sembrar cizaña. Y ahora correrán a criticarlos, a desmarcarse de lo que ellos mismos han ayudado a provocar. Ahora abandonarán el fruto de su discurso, agresivo, inconsciente y desmedido, y se lavarán las manos, como si no fuera con ellos la cosa&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;.” &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: arial;"&gt;Aquí Z hizo una pausa teatral, como si pensara para sí mismo, y añadió con una media sonrisa “No, ahora que lo pienso, ¡nos acusarán a nosotros de lo que está ocurriendo! Como hacen siempre, con esa falta de argumentos tan característica de la oposición popular. Pero da igual. El gobierno de España les tenderá de nuevo la mano y les ofrecerá luchar juntos contra la violencia, contra TODA la violencia, y buscar el camino de la paz. No dejaremos que los asesinos, sean del color que sean, decidan por nosotros. Nosotros no tenemos amigos entre los violentos, esperemos que la oposición pueda decir lo mismo.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cuando el Presidente Z acabó su durísimo discurso estallaron las airadas protestas y los abucheos en la sede central del Partido Popular. MR se mesaba la barba, mientras con una mano arrugaba la hoja de papel con el discurso que tenía preparado. Habría que empezar de nuevo, habría que replantearse toda la jodida situación. Girándose e ignorando a sus compañeros, todavía escandalizados por las acusaciones del presidente socialista, hizo un gesto a algunos de sus colaboradores de mayor confianza y juntos se deslizaron discretamente a una esquina de la gran sala.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¿Y ahora qué? – Preguntó uno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Tenemos que decir algo. Si mantenemos la convocatoria pero la gente no sale a la calle nos saldrá el tiro por la culata y parecerá que nos hemos quedado solos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡No podemos desconvocar las manifestaciones! ¡La gente quiere protestar! ¡Quiere llorar a su Rey asesinado!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;¡Exacto! – Apuntó uno. – Aparquemos el tema de la violencia, y reciclemos las manifestaciones de esta tarde en un lloro por la muerte del Rey. Sobre la marcha, y según como esté el ambiente, ya subiremos el tono y caragaremos contra el gobierno cuando estemos en la calle, o incluso después, pero ahora mismo, llamemos a los españoles a salir a la calle por su Rey.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Es buena idea – Le secundó MR – Dejemos que sea el Gobierno quien se hunda en la mierda de la violencia y nosotros saldremos en la foto apesadumbrados, quizá hasta un poco cabreados, como se sienten todos los españoles. ¡Esta tarde seremos como cualquier español! – Y tras esas palabras todos se miraron sonrientes, creyendo haber encontrado la solución. Pero entonces el joven que había hecho la primera propuesta y que no se despegaba del presidente del partido, se atrevió a murmurar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;Sólo esperemos que lo de Bilbao no vaya a más.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116081840306550884?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116081840306550884/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116081840306550884' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116081840306550884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116081840306550884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/once.html' title='Once'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116072722238049765</id><published>2006-10-13T09:12:00.000+01:00</published><updated>2006-10-13T09:13:42.396+01:00</updated><title type='text'>Diez</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Habían llegado ya frente a la Erriko Taberna y por un momento se desplegaron todos frente a ella formando una línea compacta. El bar parecía abierto, aunque a través de sus puertas no podía verse el interior debido a que los cristales estaban forrados de coloridos carteles de Batasuna, Amnistía y otros. Los ocho hombres se sentían nerviosos y excitados. Todos ellos habían participado antes en palizas y enfrentamientos, pero ese día todo era especial. Cada uno empuñaba su propia arma, y el líder había guardado su móvil en el bolsillo después de enviar un mensaje avisando de que estaban en posición y a punto de atacar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;En marcha. Con cuidado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Él mismo fue el que abrió la puerta de la taberna de una patada y entró gritando, con todos sus compañeros detrás como una ola amenazante. A esas horas el local estaba casi vacío y sólo había un par de personas de pie frente a la barra, charlando con el que atendía el bar. Las paredes estaban forradas también de carteles, y tras la barra una docena de fotografías mostraban a miembros de ETA “muertos en combate”. Pañuelos palestinos, banderas y otros elementos acaban de conformar la decoración del local. Cuando los asaltantes entraron gritando, sólo el barman logró reaccionar, quedando los dos clientes completamente dominados por al sorpresa y el terror. Rápidamente descolgó el teléfono que tenía bajo la barra y pulsó la tecla de la primera memoria, especialmente grabada para emergencias. Muchos de estos locales disponían de un sistema similar, en prevención de problemas con la policía, algún exaltado o sencillamente un cliente demasiado borracho. Normalmente el propio ambiente del bar era suficiente para mantener alejados los problemas, pero no sería la primera vez que un guardia civil de paisano, borracho y cabreado, entraba en una erriko taberna con una pistola en la mano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Nada más entrar, los asaltantes empezaron a arrasar con todo. Uno de ellos de un solo mazazo barrió la montaña de vasos que había encima de la barra, mientras otro enviaba el primer taburete al fondo del local de un puntapié. Otros dos corrieron a por los todavía confusos clientes, mientras el líder y sus guardaespaldas saltaban detrás de la barra. El barman ni siquiera llegó a abrir la boca antes de que un puño americano le reventara los labios y le arrancara dos dientes, arrojándolo al suelo gritando de dolor. Uno de los clientes estaba también en el suelo, mientras un asaltante le pateaba las costillas con sus botas de puta metálica. Su amigo apenas lograba protegerse la cabeza, abrazándose a la barra, mientras el tipo de la porra extensible buscaba las partes de su cuerpo más desprotegidas, arrancándole alaridos de dolor con cada golpe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¡Destrozadlo todo! ¡Rápido! – Ordenó el jefe después de dar un fuerte pisotón en la cabeza del quejumbroso barman, destrozándole una oreja y haciéndole perder el conocimiento al instante, la sangre corriendo por su rostro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mientras los dos clientes seguían recibiendo golpes, los demás se dedicaron a romper todo lo que encontraban a base de golpes y patadas. Los muebles, las botellas, cualquier cosa susceptible de estallar, quebrarse o astillarse recibió su visita. Tras diez minutos no quedaba nada en pié. El hombre que se había apoyado en la barra yacía en el suelo inconsciente y con varios huesos rotos, la piel negruzca allí donde estaba expuesta, aunque sin una sola mancha de sangre. Su amigo se mecía en el suelo, enloquecido, abrazándose las costillas trituradas. En ese momento se escuchó un grito en la puerta reventada:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Me cago en… ¡Hijos de puta!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ni siquiera pudieron reaccionar. Cuando el líder miró hacia la puerta vio a un hombre de poco más de veinte años, que se llevaba la mano a la cintura, tras la espalda, y sacaba una pistola automática, negra y brillante. Él mismo llevaba una parecida en su sobaquera, aunque no tenía pensado usarla aquella mañana. Sus movimientos fueron demasiado lentos, y el cierre de la funda estaba cerrada, así que antes siquiera de que pudiera sacar el arma el pistolero le apuntó y disparó dos tiros certeros que le alcanzaron en el pecho y en un hombro, matándolo al instante. Los demás necesitaron un segundo para entender lo que había ocurrido y tirarse al suelo o tratar de encontrar refugio tras los muebles destrozados. Sin embargo el tirador tampoco tenía previsto matar a nadie aquella mañana, de hecho era la primera vez que disparaba contra alguien con el arma que un amigo le había pedido que escondiera en su casa, y ver caer a su víctima le dejó paralizado, tratando de asumir lo que acababa de hacer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Eso fue suficiente para los demás, que entendieron que allí dentro estaban indefensos. Dando un alarido intimidante uno de los skins se levantó y empezó a correr hacia la puerta, provocando para su sorpresa la huida del hombre armado. El de la porra saltó tras la barra y le tomó el pulso a su líder, negando con la cabeza al descubrir que estaba muerto. Las manos le temblaban de rabia y se mordió el labio hasta hacerlo sangrar. Los demás le miraban, y al borde de una histeria agresiva comprendió que esperaban sus órdenes: él era el nuevo líder. Cogió la automática de la sobaquera del muerto y se incorporó, respirando agitadamente. Nunca había empuñado una pistola pero no necesitaba instrucciones. Le quitó el seguro, apuntó al cuerpo inmóvil del barman y le disparó un único tiro a la cabeza. Los demás le miraron atónitos, incapaces de entender lo que acababa de hacer. Sin decir palabra, salió lentamente de la barra, se acercó a los otros dos y sin pensarlo disparó de nuevo contra ellos, asesinándolos a sangre fría.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Pero… ¿qué haces? ¿Qué coño haces? – Empezó a gritarle uno de sus compañeros. Él levantó el arma y le apuntó directamente a la cara, los ojos enloquecidos, el pulso aún tembloroso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Tres de los suyos por uno de los nuestros. Y si hubiera diez me habría cargado a diez. ¿Lo entendéis? Ésa es la única lección que van a entender. Ya no mandan ellos, ¡ahora mandamos nosotros! – Gritó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los demás asintieron lentamente, completamente superados por la situación, sintiendo que algo había ido mal, que todo había ido mal. El nuevo líder dio instrucciones al miembro más corpulento del grupo de que cargara con el cuerpo de su compañero fallecido, y guardando el arma en sus pantalones, como en las películas, les apresuró a salir de allí antes de que llegara la policía. En la calle algunas personas que se habían acercado al escuchar el escándalo y los tiros arrancaron a correr al verlos salir, y en los balcones los asustados espectadores se escondieron en sus casas, temiendo que ocurriera algún accidente más. Las sirenas se escuchaban lejanas, y no había forma de saber si sonaban por ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;A la manifestación, rápido, allí nos dirán qué hacer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Instintivamente formaron un círculo alrededor del porteador del cadáver. El nuevo líder avanzaba con paso firme, mirando desafiante a un lado y a otro, mientras sus compañeros hacían lo mismo aunque con actitud más prudente, temiendo que el pistolero o algún amigo suyo pudieran esconderse en cualquier rincón. De repente se escuchó un grito que resonó por toda la calle:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¡Hijos de puta!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Una gran maceta cargada de geranios estalló a medio metro de uno de ellos, manchándole las botas de tierra y haciendo que todos dieran un salto asustados. El líder sacó el arma y apuntó hacia arriba, buscando asustando el origen de aquel ataque. Media docena de balcones estaban ocupados por gente que se escondió entre chillidos de alerta. Pero al instante se esccuchó un nuevo insulto desde un poco más atrás:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¡Fachas! ¡Asesinos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Girándose llegó a tiempo de ver a un hombre de mediana edad que desde al menos un quinto piso les lanzaba una botella con escasa puntería. Dirigió el arma hacia allí pero se contuvo, sabiendo que tampoco él acertaría el tiro. En lugar de eso dio la orden de correr y todos salieron de allí a la carrera, con una lluvia intermitente de objetos más o menos contundentes. Antes de que pudieran huir una lata de cerveza lanzada desde considerable altura alcanzó a uno de ellos de pleno en la cabeza, abriéndole una brecha considerable y haciéndole caer al suelo desvanecido. Dos de sus compañeros le sujetaron rápidamente por los brazos y salieron de allí tan rápido como pudieron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mientras, un joven se había acercado cuidadosamente a la erriko taberna y había echado un vistazo a su interior, asistiendo atónito al terrible espectáculo. Cuando una señora se acercó también y vio los cadáveres encharcados en sangre soltó un grito de espanto y rápidamente corrió la voz de lo sucedido. Los relojes marcaban la una del mediodía y la manifestación apenas llegaba al cruce de la calle Elcano con Hurtado de Amézaga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116072722238049765?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116072722238049765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116072722238049765' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116072722238049765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116072722238049765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/diez.html' title='Diez'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116058753414445901</id><published>2006-10-11T18:23:00.000+01:00</published><updated>2006-10-11T18:25:34.170+01:00</updated><title type='text'>Nueve</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Un puñado de periodistas, en su mayoría fotógrafos y cámaras, se escondían detrás de los policías en un intento de protegerse de los objetos que salían despedidos desde el anonimato de la manifestación. Las imágenes eran jugosas, llenas de banderas anticonstitucionales, rostros congestionados por la ira y consignas en contra del gobierno y los terroristas, pero todos habían sido aleccionados por sus jefes sobre el riesgo de aquella jornada y recordaban la orden prioritaria de salir pitando si la cosa se ponía negra. Los más avispados habían conseguido puestos seguros en balcones y azoteas, por lo que seguían los acontecimientos con más tranquilidad. Una pobre reportera de la agencia EFE había intentado entrevistar a un manifestante de mediana edad y había tenido que salir huyendo tras recibir un sonoro bofetón y todo tipo de insultos y amenazas de aquella peligrosa jauría.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Álex había llegado al lugar de la cita con la máxima puntualidad posible, ni antes ni después, para evitarse problemas, y aún así llevaba escondida en una bolsa la pequeña cámara que los enviados de CNN + le habían prestado para la ocasión.  Ana e incluso su propio jefe en la Ser le habían prohibido participar en aquella locura, pero una llamada desde la Central había acabado por convencerlos a todos, a base de una sabia combinación de amenazas y promesas y una proclama a la profesionalidad. Antes de salir de las oficinas de la Ser, que por cierto se habían cerrado de forma cautelar, con media docena de agentes de seguridad dentro, Ana le había dado un teléfono móvil de la oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Este móvil tiene un sistema de localización, nada muy sofisticado, lo usamos para controlar las unidades móviles. Llévalo en el bolsillo. Si hay problemas marcas el uno y recibiré la llamada, te localizaré y mandaremos a la policía volando, ¿vale? – Su cara mostraba preocupación, aunque Álex seguía sin estar seguro de si era una preocupación de tipo maternal o había alguna esperanza a la que aferrarse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;No sabes que hacer para tenerme controladito y cerca, ¿eh? – Preguntó forzando una sonrisa pícara que disimulara su propio miedo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Mira, tú vuelve enterito, y quizá te enseñe lo que bueno que es tenerme cerca de verdad. – Álex abrió los ojos y Ana no pudo reprimir una risa abierta, rompiendo la tensión del momento. Sin embargo, el chico se cogió a esas palabras y cuando salió a la calle pensó que ya tenía un motivo más para desear salir indemne de todo aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cuando llegó al punto de encuentro sus “amigos” ya le estaban esperando. El skin que le había convocado, Martín, estaba sentado sobre un coche, pateando el lateral de forma distraída. Sus escoltas charlaban animadamente a un par de metros de distancia, y sus sonoras carcajadas delataban el nerviosismo que les dominaba a todos. Álex saludó con un gesto de la mano a su contacto, casi como si pidiera permiso para acercarse. Martín bajó del coche de un salto y extendiendo el brazo le indicó con la punta de los dedos que se acercara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¿Y el equipo? – Le preguntó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Aquí, en la mochila, ¿lo saco ya? – Martín echó un vistazo a la sofisticada cámara del periodista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¿Eso es todo? ¿Ésa es la mierda que traes?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;No te fíes del tamaño, con esto puedo filmar hasta tres horas, y si me das una conexión a Internet te envío una copia a donde tú digas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¿Conexión a Internet?  Tú eres gilipollas – Y diciéndole esto le arreó una colleja que casi lo tumba al suelo. – Venga vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Álex no se atrevió a preguntar a dónde se dirigían. En la cercana plaza de Federico Moyúa se escuchaba cada vez más fuerte el estruendo de los manifestantes, pero ellos se alejaban tranquilamente de aquel lugar. Sus “escoltas” se situaron delante y detrás de ambos, y de vez en cuando saludaban a algún grupo de rezagados que corrían en dirección contraria. Tras caminar apenas un par de manzanas, se encontraron con media docena de hombres de aspecto rudo y vestimenta paramilitar. Martín se adelantó y habló con uno de ellos, mientras Álex fingía estar ocupado examinando su cámara. Le habían dado un cursillo acelerado antes de salir, y él era bastante mañoso con los aparatos, pero aún así no se sentía del todo seguro con aquella cámara. El que parecía jefe de los paramilitares le echó un vistazo con la expresión cargada de desprecio, después consultó su reloj, le dijo algo a Martín y volvió con los suyos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Tenemos que esperar. – Fue lo único que éste le dijo al periodista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;A las doce llegó hasta su posición el griterío de la plaza Federico Moyúa, pero sólo Álex pareció prestarle atención. Se comió las preguntas que le asaltaban y metió una mano en el bolsillo, jugueteando con el móvil que le había dado Ana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Supongo que ya me dirás lo que tengo que hacer, ¿no? – Le preguntó a Martín.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Tú mantén el cacharrito apagado hasta que yo te avise, ¿vale?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pasaron más de media hora en aquella esquina, la mayoría fumando un cigarrillo tras otro. En un momento dado una furgoneta cargada de Ertzaintzas pasó por su lado a toda velocidad, y el grupo pareció contraerse sobre sí mismo, tratando de ocultarse. Sin embargo la policía vasca se dirigía a toda prisa a reforzar las fuerzas que vigilaban la manifestación y ni siquiera se dieron cuenta de su presencia. Al parecer, eso era exactamente lo que los organizadores de aquel sarao esperaban. El jefe de los paramilitares volvió a consultar su reloj, arrojó la colilla al suelo e hizo un gesto a sus compañeros con la cabeza. Fue como si una descarga eléctrica los hubiera atravesado a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Recordad, – advirtió Martín a su grupo – nosotros no intervenimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sus escoltas le miraron sin poder disimular el desdén que sentían por aquel tipejo, pero asintieron con las cabezas y volvieron a sus posiciones, rodeándole a él y al periodista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¿Intervenir? ¿En qué?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Ten preparada la cámara, y cuando veas que ésos entran en acción – y señaló a los paramilitares con la cabeza – fílmalo todo. ¿Entiendes? Si te pierdes algo mis amigos te patearán hasta las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El grupo avanzó rápidamente. Caminaban por el centro de la calle Henao, obligando a los escasos coches a detenerse y dejarles pasar. A nadie se le ocurría tocar el claxon o quejarse. Álex mantenía el paso cámara en mano, preguntándose cuál sería el destino de aquellos fanáticos. Los paramilitares realmente tenían un aspecto temible, y se movían con precisión, como si fueran un comando del ejército, entrenados para ello. Avanzaron doscientos metros más, giraron la esquina de la calle Heros y llegaron a Ercilla. Allí se detuvieron el tiempo justo para preparar su propio equipo. Dos de los paramilitares sacaron unas gruesas barras de madera de una gran bolsa de deporte que cargaban encima y las empuñaron a modo de bate, otro dos cogieron un par de botellas rellenas de gasolina listas para hacer estallar, mientras el jefe de grupo y un sexto hombre permanecían aparentemente desarmados pero se situaban en cabeza del peligroso grupo. Álex y los suyos se mantenían detrás a una prudencial distancia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sin más dilaciones, todos ellos cruzaron la calle Ercilla y se dirigieron a paso ligero al número trece de esa calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¡La sede de los socialistas! – Exclamó Álex al adivinar finalmente el objetivo de aquel comando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Ve preparando la cámara, capullo.- Le escupió Martín, que parecía estar disfrutando mucho de todo aquello.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las puertas acristaladas del portal no necesitaron un segundo golpe con la barra de madera para estallar en mil pedazos. El bateador metió una mano enguantada entre los cristales que apuntaban hacia dentro como dientes y abrió la puerta de par en par, dejando pasar a todos los demás. Álex y Martín les siguieron de cerca, la cámara grabando desde el primer momento, pero sus escoltas se quedaron atrás, vigilando en la calle.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Subieron a toda prisa las escaleras hasta llegar a la primera planta, donde estaban las oficinas del Partido Socialista de Euskadi. La puerta estaba cerrada y debidamente blindada, pero el tipo que iba al lado del líder se acercó y la estudió por unos instantes, después sonrió y sacando una palanca de la bolsa se la dio a uno de sus compañeros y le señaló el punto exacto donde empezar a trabajar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¿Podrá abrirla? – Le preguntó el jefe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Está blindada, no acorazada, sólo hay que saber dónde meter la palanca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Efectivamente, en unos pocos minutos la puerta cedió y quedó abierta, dejando paso libre al peligroso comando. Álex no perdía detalle de lo que ocurría con su cámara, aunque imaginaba que lo peor estaba por llegar. Nada más entrar se encontraron de cara con un tipo uniformado de gris, con gorra, porra y hasta una pistola colgando del cinturón. Sin embargo ni siquiera pareció reaccionar cuando dos de los asaltantes se abalanzaron hacia él y le desarmaron completamente. El resto del comando, incluido Álex, entró detrás y juntos empujaron al guarda de seguridad al interior de las oficinas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El grupo se dividió y recorrió las oficinas rápidamente. Cada vez que uno de ellos se encontraba con alguien gritaba el número de personas para que los demás los oyeran, y acto seguido los sacaban de la habitación a empujones, reuniéndoles a todos en el pequeño recibidor. Tan sólo había media docena de personas, a parte del asustado guarda, al que sus desprotegidos clientes miraban con reproche. Uno de ellos sacó fuerzas de flaqueza y se enfrentó a los asaltantes:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¿Se puede saber qué está ocurriendo aquí? ¿Quiénes sois vosotros y…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;De un solo bofetón el feje del comando lanzó al pobre hombre contra una mesilla cargada de folletos y material de propaganda, volcándola y cayendo estrepitosamente por el otro lado. Se escucharon gritos ahogados y una mujer de avanzada edad empezó a sollozar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;Héroe, levántate y vuelve aquí. Y los demás, calladitos y a escuchar: vais a bajar todos a la calle, tranquilitos y sin molestar, y si os portáis bien todos volveréis enteros a casa. ¿Entendido? – Y diciendo esto se apartó a un lado dejando paso libre a través de la puerta forzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Temerosos, nadie se atrevió a moverse hasta que a una señal del líder uno de los asaltantes empezó a chillarle y dar empujones, obligándolos a abandonar el edificio. Álex seguía grabando, sacando primeros planos de los rostros llorosos, de los empujones, de la puerta destrozada. De repente escuchó un estallido seguido de un fuerte rugido y se giró justo a tiempo de ver a uno de aquellos energúmenos encendiendo un segundo cocktail molotov y lanzándolo al interior de una de las habitaciones de la sede política.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;¡Vámonos! – Ordenó de nuevo el jefe, y tras sacar unas últimas imágenes en las que las llamas empezaban a devorar los carteles electorales colgados de las paredes, Álex guardó su cámara y salió corriendo del edificio condenado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p style="font-family: arial;"&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116058753414445901?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116058753414445901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116058753414445901' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116058753414445901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116058753414445901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/nueve.html' title='Nueve'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116047006882745602</id><published>2006-10-10T09:38:00.000+01:00</published><updated>2006-10-11T18:26:34.843+01:00</updated><title type='text'>Ocho</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;No había un punto de convocatoria concreto, al menos no que el Director General de la Ertzaintza supiera. Y sin embargo, no paraba de llegar información sobre autocares entrando en la ciudad&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y descargando a los manifestantes en los alrededores de la Plaza Federico Moyúa. Por lo que sabía, ya debía haber dos o tres mil personas, y lo que era peor, la descripción de la mayoría de ellos hacía augurar lo peor: hombres jóvenes y de mediana edad, muchos con ropa de camuflaje o indumentaria skin, banderas españolas con palos excesivamente gruesos cuando no directamente cadenas y bastes de béisbol. Empezaba a temer haber subestimado el riesgo y que los cerca de cuatrocientos agentes convocados para la ocasión fueran insuficientes. Pensó en pedir refuerzos, pero temía que las consecuencias de una fuerza policial excesiva fueran peores aún, en la calle y en la opinión pública, especialmente la española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Efectivamente, tal y como creía la jefatura de la Ertzaintza, no había un punto concreto de concentración. No hacía falta. La organización de aquella jornada era mucho más compleja que eso, de hecho, eran más como unas maniobras militares, con un ejército preparado para la lucha guerrillera que se esperaba. Cada autocar, cada grupo, conocía su papel. La gran mayoría debían acabar acercándose a la plaza Moyúa, frente a la Subdelegación del Gobierno, para iniciar el avance hacia la plaza Zabálburu y de ahí al Gobierno Vasco. Y sin embargo, todo aquello no sería sino una maniobra de distracción, con el objetivo de atraer hacia aquella ruta al grueso de las fuerzas policiales. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Mientras, veinte grupos especiales formados por entre cinco y quince hombres de confianza y dispuestos a todo se dirigirían a sus objetivos: sedes de partidos nacionalistas, gazteches y otros locales y, en definitiva, cualquier cubil en el que los terroristas y sus amigos pudieran esconderse. Las órdenes eran muy claras: destruir todo lo posible, escarmentar hasta donde fuera necesario, pero sin muertos. Y por supuesto, sin cámaras delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;A las doce del mediodía casi cuatro mil personas acribillaron la Subdelegación del Gobierno a pedradas y globos llenos de pintura, ante la impasibilidad de las dos docenas de policías nacionales apostados delante. Tras media hora de gritos y consignas en contra del gobierno socialista, el gentío empezó a avanzar por la calle Elcano, que había sido previamente cortada al tráfico y flanqueada por una doble hilera de Ertzaintzas completamente pertrechados para la lucha antidisturbios. En cada bocacalle un par de furgonetas llenas de agentes esperaban para intervenir si fuera necesario, y dos tanquetas se mantenían ocultas a un par de calles de distancia para casos extremos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;A esa misma hora, los grupos especiales salieron de sus escondites y partieron hacia sus objetivos. No sólo estaban preparados, estaban ansiosos de entrar en combate, como ellos mismos decían. También lo llamaban salir de caza, pero esta vez era distinto, era mucho más. En todos los grupos había varios miembros con preparación policial o militar y cada uno se había preocupado de armarse como mejor pudo. Eso significaba mayoritariamente porras, bates y puños americanos, aunque también armas blancas guardadas en la cintura o las botas y en varios casos incluso algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;- Todos conocéis el plan – Arengó el que lideraba uno de los grupos a los compañeros. – Tenemos que ir a un bar de ETA y destrozarlo. Sabemos la dirección, pero tampoco tenemos prisa, si por el camino nos encontramos a algún separatista, le damos. Si en el bar encontramos un separatista, le damos. Si alguien nos mira mal, le damos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;- Creo que mañana tendré agujetas – Comentó uno, haciendo reír a los demás.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;- Pero acordaos, sin pasarse, que no se os vaya la mano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;- ¿Y si se defienden? – Preguntó un hombre de unos treinta años, flaco y con pelo corto. En la mano llevaba una porra plegable que se extendía en un solo gesto, y no paraba de jugar con ella.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;- Si se defienden, les dais hasta que dejen de hacerlo, pero aseguraros de que respiren. Somos héroes, no asesinos. Los asesinos son ellos, ¿estamos?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;- Estamos. – Contestaron todos con una única voz, sonriéndose los unos a los otros, satisfechos de sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;El grupo caminaba a paso rápido pero sin correr, mirando a un lado y a otro de la calle con gesto desafiante. El líder iba delante, mirando de vez en cuando la pantalla de un costoso móvil con navegador GPS incorporado. Casi tocando sus hombros, dos skinheads corpulentos flanqueaban su avance, con la misión especial de proteger al líder en caso de problemas. Tres hombres más, entre ellos el de la porra plegable, avanzaban en silencio detrás de los primeros mientras que dos chicos algo más jóvenes cerraban filas el uno junto al otro echando constantes vistazos a sus espaldas como si temieran un ataque a traición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;La voz había corrido por todo Bilbao y la mayor parte de la población había optado por pasar una tranquila mañana en casa, viendo los acontecimientos en la tele, lejos de cualquier riesgo. No es que no les preocupara la situación, pero para muchos vascos la cotidianeidad de la violencia la había convertido, por encima del rechazo racional, en algo visceralmente repulsivo: esa violencia, amenazante y ciega, fuera del color que fuera, les asqueaba como algo de tipo alérgico, no podían soportarla, y aquella mañana eran muchos los que llegaron a desear que ojalá todos los violentos del mundo se suprimieran los unos a los otros y los dejaran tranquilos para siempre. A pesar de eso, todavía había transeúntes por las calles, pero cuando avistaban al grupo de fachas, como les llamaban en susurros, rápidamente se alejaban evitando mirarlos directamente y maldiciendo su presencia por lo bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Mirad ése! ¡El del pelo largo! ¡Ahí! – Señaló de pronto uno de los chavales de la retaguardia en dirección a la acera contraria, donde un muchacho de no más de dieciséis años intentaba pasar desapercibido en el interior de un portal. Llevaba el pelo largo trenzado al estilo rastafari, y vestía una vieja camiseta con una logotipo de Mano Negra, el grupo de música. Cuando vio que los fachas le señalaban el pánico le recorrió el espinazo y sin tiempo a pensarlo arrancó a correr en dirección contraria, girando la esquina con la ilusión de perderlos. El tipo de la porra desplegable saltó encima de un coche para perseguirlo, pero un grito del líder de su grupo le detuvo en medio de la calle, los ojos inyectados de sangre.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué pasa? – Gritó con rabia. ¡Dijiste que había que hostiar al que nos mirara mal!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Es cierto, y te juro que hoy te cansarás de repartir hostias, pero ése no nos interesa, corría mucho, y además en dirección contraria a la nuestra. Guarda tu rabia para el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;próximo. – Y sin darle tiempo a contestar, añadió. - ¡Vámonos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;La aparentemente desorganizada manifestación avanzaba con suma lentitud, exactamente como se les había ordenado. A cada paso la muchedumbre exaltada gritaba e insultaba a los impasibles ertzaintzas que se protegían tras sus inmensos escudos transparentes de los objetos que los más exaltados les lanzaban. De pronto un cocktail Molotov surgió de un lugar indeterminado y estalló a los pies de un par de agentes, prendiendo rápidamente en sus pantalones. Los manifestantes más cercanos se alejaron entre gritos, pero cientos de voces se alzaron de inmediato clamando victoria, siguiéndoles de inmediato renovados insultos, gritos y amenazas. Las llamas fueron apagadas y los policías heridos relevados por otros dos, mientras las furgonetas abrían sus puertas y los refuerzos se preparaban para intervenir en cuanto llegara la orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;En las oficinas centrales, el Director General de la Ertzaintza se enteraba simultáneamente de las primeras agresiones en la propia manifestación y de que varios grupos habían sido vistos en diferentes puntos de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Mierda. – Mordió más que dijo la palabra y levantó rápidamente el teléfono. – Ponme con el Consejero, rápido, y da la alarma, esto tiene mala pinta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;Un minuto después, el comunicador sonaba y su asistente le pasaba al Consejero de Interior del Gobierno Vasco.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Javier, los hemos subestimado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué quieres decir?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Esto tiene mala pinta. La mani es violenta, y han lanzado a varios grupos todavía no sabemos a dónde, aunque me temo lo peor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué es lo peor? No me asustes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ponte en su piel, ¿qué harías tú? Van a ir a por todo lo que puedan, supongo que las sedes del partido, centros culturales, batzoquis, yo qué sé.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Podemos pararlos?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No con lo que tenemos ahora. Jamás imaginamos que fueran tantos, ni que estuvieran tan organizados. Javier, esto lo ha movido alguien, y nos van a joder bien.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;De acuerdo, saca todo lo que tengas a la calle, avisa a todos los que creas que pueden estar en peligro. Yo voy a llamar a Madrid para pedir ayuda.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cuidado a quien llamas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡No me jodas, hombre! ¿A qué viene eso?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Tú eres el político, piensa quién puede sacar tajada de esto, y después levanta el teléfono, no al revés.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Joder.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;font-size:78%;" &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116047006882745602?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116047006882745602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116047006882745602' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116047006882745602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116047006882745602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/ocho.html' title='Ocho'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116038525787447895</id><published>2006-10-09T10:12:00.000+01:00</published><updated>2006-10-09T10:17:07.163+01:00</updated><title type='text'>Siete</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Ana apuraba su segunda cerveza de la noche y los ojos le brillaban por la falta de costumbre y por lo apasionado de la conversación. Álex la miraba embelesado. Ella le sacaba diez años o más, pero cada vez estaba más colado por ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Te lo imaginas? ¡Televisión!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Entonces, ¿te irás?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué si me iré? De eso nada: ¡Nos iremos! Te lo dije desde el primer momento Álex, tú cazaste la noticia, el mérito es tuyo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Pero tú apostaste por ella, y le diste forma: ha sido un trabajo en equipo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Precisamente! Por eso nos iremos los dos a Madrid. Conseguiré que te den trabajo, supongo que no será gran cosa al principio, pero…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ana, te olvidas de que estoy estudiando. Me faltan un par de años para terminar, yo no puedo dejar Bilbao así como así.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¡Chorradas! Como si en Madrid no pudieras acabar la carrera. Además, a mí nunca me han pedido el título en ningún lado. Vale más la experiencia, eso es lo que te abre las puertas, y eso es lo que te ofrezco ahora. ¿Qué pasa, no quieres venir conmigo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Contigo me iría yo al infierno. – Le contestó Álex con un guiño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Desde que le habían presentado la noticia al jefe de informativos que su vida había dado un vuelco. Ana se había convertido en la cara visible del “equipo”, y Álex la ayudaba en todo lo necesario. Acompañaron al equipo de televisión que cubrió la noticia a nivel nacional, dieron entrevistas a compañeros de otros medios, y por supuesto siguieron tirando de la noticia todo lo que pudieron, que no fue mucho.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Sin embargo, lo que más les sorprendía a los dos era que las autoridades parecían no tomarse la noticia en serio. Tampoco lo sabía a ciencia cierta, porque nadie quería hacer declaraciones al respecto. El portavoz de la Ertzaintza les dijo off the record que le había caído la bronca por no saber qué contestar, y que le habían prohibido volver a hablar sobre el tema, así que no les contó si estaban tomando algún tipo de medidas cautelares. Tampoco los políticos estaban por la tarea de hablar del tema, y todos se escudaban en la excusa de que el duelo del Rey era lo único importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Lo cierto es que la capilla ardiente se había convertido por sí misma en una noticia: los más altos dignatarios de medio mundo habían pasado por allí a rendir un homenaje póstumo al hombre y al personaje, y tras ellos, miles y miles de ciudadanos anónimos cuyo adiós era probablemente más sentido aún. El príncipe Felipe dio un único discurso de agradecimiento, guardando la condena, si pensaba hacerla, para más adelante. Ante docenas de cámaras no pudo contener unas lágrimas sinceras al recordar a su padre y con ellas se ganó un poco más a los que pronto serían sus súbditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Las declaraciones de políticos, intelectuales y famosos de todo tipo se sucedían, pero las palabras de recuerdo y homenaje pronto se diluyeron en la oleada de críticas que el gobierno recibió. Empezaron varios miembros del partido popular, cuestionando la política antiterrorista oficial y siempre de rebote a la figura del presidente del gobierno. Su discurso era tan homogéneo y contundente que de inmediato caló en muchos otros, que lo repetían adaptándolo a sus propias ideas y convicciones. Cuando los informativos dieron la noticia de que un miembro de la banda armada ETA había sido abatido de un disparo en un enfrentamiento con la policía en Palma de Mallorca, el discurso crítico se endureció y apareció una nueva víctima propiciatoria: los nacionalistas. Ya no se trataba únicamente de los terroristas y sus círculos afines, sino todo aquel que de alguna forma pudiera asociarse a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;En situaciones extremas el binomio conmigo o contra mí siempre florece, pero en lugar de ser con el terrorismo o contra él, la hábil maquinaria propagandística del PP consiguió que fuera con España o contra ella. Así, cualquiera que defendiera posturas divergentes con la de Una, Grande y Libre, entró en el punto de mira del rencor popular. Por una vez, lo nacionalistas e independentistas vascos y catalanes prefirieron callar y esperar tiempos mejores, e incluso los medios de comunicación habitualmente más asociados a la izquierda tuvieron que centrar su esfuerzo en deslegitimar las acusaciones al gobierno, dejando a los nacionalismos –a quienes en el fondo tampoco habían querido nunca en exceso- a merced de la ira popular.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y qué crees que ocurrirá el sábado? Pero en serio… - Preguntó Álex cambiando de tema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No sé, sabes que en toda España se han convocado manifestaciones unitarias, sea lo que sea que eso signifique.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Bueno, que cada partido llevará sus pancartas, gritará sus consignas y criticará a todos los demás, pero eso es lo más cercano a la unidad que pueden alcanzar, supongo. – Concluyó Álex con sonrisa burlona.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Pero la de los fachas es por la mañana, y las otras por la tarde, así que no sé.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Crees que serán muchos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Los fachas? Ni idea, pero por pocos que sean, no me gustaría estar muy cerca cuando empiece el jaleo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ya, ni a mí, pero es que no alcanzo a imaginar qué ocurrirá exactamente. Quiero decir, ¿será como las manis abertzales? ¿Quemarán contenedores, volcarán coches y romperán escaparates? ¿O habrá algo más? ¡Ya escuchaste a los skins!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Sí, ¡mil veces! – Y los dos se rieron. – No sé, lo malo será si les da por ir a por alguien, ¡podría haber un linchamiento!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hombre, supongo que los vigilarán, ¿no? Los ertzaintzas o quien sea.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Ya, ¿pero cómo paras tú a esa gente? ¿Con pelotas de goma? Ya te digo, yo por si acaso no voy a cubrir esa noticia. Prefiero verlo desde casita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Me invitas? – Disparó Álex rápidamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿A qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;A tu casa, a ver las noticias el sábado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Oye, ¿tú cada día le echas más morro, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Al día siguiente, viernes, se celebró el funeral del Rey Juan Carlos I de España. Casi dos millones de personas asistieron al desfile de la cabalgata fúnebre. Veintidós jefes de estado y cincuenta y tres altos dignatarios de más de sesenta países distintos. Veinticinco mil policías y soldados, tanques y aviones de combate vigilando cada rincón y cada instante. España entera pegada a los televisores siguiendo el acontecimiento. Fue un adiós sentido, sincero, y cuando el último acto de la ceremonia acabó el dolor se convirtió en rabia. La gente apenas podía esperar al sábado para gritar su furia, paradójicamente bajo consignas de paz. Aquella noche los altos cargos del partido popular quemaron sus últimos cartuchos para inclinar la balanza de su parte y asegurarse de que las manifestaciones fueran el preludio de un golpe de estado democrático como el que, según su opinión, había perpetrado el PSOE tras el fatídico 11-M. Era el momento de devolverles la pelota, y no pensaban fallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Con toda la movida, Álex llevaba casi una semana sin ir a clase. El viernes por la noche se acercó a casa de Goiko, uno de los pocos compañeros de clase que tomaba apuntes y los prestaba sin protestar demasiado y cogió todo lo que pudo y algo más. A cambio le prometió su puesto en la Ser si al final se iba a Madrid, lo cual no tenía todavía nada claro, aunque supusiera perder a Ana de vista, probablemente para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Goiki vivía a siete manzanas de su bloque de apartamentos y la noche era agradable, así que Álex decidió volver dando un paseo: dejaría todos los apuntes en casa y después cogería un metro hacia el centro para encontrarse con los amigos. Llevaba un par de manzanas abstraído en sus cosas cuando una voz familiar le hizo detenerse como si un chorro de nitrógeno líquido le hubiera congelado los pies.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nos has hecho famosos, ¿eh? – Le soltó el skinhead que había entrevistado en la universidad. No estaba sólo, pero tampoco estaba con los cuatro rapados de la última vez. En su lugar Álex pudo contar a una docena de tipos de diferente aspecto, muchos de ellos rapados, que se esperaban unos pasos más allá. Sintió que le temblaban las piernas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Bueno, usé lo que tú me contaste, pensé que incluso te ayudaría, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Es cierto, es cierto, hiciste un buen trabajo. Al principio me echaron la bronca, pero después parece que acerté. – Y el tipo se rió unos segundos antes de soltar un ruidoso escupitajo en la acera. – Pero tienes que hacer algo más por mí, ahora que somos socios en esto. – Definitivamente, Álex se puso a temblar de cuerpo entero, y agradeció que la penumbra disimulara algo de su pánico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Claro, lo que sea. – Mientras, miraba a los acompañantes de su “socio”. Todos llevaban botas de tipo militar, e incluso algunos vestían ropa de camuflaje. Un par de ellos bromeaban con unos bates de béisbol, mientras otro se ejercitaba con un árbol dando unas hábiles patadas de karate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Quiero que mañana vengas con nosotros. Te traes una cámara y lo filmas todo. Puedes hacer eso, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué? ¡No! Quiero decir, ojalá, pero yo soy de la radio, no tengo cámara, sólo mi grabadora… ¡que por cierto se me ha escoñado! ¡Tengo que comprar una nueva!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Te estás quedando conmigo, o qué? – Le preguntó el skin acercándose a él como había hecho el día en que le entrevistó cuando le agarró el micrófono, sólo que esta vez le cogió del cuello de la camisa y le empujó contra la pared. Tras ellos, el grupo se quedó en un silencio tenso, como la jauría de perros a punto de recibir su comida. Álex se quedó callado, diciendo que no con la cabeza. – Mira, no te lo estoy preguntando. Mañana te quiero ver en la calle Elkano a las once y media, con tu cámara y tus cosas. Solo. Ni se te ocurra acercarte al punto de reunión porque como esos vean mañana a un periodista se lo comen con patatas fritas. – Dijo señalando al grupo, que se había relajado, decepcionado, al ver que no ocurría nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Pero entonces para qué me quieres a mí? ¿Y si les da por comerme sin patatas ni nada?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No te preocupes, irás conmigo, y todos sabrán que estás ahí porque nosotros te hemos llamado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Pero no lo entiendo, ¿para qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No queremos periodistas que filmen lo que les dé la gana y después lo cuenten todo a su modo. Tú grabarás lo que yo te diga, nada de directos, y después se lo enseñarás a España, como hiciste la otra vez. Coño, no sé de qué te quejas, ¡será la exclusiva de tu vida! – Álex intentó sonreír pero sólo logró hacer una mueca bastante ridícula. Pero el skin no le miraba. A él tampoco le gustaba la idea de hacer de niñera de aquel aprendiz de periodista, pero había sido su castigo por irse de la lengua, y ahora tendría que tragar con las órdenes recibidas. En ningún momento se le habría ocurrido desobedecerlas, ni que fuera por los nuevos amigos que le acompañaban y que tenían la misión de protegerles al día siguiente del resto de la manada, así como de asegurarse de que él y el periodista cumplían con su parte. El vigilante vigilado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Después del inesperado encuentro, Álex esperó a que el grupo desapareciera tras la esquina para apoyarse en la pared y deslizarse lentamente hasta quedar sentado en el suelo. Todavía temblaba. Sacó su teléfono móvil y llamó a Ana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Dormías?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No soy tan vieja, chaval. Estoy tomando unos pinchos con unas amigas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Y qué llevas puesto? – Bromeó Álex sin saber de dónde le salían las ganas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Idiota. Oye, qué pasa, tienes la voz rara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No te lo vas a creer, Ana, no te lo vas a creer.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35513138-116038525787447895?l=jaque-al-rey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/feeds/116038525787447895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35513138&amp;postID=116038525787447895' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116038525787447895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35513138/posts/default/116038525787447895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jaque-al-rey.blogspot.com/2006/10/siete.html' title='Siete'/><author><name>Andreu Costa</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-wmAXLJNgDxc/TltGYNk94kI/AAAAAAAAACg/5UJuAIABmYQ/s220/AC.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35513138.post-116029464394714415</id><published>2006-10-08T08:59:00.000+01:00</published><updated>2006-10-08T09:10:49.533+01:00</updated><title type='text'>Seis</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Cogieron el vuelo a Londres de las cinco de la tarde. El Escorpión y Aitana tenían pasaportes franceses y se hacían pasar por una pareja de recién casados de ruta por Europa. Tono iba en primera como ejecutivo y el Bruto se había tenido que quedar en el piso franco para acabar de cerrar algunos detalles. Saldría dos días más tarde con destino a Marsella, y de allí a Córcega, donde pasaría unos meses en compañía de los independentistas corsos: unas auténticas vacaciones para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;El Escorpión estaba nervioso. Nunca se movían en grupo por la sencilla razón de minimizar los riesgos, pero Mallorca se había puesto imposible, con policías y controles por todas partes, y tenían que salir de allí cuanto antes. No podían volver a casa porque el Escorpión sabía que los suyos no le perdonarían lo que había hecho, al menos no durante un tiempo, así que ellos también se tomarían unas vacaciones. Por supuesto lo había planeado todo con antelación, y tenían fondos suficientes para al menos un año si sabían administrarlos bien. Tono y el Bruto harían sus propias vidas, y Aitana y él seguirían juntos. La chica estaba loca por él, y el Escorpión se dejaba querer, quizás incapaz de nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;El control del aeropuerto estaba repleto de guardias civiles armados hasta los dientes y perros policía, pero ellos estaban limpios y sus papeles eran de lo mejor que se podía comprar, así que pasaron sin mayores problemas que un cinturón que pitó en el detector de metales. Tono se dirigió con paso seguro a la sala VIP y leyó la prensa tranquilamente hasta el momento de embarcar, mientras la pareja se tomaba un tentempié en una de las cafeterías. El Escorpión aceptó algunos arrumacos como parte del papel, aunque no era un hombre muy dado a ese tipo de exhibiciones en público. Aitana decidió aprovechar la ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Durante todo el vuelo hablaron de tonterías, del buen tiempo de Mallorca, de las playas, la comida y el vino, por supuesto todo en un perfecto francés, y al llegar a Gatwick se subieron a un taxi y Aitana, la única que chapurreaba inglés, dio una dirección del centro. Tono tomó otro taxi y dio la misma dirección, y hasta que no estuvieron los tres en el pequeño apartamento alquilado no se relajaron definitivamente. Lo habían logrado. Nadie sabía que estaban allí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Qué sabemos de los nuestros? – Preguntó Tono, deseando que alguien le diera buenas noticias. La idea de pasar un año o quien sabe cuánto tiempo lejos de su gente no le atraía demasiado, y en el fondo deseaba que todo se arreglara y volviera a ser como antes. Como su líder, Tono se oponía a la negociación con el gobierno, pero le faltaba la convicción y el carácter del Escorpión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nada. No he contactado con ellos y ellos no tienen forma de contactar con nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Sabrán que hemos sido nosotros? – Volvió a preguntar Tono.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-size:7;" &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;¿Conoces a muchos más capaces de hacer lo que hemos hecho? ¿A muchos más capaces de ese tiro? – Le contestó Aitana con un punto de orgullo en la voz. Ella sí se sentía segura, aunque en el fondo le bastaba estar cerca del Escorpión para sentirse segura, y la idea de pasar el próximo año con él le parecía fantástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:78%;"  &gt;Tono suspiró ruidosamente pero no dijo nada más. Él no participaba en la toma de decisiones, así lo había escogido y así seguía prefiriéndolo. Él era un soldado, y lo único que pedía eran órdenes claras, un líder competente y un objetivo que alcanzar. Y desde que estaba con el Escorpión tenía todo eso y más, así que no había de qué quejarse. Tan sólo hacía dos días que habían realizad
